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Agro enfrenta daños en Caaguazú y MAG advierte un recorte presupuestario del 42%

Casi 700 familias productoras fueron afectadas por la destrucción de cultivos e infraestructura hortícola. El MAG entregó insumos y busca alternativas para comercializar el tomate, mientras su titular advierte que el presupuesto de la institución cayó 42% en cinco años.

Las granizadas registradas en Caaguazú dejaron daños en más de 170 hectáreas de cultivos hortícolas y afectaron a casi 700 familias productoras, con la destrucción de 676 casetas de producción. El impacto vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de la agricultura familiar ante fenómenos climáticos y las dificultades para recuperar la capacidad productiva sin comprometer los ingresos de los pequeños agricultores.

El ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Giménez, informó que la institución entregó insumos, incluidos fertilizantes y que trabaja en nuevas medidas para acompañar la recuperación de los productores. Las declaraciones fueron realizadas este lunes 12 de octubre, durante su comparecencia ante la Comisión Bicameral de Presupuesto del Congreso Nacional, en el marco del análisis del Presupuesto General de la Nación (PGN).

La magnitud de los daños no se limita a las cosechas perdidas. La destrucción de las estructuras utilizadas para la producción hortícola también obliga a destinar recursos a la reconstrucción, en un momento en que las familias afectadas necesitan recuperar sus cultivos y mantener el flujo de ingresos.

El MAG señaló que mantiene conversaciones con entidades crediticias del Estado para abordar la situación de los productores cuyos compromisos financieros podrían verse afectados por los gastos extraordinarios derivados de la recuperación. Sin embargo, la información divulgada no precisa el monto de las pérdidas económicas ni el costo estimado de reconstrucción de las casetas destruidas.

Tomate: sobreoferta y dificultades para colocar la producción

Uno de los principales desafíos está en la comercialización del tomate. Según Giménez, la sobreoferta coyuntural está relacionada con los efectos de la granizada y las alteraciones que provocó en la programación de la producción.

Ante este escenario, el ministerio prevé retomar esta semana las ruedas de negocios con supermercados, con el objetivo de ampliar los canales de venta y conectar directamente a las organizaciones de productores con los compradores. Los encuentros darán continuidad a las iniciativas desarrolladas en febrero.

La estrategia apunta a facilitar la colocación de la producción disponible en un mercado que enfrenta una elevada oferta. No obstante, el desafío para los agricultores no consiste únicamente en cosechar, sino también en acceder a compradores, obtener precios que permitan cubrir los costos y evitar pérdidas por productos que no logren comercializarse a tiempo.

El ministro también mencionó gestiones para concretar una posible exportación de tomate a Brasil. El envío previsto para este lunes no pudo realizarse, aunque el MAG espera avanzar durante la semana.

La alternativa de exportación podría contribuir a diversificar los destinos de venta, pero su concreción dependerá de que se resuelvan las condiciones necesarias para el envío.  En cuanto al abastecimiento de los próximos meses, Giménez señaló que los daños ocasionados por las granizadas podrían reducir la oferta, aunque evitó anticipar una eventual escasez, debido a que existen productores cuyas instalaciones no resultaron afectadas.

Presupuesto del MAG: una reducción acumulada del 42%

La capacidad de respuesta de la institución también quedó en discusión durante la comparecencia ante el Congreso. Giménez afirmó que el presupuesto del MAG se redujo 42% en los últimos cinco años, pese a que, según indicó, la cobertura de asistencia pasó de 32.000 a 34.000 personas.

El ministro advirtió que las restricciones presupuestarias y la finalización de proyectos podrían limitar progresivamente las posibilidades de intervención del ministerio, especialmente en capacitación y apoyo a la comercialización.

La situación plantea interrogantes sobre la capacidad de sostener los programas de asistencia en un sector expuesto a eventos climáticos, variaciones de precios y dificultades para acceder a mercados. Aunque la institución afirma haber ampliado la cantidad de personas atendidas, una mayor cobertura no necesariamente implica que cada productor reciba recursos suficientes para recuperar sus instalaciones, mejorar su productividad o desarrollar nuevos canales comerciales.

Otro frente de preocupación es la preparación ante los posibles efectos de El Niño. Giménez indicó que el MAG desarrolló actividades informativas, recorridos y reuniones con autoridades locales para promover medidas de prevención y mitigación.

La horticultura y los cultivos ubicados en zonas bajas requieren especial atención por su exposición a condiciones climáticas adversas y por la necesidad de contar con infraestructura que permita sostener la producción durante todo el año.

Para los pequeños productores, la prevención tiene un componente económico decisivo: los daños en cultivos e instalaciones pueden comprometer ingresos, generar nuevas necesidades de financiamiento y afectar la continuidad de la actividad. La recuperación también depende de la disponibilidad oportuna de insumos, asistencia técnica y mercados capaces de absorber la producción.

La asistencia inmediata y la apertura de mercados son medidas relevantes, pero el alcance de la recuperación dependerá de la reconstrucción de la infraestructura dañada, la capacidad financiera de las familias y la continuidad de los programas de apoyo. En paralelo, la discusión presupuestaria deberá determinar con qué recursos contará el MAG para atender nuevas contingencias y sostener sus servicios al sector rural.

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