Según especialistas de Deloitte, las acciones tradicionales orientadas a contener gastos pueden generar alivio inmediato, pero rara vez modifican las causas estructurales que afectan la rentabilidad. En cambio, las entidades financieras que adoptan una visión centrada en la productividad están logrando mejoras sostenibles en eficiencia, crecimiento y creación de valor.
En un contexto marcado por la presión sobre los márgenes, la creciente competencia, las exigencias regulatorias y la aceleración de la transformación digital, los bancos enfrentan un desafío cada vez más urgente: mejorar su desempeño sin depender exclusivamente de medidas de ahorro de corto plazo.
“En un entorno de presión en márgenes, mayor regulación y la disrupción tecnológica, aunado a nuevos competidores digitales continúa aumentando, las organizaciones líderes utilizan la reducción de costos de una manera sostenible que ayude a tener una ventaja competitiva orientada en la productividad. El diferenciador radica en transformar los ahorros en capacidad de inversión: simplificar la complejidad, elevar la productividad y reinvertir estratégicamente en tecnología, datos, inteligencia artificial y talento. Los ahorros sostenibles permiten financiar las capacidades que definirán el crecimiento futuro, fortaleciendo la experiencia del cliente, la escalabilidad y la rentabilidad del negocio. Los invitamos a reimaginar su modelo operativo y adoptar una visión de productividad de largo plazo que convierta la eficiencia en una fuente continua de crecimiento y diferenciación.” señaló Gustavo Méndez, Socio Líder de Transformación Financiera, Asesoría y Consultoría, Deloitte Spanish Latin America.
La transformación sostenible de costos comienza cuando las organizaciones dejan de preguntarse cuánto gastan y empiezan a analizar cuánto esfuerzo requieren para generar valor al cliente. La productividad se convierte así en una métrica clave para orientar las decisiones, identificar oportunidades de mejora e impulsar la rentabilidad a largo plazo.
De la reducción de costos a la productividad
El principal obstáculo para muchas instituciones financieras continúa siendo la complejidad operativa. Sistemas heredados, duplicación de datos, procesos manuales y arquitecturas tecnológicas fragmentadas elevan los costos de operación y reducen la capacidad de adaptación a un mercado en constante cambio.
Si bien la modernización tecnológica exige una inversión inicial, la transición hacia plataformas más ágiles, automatizadas y escalables permite liberar recursos para iniciativas estratégicas y generar beneficios sostenibles en el tiempo.
En este escenario, tecnologías como la inteligencia artificial (IA), la automatización inteligente y las soluciones basadas en la nube se consolidan como herramientas clave para impulsar la productividad, especialmente en procesos de middle office y back office.
La complejidad: el costo oculto del sector financiero
Uno de los desafíos más importantes para la banca actual es la complejidad acumulada a lo largo del tiempo. La incorporación de nuevos productos, procesos y tecnologías sin una estrategia de simplificación suele incrementar los costos operativos, dificultar la toma de decisiones y limitar la capacidad de innovación.
Por ello, las entidades que simplifican sus portafolios de productos, optimizan procesos y modernizan sus infraestructuras tecnológicas están mejor posicionadas para transformar sus estructuras de costos y mejorar la rentabilidad sobre el capital.
Los CFO apuestan por la tecnología para impulsar el desempeño
De acuerdo con el informe Finance Trends de Deloitte Insights, los directores financieros del sector están enfocando sus esfuerzos en resolver problemas estructurales vinculados con personas, procesos y sistemas, al tiempo que incrementan las inversiones en capacidades tecnológicas.
Entre las principales prioridades se destacan:
• Inteligencia artificial.
• Infraestructura en la nube.
• Automatización inteligente.
• Desarrollo de capacidades internas especializadas.
• Transformación de procesos operativos.
Estas inversiones buscan generar mejoras permanentes en productividad, eficiencia y escalabilidad, más allá de los programas tradicionales de ahorro.
Un cambio necesario frente a nuevos desafíos
La necesidad de avanzar hacia una transformación de costos sostenible está impulsada por diversos factores que redefinen el negocio financiero:
• Mayor complejidad operativa derivada de modelos centrados en el cliente.
• Incremento de las exigencias regulatorias.
• Presión sobre los márgenes financieros.
• Consolidación y aumento de la competencia en el mercado.
• Inflación y crecimiento de los costos laborales.
• Avance acelerado de la digitalización y los nuevos modelos de negocio.
Frente a este escenario, la optimización estructural de costos se convierte en una ventaja competitiva crítica para el largo plazo.
La IA como catalizadora del cambio
La inteligencia artificial puede impulsar significativamente la productividad y mejorar la eficiencia operativa, pero su impacto depende de cómo se implemente dentro de la organización. Cuando se utiliza para simplificar procesos, optimizar decisiones y generar valor, puede convertirse en un motor de transformación. Sin embargo, si se aplica únicamente para sostener estructuras complejas existentes, existe el riesgo de incrementar costos sin obtener mejoras sustanciales en el desempeño.
La clave reside en implementar la IA de manera transversal, integrándola a los procesos de negocio y complementándola con capacitación, gestión del cambio y una clara definición de objetivos orientados a la generación de valor.
Resultados concretos
Recientemente, Deloitte Suiza realizó un diagnóstico integral para un gestor global de activos que permitió identificar oportunidades de mejora del resultado final cercanas al 15%, combinando eficiencias de costos y optimización de ingresos.
Asimismo, un banco europeo logró incrementar significativamente el valor generado por sus herramientas de IA luego de implementar un enfoque integral que incluyó alineación del liderazgo, capacitación especializada, desarrollo de embajadores internos y adopción de casos de uso de alto impacto incorporados a los flujos de trabajo.
Mirar más allá del corto plazo
La transformación de costos no debe entenderse como un objetivo aislado, sino como una herramienta para potenciar el desempeño organizacional. Las entidades financieras que prioricen la creación de valor sostenible, la simplificación operativa y las inversiones estratégicas en tecnología estarán mejor preparadas para competir y crecer en un entorno cada vez más exigente.
“Las entidades que liderarán el sector financiero en los próximos años serán aquellas que logren combinar eficiencia, innovación y capacidad de ejecución. La productividad ya no es solo una métrica operativa; es un factor estratégico para el crecimiento y la generación de valor sostenible”, sostuvo Daniel Kislauskis, socio líder de asesoría y consultoría de Deloitte Cono Sur.
Para los bancos que buscan mantenerse competitivos en mercados que evolucionan rápidamente, el liderazgo en desempeño requerirá inversiones continuas en tecnología, talento e innovación, con foco en productividad y generación de valor de largo plazo.
