Paraguay reforzó la vigilancia ante la presencia regional de la denominada “Escoba de la bruja”, una enfermedad que puede provocar pérdidas de entre el 80% y el 100% de la producción afectada. El MAG asegura que hasta el momento no se registran casos en el país, que cuenta con unas 155.000 hectáreas destinadas al cultivo de mandioca.
La producción de mandioca se encuentra bajo vigilancia ante el riesgo de ingreso de la denominada “Escoba de la bruja”, una enfermedad detectada en la región y con capacidad de ocasionar severas pérdidas en los cultivos.
Moisés Vega, técnico especialista en mandioca del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), aseguró que el patógeno específico que afecta a este cultivo y que fue identificado en Brasil todavía no se encuentra en Paraguay.
“El caso específico de la mandioca que apareció en Brasil todavía no se encuentra en Paraguay”, señaló durante una entrevista en el programa Duplex Nacional, transmitido por Paraguay TV.
La prevención adquiere especial relevancia por el peso que tiene este rubro dentro de la agricultura familiar y la producción de alimentos. Según datos del Censo Agropecuario Nacional 2022 citados por el MAG, el país cuenta con alrededor de 155.000 hectáreas sembradas de mandioca y una producción anual superior a los dos millones de toneladas.
Pérdidas pueden llegar al 100%
La enfermedad es causada por el hongo Ceratobasidium theobromae y puede avanzar rápidamente sobre las plantaciones.
Según explicó Vega, una vez afectado el cultivo, las posibilidades de recuperación son prácticamente nulas. El patógeno alcanza los brotes y las hojas, detiene el crecimiento de la planta y provoca amarillamiento y posterior secamiento.
“Implica la pérdida de entre 80% y hasta la totalidad, el 100% de la producción. Por eso, lo principal es tomar las precauciones con la mayor anticipación posible”, sostuvo.
El especialista indicó que la agresividad de la enfermedad puede observarse en un periodo corto. En los casos registrados en Brasil, explicó, puede eliminar el follaje y provocar el secamiento de la planta.
Ante este escenario, las autoridades buscan evitar el ingreso del patógeno al territorio nacional mediante controles y vigilancia fitosanitaria.
Uno de los principales mecanismos de propagación está relacionado con el movimiento de material vegetal procedente de zonas afectadas.
Vega explicó que el riesgo puede surgir, por ejemplo, cuando se trasladan ramas o semillas provenientes de lugares donde la enfermedad ya está presente.
En ese contexto, el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) prohíbe la introducción y utilización de materiales provenientes de zonas o países afectados.
“Internamente no hay mucho riesgo sino más allá de la frontera, en Brasil, Argentina o Bolivia, donde sí se tiene la enfermedad”, manifestó el técnico.
Además de evitar el ingreso de materiales potencialmente contaminados, el especialista recomendó una adecuada preparación del suelo y el manejo de la materia orgánica antes de iniciar los cultivos.
Refuerzan vigilancia en zonas productoras
En el marco de la alerta fitosanitaria, el Senave solicitó a los productores realizar inspecciones periódicas de sus plantaciones y permitir el acceso de técnicos encargados de las tareas oficiales de inspección, vigilancia y control.
Ante la aparición de síntomas sospechosos, la recomendación es comunicar la situación a los técnicos de campo de la Dirección de Extensión Agraria del MAG o directamente al Senave.
La producción de mandioca se concentra principalmente en San Pedro, Canindeyú, Caaguazú, Itapúa, Caazapá, Alto Paraná y Concepción.
La estrategia de las autoridades se centra, por el momento, en la prevención y detección temprana para evitar el ingreso de una enfermedad que podría tener
