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El salto de Paraguay hacia la Industria 4.0 empieza antes de comprar tecnología

Crédito: Alexandre Perini, economista, desarrollador de negocios.

La transformación digital suele presentarse como una carrera por incorporar las tecnologías más nuevas. Inteligencia artificial, automatización, robótica avanzada y análisis de datos aparecen como símbolos de una nueva etapa industrial. Pero para Paraguay, la pregunta más importante no es cuánta tecnología puede incorporar, sino cuánto valor puede generar con ella.

Una empresa puede digitalizar procesos sin transformar realmente su negocio. Puede tener sistemas y herramientas avanzadas y continuar tomando decisiones de la misma manera, manteniendo las mismas ineficiencias.

Desde mi perspectiva, el verdadero salto hacia la Industria 4.0 comienza mucho antes de la compra de tecnología: comienza cuando una empresa identifica qué necesita transformar y por qué.

El punto de partida de Paraguay

El estudio Travesía 4.0: hacia la transformación digital de la industria paraguaya, elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en alianza con la Unión Industrial Paraguaya (UIP), ofrece una referencia concreta para entender dónde se encuentra hoy la industria nacional.

La investigación fue realizada en 2023 sobre 152 empresas industriales paraguayas y analizó las tecnologías utilizadas, las acciones de innovación, las barreras para adoptar nuevas tecnologías y las capacidades laborales necesarias para avanzar.

El resultado es claro. Ocho de cada diez empresas utilizan tecnologías poco avanzadas, correspondientes a primera y segunda generación, mientras que apenas el 17% utiliza tecnologías más próximas a la Industria 4.0, de tercera y cuarta generación. El propio BID señala que la transición paraguaya hacia la Industria 4.0 todavía es incipiente.

Estos datos no deberían interpretarse solamente como una señal de atraso tecnológico. También muestran el tamaño de la oportunidad: Paraguay todavía tiene espacio para avanzar en productividad, automatización, gestión de información y sofisticación industrial.

La tecnología no es la estrategia

Una de las principales dificultades de la transformación digital es que la oferta tecnológica crece más rápido que la capacidad de muchas empresas para definir qué necesitan.

Cada año aparecen nuevas soluciones para reducir costos, automatizar tareas, analizar información o anticipar comportamientos.

El riesgo aparece cuando la decisión comienza por la herramienta.

Comprar tecnología y después buscar dónde utilizarla puede generar sistemas aislados, dificultades de integración, dependencia de proveedores y procesos más complejos de administrar.

La lógica debería ser inversa.

Primero identificar el problema. Después definir el resultado esperado. Luego revisar el proceso que debe cambiar. A partir de ahí construir un roadmap y, finalmente, seleccionar la tecnología adecuada.

No se trata de rechazar la tecnología. Se trata de colocarla en el lugar correcto dentro de la estrategia.

Una solución que genera resultados en una empresa puede ser innecesaria en otra. Una industria que necesita reducir desperdicios enfrenta un desafío diferente al de una empresa que busca mejorar su logística o elevar la productividad.

Por eso, la transformación digital no puede copiarse de manera mecánica.

Debe diseñarse alrededor del negocio.

De registrar información a tomar mejores decisiones

La evolución tecnológica también está cambiando el valor económico de los datos.

Durante años, los sistemas empresariales fueron utilizados principalmente para registrar lo que ya había ocurrido: ventas, inventarios, costos o producción.

La siguiente etapa es diferente.

La capacidad de analizar grandes volúmenes de información, identificar patrones y anticipar escenarios permite que los datos dejen de ser solamente un registro del pasado y se conviertan en una herramienta para decidir el futuro.

Ahí es donde la inteligencia artificial y otras tecnologías 4.0 adquieren una dimensión estratégica.

Pero nuevamente, la tecnología es solamente el medio.

Una empresa no se vuelve más inteligente porque incorpora inteligencia artificial. Se vuelve más inteligente cuando utiliza mejor la información disponible para tomar decisiones, asignar recursos y anticipar problemas.

Esta transición puede ser especialmente relevante para las empresas paraguayas porque la productividad será una de las variables centrales de su capacidad para competir en mercados cada vez más exigentes.

El factor humano también cambia

La transformación digital no ocurre únicamente dentro de las máquinas.

El estudio del BID también identifica una brecha entre las habilidades disponibles y las que las empresas necesitarán para avanzar hacia tecnologías más complejas. Entre las empresas más avanzadas aparecen con mayor peso capacidades como ciberseguridad y análisis de grandes volúmenes de datos.

Esto significa que la discusión sobre Industria 4.0 no puede reducirse a inversión en equipos y software.

También implica inversión en personas.

Una empresa puede adquirir una tecnología sofisticada, pero sin trabajadores capaces de implementarla, operarla y adaptarla a los procesos, buena parte de ese potencial permanecerá sin utilizar.

La transformación digital, por lo tanto, también es una transformación organizacional.

Productividad antes que tecnología

Aquí aparece, en mi opinión, la cuestión económica más importante.

Paraguay no necesita incorporar tecnología simplemente para acercarse a una tendencia internacional. Necesita utilizarla para aumentar productividad y fortalecer su capacidad de competir.

El Ministerio de Industria y Comercio (MIC), al presentar los resultados de Travesía 4.0, vinculó la adopción de tecnologías digitales con el objetivo de aumentar la productividad y expandir y diversificar exportaciones y mercados.

Esta conexión es fundamental.

La tecnología adquiere verdadero valor económico cuando permite producir mejor, reducir desperdicios, mejorar tiempos, elevar calidad, tomar decisiones más precisas o acceder a nuevos mercados.

La pregunta, entonces, no debería ser cuánto cuesta incorporar una determinada tecnología.

También debería ser cuánto cuesta para una empresa no transformar un proceso que ya limita su crecimiento.

Esa segunda pregunta suele recibir mucha menos atención.

Una oportunidad para la industria paraguaya

Paraguay se encuentra en un momento en el que la discusión sobre industrialización empieza a incorporar con mayor fuerza productividad, tecnología, inversión y valor agregado.

El desafío consiste en que estos elementos no avancen por separado.

Una nueva planta industrial necesita infraestructura y energía, pero también procesos eficientes. Una empresa exportadora necesita acceso a mercados, controlar costos y responder con rapidez. Una inversión tecnológica necesita capital, talento y una estrategia clara.

La Industria 4.0 conecta todas estas dimensiones.

Por eso puede convertirse en algo más importante que una modernización tecnológica: puede ser una nueva etapa de competitividad para la industria paraguaya.

Pero esa oportunidad exige evitar un error frecuente: medir la transformación por la cantidad de tecnología instalada.

La verdadera transformación se mide por lo que cambia en el negocio.

El salto empieza antes de comprar

El diagnóstico del BID permite entender que Paraguay todavía tiene un recorrido importante por delante. También muestra que las empresas avanzan a velocidades diferentes y enfrentan obstáculos distintos, especialmente en materia de financiamiento y capacidades.

Esto significa que no existe una única ruta hacia la Industria 4.0.

Cada empresa tendrá que definir sus prioridades, identificar sus brechas y determinar qué inversiones pueden generar mayor impacto.

Desde mi experiencia acompañando proyectos y oportunidades de negocios en Paraguay, considero que esta puede ser una de las conversaciones más relevantes para la próxima etapa de la industria nacional.

No se trata de comprar tecnología porque el mercado está hablando de inteligencia artificial, automatización o robótica.

Se trata de entender qué necesita cambiar una empresa para ser más productiva, más eficiente y más competitiva.

Paraguay no necesita simplemente más tecnología.

Necesita empresas capaces de convertir tecnología en productividad.

Y ese es, probablemente, el verdadero salto hacia la Industria 4.0.

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