El especialista en Atracción de Inversiones de REDIEX, Nicolás Sanfurgo, sostuvo que la apertura de Paraguay a mercados internacionales exige mayor capacidad productiva, tecnología, infraestructura y reglas claras para captar capital. Destacó que la inversión no debe entenderse solo como llegada de recursos, sino también como incorporación de experiencia, nuevos mercados y conocimiento para fortalecer a las empresas paraguayas.
Paraguay atraviesa una etapa de mayor exposición internacional que está modificando las exigencias para sus empresas. Para Nicolás Sanfurgo, especialista en Atracción de Inversiones de REDIEX, esa apertura obliga al sector privado a prepararse para competir en mercados que demandan cada vez más trazabilidad, calidad y conocimiento sobre el origen de los productos.
Sanfurgo señaló que este tipo de espacios permite a las empresas paraguayas entender mejor las exigencias de los mercados externos y acortar parte del proceso de adaptación.
“Las empresas paraguayas están cada vez con más necesidad de salir al mundo. Paraguay se está abriendo al mundo inevitablemente con los grados de inversión que obtuvimos. Los ojos del mundo están puestos en Paraguay y en los productos que tiene Paraguay”, expresó.
Según explicó, las certificaciones y los procesos de adecuación a estándares internacionales pueden facilitar el acceso a mercados más exigentes, al reducir tiempos de negociación y aprendizaje.
Inversión y capacidad exportadora
Para Sanfurgo, el crecimiento de la capacidad exportadora y la llegada de inversiones están directamente relacionados.
“No veo capacidad de producción para exportación sin inversión. Van totalmente de la mano”, afirmó.
A su criterio, la inversión no debe limitarse al ingreso de capital financiero. También puede significar incorporar socios con experiencia internacional, conocimiento de otros mercados y nuevas tecnologías capaces de mejorar la eficiencia y la rentabilidad de las empresas locales.
“Cuando hablamos de inversión, no solamente hablamos de atracción de capital, sino también de abrir nuestras empresas a socios que puedan traer la experiencia de estos nuevos mercados, traer los mercados y traer nuevas tecnologías”, explicó.
Desde esa perspectiva, la inversión puede convertirse en una vía para acelerar procesos de modernización y ampliar la capacidad productiva de las compañías paraguayas.
Un ecosistema de incentivos
Sanfurgo destacó que Paraguay desarrolló distintas herramientas para atraer inversiones en un contexto regional marcado por la presencia de economías de mayor escala como Brasil y Argentina.
Entre ellas mencionó el esquema tributario, el régimen de maquila y la Ley 60/90, orientada a facilitar inversiones mediante incentivos para la importación de bienes de capital.
A esto se suman, según explicó, los costos competitivos de la energía y una población joven que puede ser capacitada para acompañar el crecimiento de nuevas actividades.
“No son temas específicos, sino un complemento, un ecosistema de atracción de inversiones muy completo para el inversor extranjero”, sostuvo.
El especialista remarcó que la competitividad paraguaya no depende de un único factor, sino de la combinación entre régimen impositivo, energía, costos, incentivos y disponibilidad de mano de obra.
Crecer al ritmo de la economía
La mayor llegada de capital y el incremento de la atención internacional también plantean desafíos.
Sanfurgo señaló que la velocidad de crecimiento obliga a acelerar inversiones en infraestructura, logística y tecnología para evitar que la capacidad operativa quede rezagada frente a la expansión de la actividad económica.
“Si queremos seguir creciendo o crecer de la manera en la que estamos proyectando, tenemos que ir de la mano con atraer inversiones en logística, infraestructura, tecnología en nuestros puertos, tecnología en nuestras aduanas y tecnología en la capacidad productiva de nuestras empresas”, indicó.
En su lectura, el desafío central pasa por lograr que las empresas y la infraestructura nacional evolucionen al mismo ritmo que el crecimiento del país.
“Entonces el desafío es crecer al ritmo en que crece el país, o sea que nuestras empresas tengan esa capacidad”, resumió.
Reglas claras para atraer capital
Otro de los puntos destacados por Sanfurgo fue la necesidad de contar con marcos regulatorios que otorguen previsibilidad a los inversores.
Para el especialista, atraer capital requiere no solo incentivos, sino también condiciones jurídicas que permitan a las empresas tomar decisiones de largo plazo con mayor seguridad.
“Creo que es generar un marco regulatorio que le dé la tranquilidad a esa empresa de venir a invertir al país”, expresó.
En ese sentido, la estabilidad de las reglas aparece como un componente complementario a los incentivos fiscales y operativos.
El tipo de cambio y la adaptación empresarial
Sanfurgo también se refirió a las fluctuaciones del dólar y a su efecto sobre distintos sectores de la economía.
Según explicó, el impacto no es uniforme: algunos rubros pueden verse favorecidos mientras otros enfrentan mayores presiones, dependiendo de su estructura de ingresos, costos, importaciones y exportaciones.
A su criterio, en una economía de libre mercado las empresas deben desarrollar mayor capacidad de adaptación, especialmente en la forma en que negocian contratos, manejan monedas y diversifican sus relaciones comerciales.
Mencionó, por ejemplo, la posibilidad de estructurar contratos en guaraníes o de generar mayor flexibilidad en la negociación con proveedores y clientes.
“Finalmente somos un país de libre mercado y esos son los riesgos que lleva este comercio exterior”, señaló.
El Día B como espacio de preparación
Las declaraciones de Sanfurgo se dieron durante el Día B, encuentro vinculado al ecosistema de empresas de impacto y sostenibilidad.
Para el especialista, este tipo de espacios contribuye a que las compañías paraguayas comprendan mejor las exigencias internacionales y adopten herramientas que faciliten su inserción en mercados externos.
En ese contexto, consideró que el proceso de apertura de Paraguay genera oportunidades, pero también obliga a elevar estándares, mejorar capacidades y acompañar con inversión el crecimiento productivo.
La combinación entre capital, tecnología, infraestructura, reglas previsibles y adaptación empresarial aparece así como uno de los ejes para sostener una mayor inserción internacional de las compañías paraguayas.

