Las expectativas económicas para Paraguay mejoraron marginalmente para este año, aunque el escenario que proyectan los agentes económicos está lejos de ser un cheque en blanco para la actividad.
La encuesta EVE de agosto del Banco Central Paraguay (BCP) elevó de 4,2% a 4,3% la estimación de crecimiento del PIB para 2026, pero mantuvo en 4% la previsión para el 2027. El dato muestra un economía que conserva dinamismo, aunque sin una aceleración significativa de cara al próximo año.
El ajuste al alza del crecimiento tampoco viene acompañado por una expectativa de fuerte relajación monetaria. Los agentes consultados mantienen en 5,5% la tasa de política monetaria para el cierre del 2026 y proyectan apenas una reducción hasta 5,25% para el 2027.
En otras palabras, el mercado no está anticipando un escenario de dinero sustancialmente más barato en el corto plazo, un elemento relevante para el costo del crédito, las decisiones de inversión y el consumo financiado.
En materia de precios, la expectativa de inflación para todo 2026 se ubicó en 3,3%, mientras que para 2027, los próximos 12 meses y el horizonte de política monetaria se mantiene en 3,5%. Para agosto y septiembre, los agentes esperan una inflación mensual de 0,2%.
Si bien las cifras se encuentran dentro de un escenario de inflación relativamente contenida, la propia proyección muestra que la estabilidad de precios no implica una desaparición de las presiones: el mercado todavía contempla una inflación de 3,5% en los horizontes posteriores.
Otro de los datos que merece atención es el tipo de cambio. Para agosto, la mediana de las expectativas se ubicó en G. 6.000 por dólar y para septiembre en G. 6.015. Para el cierre de 2026, la proyección es de G. 6.150, mientras que para 2027 sube hasta G. 6.400.
La revisión fue incluso a la baja respecto de la encuesta anterior, pero la trayectoria esperada sigue apuntando a un guaraní más débil frente al dólar a medida que avance el horizonte. Para importadores, empresas con obligaciones en moneda extranjera y consumidores expuestos a productos importados, esa diferencia no es menor.
El cuadro general, por tanto, es menos triunfalista de lo que podría sugerir únicamente el crecimiento del PIB. La economía mantiene una expectativa de expansión de 4,3%, pero el crédito seguirá desenvolviéndose con una tasa de referencia de 5,5%, la inflación permanecerá por encima de 3% y el dólar es proyectado en G. 6.150 para diciembre y G. 6.400 para 2027. El resultado es una combinación de crecimiento con costos financieros todavía relevantes y una presión cambiaria que seguirá siendo parte de las decisiones empresariales.
Además, la evolución de las expectativas frente al mes anterior muestra que la mejora del PIB es pequeña: la mediana pasó de 4,2% a 4,3% para 2026, mientras que la proyección para 2027 permaneció en 4%. Al mismo tiempo, las expectativas de tipo de cambio fueron revisadas a la baja, lo que refleja un escenario cambiario algo menos exigente que el previsto anteriormente, pero no elimina la tendencia de mayor cotización del dólar hacia 2027.
Más que un escenario de euforia, la encuesta de agosto describe una economía que mantiene una perspectiva favorable de crecimiento, pero que todavía debe convivir con varias restricciones.
El 4,3% proyectado es un dato positivo, aunque por sí solo no alcanza para medir la calidad de ese crecimiento ni cómo se distribuye su impacto entre empresas, hogares y sectores. La foto que deja el EVE es, en definitiva, la de una economía con mejores expectativas, pero todavía lejos de haber despejado todos sus frentes.

