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Nueva escalada entre EE.UU. e Irán dispara el petróleo y golpea a Wall Street

La escalada militar entre Estados Unidos e Irán volvió a sacudir a los mercados internacionales. Los nuevos ataques estadounidenses contra objetivos iraníes llevaron al petróleo a recuperar niveles que no registraba desde julio, mientras las principales bolsas de Wall Street cerraron con pérdidas ante el temor de que una interrupción prolongada del tránsito por el estrecho de Ormuz termine agravando las presiones inflacionarias.

El West Texas Intermediate (WTI) subió 5,20% y cerró en US$ 90,22 por barril para entrega en octubre, mientras que el Brent avanzó 4,60%, hasta US$ 94,65. El movimiento refleja, principalmente, la incertidumbre en torno a una de las principales rutas para el transporte mundial de hidrocarburos y el riesgo de que las tensiones dificulten nuevamente la navegación.

El estrecho de Ormuz concentra una parte estratégica del comercio energético global, por lo que cualquier amenaza sobre el tránsito marítimos repercute rápidamente en las cotizaciones. La preocupación aumentó luego de que dos petroleros fueran alcanzados por proyectiles de origen desconocido mientras abandonaban la zona, según información de una agencia marítima griega.

Para Carsten Fristch, analista de Commerzbank, los últimos acontecimientos representan un revés para las expectativas de una normalización del tráfico marítimo. El escenario vuelve a colocar a los mercados frente a una variable difícil de cuantificar: cuánto tiempo podrían mantenerse las restricciones o los riesgos sobre el transporte de combustibles.

La presión no se limitó al petróleo. Los futuros del gas natural TTF de Países Bajos, referencia para Europa, aumentaron 6,20%, hasta 74,14 euros por megavatio hora, su nivel más elevado desde enero de 2023. El movimiento adquiere mayor relevancia debido a que las reservas europeas se encuentran relativamente bajas para esta época del año y los países deben reforzar sus compras de cara al invierno.

En Wall Street, el impacto se tradujo en una jornada negativa. El Dow Jones perdió 0,78%, hasta 52.772,49 puntos; el S&P 500 retrocedió 0,71%, a 7.631,95, y el Nasdaq Composite cayó 1,01%, hasta 26.099,77 puntos. El sector energético fue una excepción dentro del S&P 500, favorecido por el incremento del precio del crudo, mientras que los segmentos de transporte y semiconductores estuvieron entre los más castigados.

Más allá de la reacción inmediata de las bolsas, el principal foco de atención está puesto ahora sobre la inflación y las tasas de interés en Estados Unidos. Un petróleo persistentemente más caro puede incrementar los costos de transporte, producción y otros bienes y servicios, complicando el escenario para la Reserva Federal.

La probabilidad asignada a una suba de 25 puntos básicos en la reunión de septiembre de la Fed pasó a 68,2%, frente al 39,6% estimado una semana atrás. De prolongarse la presión energética, el mercado deberá incorporar no solo el impacto directo sobre los precios del combustible, sino también el riesgo de que una inflación más persistente limite el margen de la política monetaria para reducir las tasas.

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