Paraguay sumó 75 nuevos vínculos comerciales entre productos y destinos durante los primeros siete meses de 2026, de acuerdo con datos de Rediex.
De ese total, ocho correspondieron a productos que ingresaron por primera vez a mercados internacionales bajo el criterio utilizado por la institución. Los envíos alcanzaron a 43 países, reflejando una mayor apertura geográfica para parte de la producción nacional.
El dato muestra que la búsqueda de nuevos destinos comienza a traducirse en operaciones concretas para distintos sectores. Sin embargo, más que hablar de una transformación completa de la matriz exportadora, los registros dan cuenta de un proceso de diversificación que todavía tiene espacio para crecer y consolidarse en mercados de mayor escala.
El criterio aplicado por Rediex considera como nuevo caso producto–destino aquellos envíos que superaron los US$ 50.000 durante 2026 y que no habían registrado exportaciones por encima de ese monto entre 2019 y 2025. Esto permite separar los negocios que alcanzaron una dimensión comercial relevante de operaciones puntuales o de menor escala.
Biodiésel abre camino en Singapur
Entre los nuevos flujos, el biodiésel exportado a Singapur fue el de mayor valor, con una operación de US$ 5,5 millones hasta julio. El resultado coloca a este producto como el principal caso de apertura de un nuevo mercado durante el periodo analizado.
La diversificación también aparece en productos de distintas cadenas productivas. El aceite de cártamo ingresó a Uruguay, mientras que el aceite de girasol llegó a Nepal y Malasia. Precisamente, Nepal incorporó además poroto mung y fibra de algodón provenientes de Paraguay.
En el sector industrial, los contenedores eléctricos modulares encontraron un nuevo destino en Uruguay, mientras que los conductores eléctricos de aluminio llegaron a Guyana. A esto se suman las tripas bovinas saladas con destino a Ucrania y las maderas chapadas exportadas a Suecia.
El abanico de productos y destinos muestra que la inserción internacional paraguaya no se limita exclusivamente a los tradicionales rubros agropecuarios. También aparecen manufacturas y productos con mayor transformación, lo que abre una vía para ampliar la participación de la industria nacional en el comercio exterior.
El desafío ahora pasa por convertir estas primeras operaciones en relaciones comerciales sostenidas y de mayor volumen. Llegar a un nuevo mercado es apenas el primer paso: la consolidación dependerá de la capacidad de las empresas paraguayas para mantener oferta, competitividad, calidad y escala frente a proveedores de otros países.
