Santander, 31 ago (EFE).- El vicepresidente de Samsung España, David Alonso, ha considerado que la creciente demanda de memorias de los centros de datos de inteligencia artificial reduce el suministro para móviles, lo que presionará al alza los precios durante 2027 y probablemente 2028.
En una entrevista con EFE, con motivo de su participación en el Encuentro de Economía Digital y de las Telecomunicaciones, organizado por Ametic en Santander, ha afirmado que no se trata de un fenómeno pasajero y que su impacto será mayor en los dispositivos de gama media que en los de gama alta.
«El mercado de memorias está incrementando precios y reduciendo la disponibilidad. Va a durar el año que viene y seguramente también en 2028», ha apuntado Alonso, que considera que los precios de los dispositivos «se irán elevando» como consecuencia de este desequilibrio.
Con ello, ha apuntado que «el mejor momento» para comprar un dispositivo es «ahora».
El directivo ha atribuido la situación al fuerte crecimiento de los centros de datos vinculados a la inteligencia artificial, que necesitan grandes cantidades de memorias de alta capacidad.
La producción, que tiene una capacidad limitada, se está orientando hacia estas infraestructuras, lo que reduce el suministro disponible para otros sectores.
Aumentar la capacidad requiere, además, varios años, debido al tiempo necesario para construir o ampliar una fábrica de semiconductores.
Esta escasez no afecta únicamente a los fabricantes de móviles, sino también a la electrónica de consumo, la automoción, la aeronáutica y otras industrias que incorporan memorias en sus productos, ha apuntado.
Según Alonso, las posibles soluciones pasan por ampliar la capacidad de las plantas existentes, construir nuevas fábricas o que se modere la demanda de los grandes centros de datos.
La IA se integrará de forma natural y «casi invisible»
Alonso ha dado este lunes una ponencia en el encuentro de Ametic, donde ha hablado de IA, y donde ha considerado que la próxima evolución de la inteligencia artificial (IA) pasa por integrarla de forma natural y de una forma «casi invisible» en la vida cotidiana, de manera que conozca el contexto del usuario, anticipe sus necesidades y le ayude a tomar decisiones.
«La revolución de la IA no consistirá en que haga más cosas, sino en que haga nuestra vida más fácil y mejor», ha afirmado Alonso, que considera que esta tecnología debe ser útil, segura y accesible.
Frente a las previsiones sobre la posible desaparición de los teléfonos móviles, el directivo ha descartado que estos dispositivos vayan a ser sustituidos y ha asegurado que continuarán ocupando una posición central dentro del ecosistema tecnológico.
«Al teléfono móvil lo estamos matando desde hace tiempo y está muerto, pero muy vivo», ha ironizado Alonso.
Ha opinado que aumentará el uso de gafas inteligentes, relojes, anillos y otros dispositivos conectados, aunque el móvil seguirá siendo el elemento principal.
Lo relevante, ha añadido, será la capacidad de la IA para conectar y comprender todo el ecosistema con el que interactúa una persona, incluidos los televisores y los electrodomésticos.
