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UIP identifica casi US$ 3.700 millones en potencial productivo y exportador

El Modelo RIAE 1.0 (Relocalización Industrial por Arbitraje de Eficiencia) identifica más de US$ 420 millones de inversión industrial potencial inicial, capaz de generar alrededor de US$ 738,5 millones anuales de producción/exportación (un flujo acumulado que podría llegar a casi US$ 3.700 millones en cinco años) y hasta 14.656 empleos directos, de acuerdo con los coeficientes sectoriales utilizados por el modelo.

La Unión Industrial Paraguaya (UIP) considera estas estimaciones como un piso y no como un techo, mientras que una próxima versión, RIAE 2.0, evaluará además la posible relocalización de empresas europeas hacia Paraguay.

El Acuerdo UE-Mercosur puede representar para Paraguay una oportunidad económica considerablemente mayor que el incremento del comercio de los bienes que el país produce actualmente. Un estudio elaborado por la Unión Industrial Paraguaya, a través de su Centro de Estudios Económicos, incorpora una dimensión adicional: la posibilidad de que Paraguay atraiga nuevas inversiones industriales como consecuencia de un cambio en la conveniencia de dónde producir dentro del Mercosur para abastecer al mercado europeo.

Señalan que la pregunta ya no es solamente cuánto más podrá exportar Paraguay, sino también qué nuevas industrias podrían comenzar a producir y exportar desde el país. Para analizar este fenómeno, la UIP-CEE desarrolló el Modelo RIAE (Relocalización Industrial por Arbitraje de Eficiencia), que complementa los modelos de equilibrio general, gravitacional y SMART utilizados para evaluar los efectos del acuerdo. Su aporte específico consiste en estimar cuánta inversión productiva podría trasladarse hacia Paraguay como consecuencia de sus ventajas relativas de costos y de las nuevas condiciones de acceso a mercados.

La primera versión del modelo, denominada RIAE 1.0, concentra deliberadamente su análisis en empresas y capacidad productiva actualmente localizadas en el Mercosur. La lógica plantea que, si una empresa de la región ya produce y vende a Europa, el Acuerdo UE-Mercosur puede modificar la ecuación económica sobre dónde resulta más eficiente localizar su producción.

El RIAE analiza diferencias de costos laborales, energéticos, tributarios y logísticos, incorporando además las fricciones propias de una decisión empresarial de relocalización. El objetivo no es asumir que toda diferencia de costos provocará automáticamente una mudanza industrial, sino estimar qué proporción de la capacidad productiva podría resultar económicamente susceptible de relocalización.

El RIAE analiza diferencias de costos laborales, energéticos, tributarios y logísticos, incorporando además las fricciones propias de una decisión empresarial de relocalización. El objetivo no es asumir que toda diferencia de costos provocará automáticamente una mudanza industrial, sino estimar qué proporción de la capacidad productiva podría resultar económicamente susceptible de relocalización.

Más de US$ 420 millones de inversión en una primera etapa

En el escenario seleccionado, el RIAE estima aproximadamente US$ 420,6 millones de inversión productiva potencial, fundamentalmente en los sectores eléctrico/electrónico y de plásticos. Se trata de la inversión inicial asociada a la instalación o relocalización de nueva capacidad productiva, diferenciada del flujo de producción que esas instalaciones generarían posteriormente.

Los más de US$ 420 millones constituyen, por tanto, el punto de partida del impacto económico estimado. Una vez instalada la capacidad, el efecto pasa a expresarse principalmente en producción, exportaciones, valor agregado, empleo y remuneraciones.

Casi US$ 3.700 millones de producción/exportación en cinco años

Una vez instalada la nueva capacidad, el RIAE estima aproximadamente US$ 738,5 millones anuales de producción/exportación industrial. En un horizonte de cinco años, ese flujo representa aproximadamente US$ 3.692,5 millones acumulados.

Si además se incorpora la inversión inicial de US$ 420,6 millones, el impacto acumulado considerado por el RIAE alcanza aproximadamente US$ 4.113 millones en cinco años. El modelo distingue expresamente la inversión inicial, que se realiza una vez, del flujo recurrente de producción/exportación.

El efecto económico va más allá de las ventas: el escenario analizado estima US$ 247,1 millones anuales de Valor Agregado Bruto, 14.656 empleos directos y cerca de US$ 75 millones anuales en remuneraciones.

El sector eléctrico/electrónico representa aproximadamente US$ 243,3 millones de la inversión potencial identificada por el modelo y podría generar US$ 419,4 millones anuales de producción. Plásticos representa US$ 156,8 millones de inversión y alrededor de US$ 290,3 millones de producción anual. En conjunto, ambos sectores explican cerca del 95% de la inversión relocalizable estimada por el RIAE 1.0. También aparecen oportunidades en confecciones, aluminio y vidrio.

Estos resultados, sin embargo, no deben interpretarse como una lista cerrada de las industrias que podrían relocalizarse hacia Paraguay. El RIAE trabaja necesariamente con actividades, flujos comerciales, estructuras productivas y parámetros que pueden ser observados y cuantificados, mientras que la realidad empresarial puede ser considerablemente más dinámica.

La experiencia reciente muestra que el mercado puede descubrir oportunidades que los modelos difícilmente podrían anticipar. El caso de los langostinos constituye uno de los ejemplos citados por el estudio: una actividad que difícilmente habría aparecido entre las principales apuestas industriales derivadas de los datos históricos terminó materializándose a partir de una oportunidad concreta de mercado.

Una vez que las empresas comienzan a comparar las ventajas de producir desde Paraguay (costos, energía, régimen tributario, maquila, acceso preferencial a mercados y reglas de origen) pueden aparecer decisiones de inversión en una variedad de actividades industriales mayor que la identificada inicialmente por el RIAE.

Esta es una característica central de la interpretación de los resultados del RIAE 1.0. Los US$ 420,6 millones de inversión y los casi US$ 3.700 millones de producción/exportación acumulada deben entenderse como una estimación del potencial identificable a partir de la información disponible, no como un límite máximo del fenómeno de relocalización.

Los modelos trabajan necesariamente con información conocida, como sectores existentes, comercio observado, estructuras de costos identificables y relaciones económicas que pueden parametrizarse. El mercado, en cambio, puede generar procesos de descubrimiento empresarial que no aparecen en los datos históricos.

Por ello, eléctrico/electrónico, plásticos, confecciones, aluminio y vidrio representan oportunidades identificadas por el modelo, pero no agotan necesariamente las posibilidades que podría abrir el nuevo escenario de integración comercial. La nueva configuración económica generada por el Acuerdo UE-Mercosur podría revelar oportunidades en sectores que hoy ni siquiera aparecen entre los candidatos más evidentes.

RIAE 2.0: todavía falta incorporar Europa

Existe además una segunda razón para considerar estas cifras como una primera aproximación: el universo analizado todavía está incompleto. El RIAE 1.0 estudia principalmente la relocalización hacia Paraguay de capacidad productiva actualmente instalada en Brasil y Argentina.

La próxima etapa, RIAE 2.0, ampliará el análisis para evaluar qué empresas o actividades productivas actualmente instaladas en Europa podrían encontrar conveniente producir desde Paraguay para abastecer al Mercosur, a Europa u otros mercados.

Esta segunda evaluación deberá incorporar variables como costos energéticos y laborales, logística internacional, disponibilidad de insumos, escalas mínimas de producción, acceso al mercado regional, reglas de origen y exigencias regulatorias. Por tanto, las estimaciones actuales no incorporan potenciales inversiones provenientes de Europa.

Los US$ 420,6 millones de inversión y los casi US$ 3.700 millones de producción/exportación acumulada corresponden exclusivamente al universo contemplado por el RIAE 1.0. El RIAE 2.0 permitirá evaluar un segundo universo de oportunidades que todavía no está cuantificado.

Esta perspectiva cambia la forma de interpretar el Acuerdo UE-Mercosur para Paraguay. La oportunidad no consiste solamente en reducir aranceles y exportar más de los bienes que el país ya produce. El acuerdo puede modificar también la geografía de la producción dentro del Mercosur.

Paraguay podría ampliar su papel como plataforma industrial desde la cual empresas regionales produzcan para abastecer mercados internacionales. Sin embargo, el propio estudio advierte que ese potencial no se materializará automáticamente: requerirá preservar la estabilidad macroeconómica y las ventajas competitivas, desarrollar infraestructura energética y logística, fortalecer el régimen de maquila y atender las exigencias europeas de trazabilidad, sostenibilidad y regulación.

El RIAE 1.0 identifica casi US$ 3.700 millones de producción/exportación acumulada en cinco años. Estas cifras constituyen un piso del universo actualmente identificable. El mercado puede descubrir oportunidades adicionales y el RIAE 2.0 incorporará una dimensión todavía no cuantificada: la posibilidad de atraer capacidad productiva desde la propia Europa.

Efectos comerciales e impacto neto

Sin embargo, el impacto socioeconómico de las inversiones capturadas bajo el modelo RIAE 1.0 puede verse atenuado por los efectos directamente comerciales del Acuerdo (creación y desviación de comercio) estimados mediante el modelo SMART. El efecto neto del Acuerdo sería la suma de ambos impactos.

En este sentido, el Acuerdo tendría un potencial total estimado de US$ 1.057 millones de valor bruto durante el primer año, acompañado de un impacto neto de creación de 12.143 empleos.

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