Las proyecciones climáticas anticipan un episodio intenso de El Niño desde esta primavera, con un aumento progresivo de su intensidad. Sin embargo, el especialista en Agroclimatología Eduardo Sierra señaló que, para Sudamérica, las lluvias se mantendrían dentro de rangos ya observados y que, en términos productivos, este fenómeno suele arrojar un balance positivo.
Las perspectivas climáticas para Paraguay y la región anticipan la presencia de un episodio fuerte de El Niño durante la primavera de 2026, con una intensificación progresiva en los próximos meses, según un informe elaborado para la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco).
El análisis estuvo a cargo del profesor e ingeniero agrónomo Eduardo Sierra, especialista en Agroclimatología y asesor agroclimático de Capeco, quien explicó que existe consenso entre distintos servicios meteorológicos internacionales respecto a la presencia de un evento de magnitud significativa.
Algunos organismos, como el servicio meteorológico de Australia, incluso califican al fenómeno como un “Súper El Niño”, debido a la fuerte anomalía prevista.
No obstante, Sierra puso en perspectiva la magnitud del evento y sostuvo que las proyecciones para Sudamérica no muestran, hasta el momento, un escenario fuera de los parámetros ya registrados históricamente.
El especialista hizo referencia a un reporte del Instituto Internacional de Investigación (IRI), que reúne distintos pronósticos globales para el trimestre septiembre-octubre-noviembre de 2026. Según explicó, los modelos coinciden en anticipar un episodio fuerte de El Niño.
En materia de precipitaciones, sin embargo, las estimaciones muestran lluvias dentro de rangos conocidos para la región.
“Las predicciones muestran para Sudamérica lluvias dentro del rango de lo que ya se ha visto en otras ocasiones, tal vez un poco más, pero tampoco será el ‘Mega El Niño destructivo de la humanidad’”, señaló Sierra.
Para el sector agrícola, el fenómeno implica tanto oportunidades como desafíos. Una mayor disponibilidad de lluvias puede favorecer el desarrollo de los cultivos, aunque también incrementa la humedad y, con ella, la presión de enfermedades, un factor que exige mayor seguimiento y manejo por parte de los productores.
Pese a esos riesgos, Sierra indicó que, históricamente, el impacto de El Niño sobre la producción suele ser favorable. “El balance de producción durante El Niño es, por lo general, positivo”, explicó.
El escenario planteado por Capeco adquiere particular relevancia para el sector agrícola paraguayo, considerando que las condiciones climáticas constituyen uno de los principales factores que determinan el rendimiento de los cultivos y, en consecuencia, el desempeño de la producción y las exportaciones.
En este contexto, la evolución de las lluvias y su distribución durante los próximos meses será una de las variables centrales a monitorear para el desarrollo de la campaña agrícola, especialmente ante un fenómeno que se perfila intenso, aunque sin señales, según el informe, de alcanzar niveles excepcionales o destructivos.
