La historia de Nutrihuevos no termina cuando el huevo llega a la góndola. Detrás de una producción cercana al millón de unidades diarias hay una industria que encontró nuevas formas de aprovechar sus materias primas, desarrollar productos para otros sectores, reducir el consumo de recursos y generar oportunidades para las comunidades.
Con más de 50 años de trayectoria, la empresa paraguaya evolucionó desde una granja familiar hasta convertirse en un complejo industrial que apuesta por la innovación, la diversificación y la economía circular.
En Villeta, donde funciona su complejo industrial de más de 140 hectáreas, Nutrihuevos abrió nuevamente sus puertas para mostrar aquello que habitualmente permanece fuera de la vista del consumidor. Bajo el concepto Eggxperience: Detrás del cascarón, la compañía organizó un recorrido por sus instalaciones en el marco del Mes Mundial del Huevo, con estaciones dedicadas a su historia, sus procesos productivos, sus iniciativas sociales y sus proyectos ambientales.
La experiencia permitió conocer una dimensión del negocio que va mucho más allá de la producción avícola. Porque detrás de cada huevo hay tecnología, logística, investigación, inversión, empleo y una estrategia empresarial que busca convertir los recursos disponibles en nuevas oportunidades de desarrollo industrial.

La compañía nació hace más de cinco décadas como un emprendimiento familiar impulsado por don Antonio Pu, quien llegó a Paraguay desde Corea durante la década de 1950. Con esfuerzo y una apuesta por construir una vida en el país, inició una pequeña granja en San Lorenzo. Aquella operación fue creciendo hasta trasladar y expandir sus actividades en Villeta, donde hoy se concentra una infraestructura industrial que refleja el proceso de transformación de la empresa.
El salto hacia una producción tecnificada fue uno de los principales puntos de inflexión. La incorporación de sistemas automatizados permitió modificar la escala operativa y profesionalizar los procesos, desde la recolección hasta la clasificación y el acondicionamiento de los huevos.
Actualmente, Nutrihuevos procesa cerca de 960.000 huevos diarios y cuenta con más de 440 colaboradores, según las cifras presentadas durante el recorrido. La dimensión de la operación también se refleja en su capacidad productiva, sus sistemas de gestión y sus certificaciones internacionales ISO 9001 e ISO 22000, vinculadas con la calidad y la inocuidad alimentaria.
Sin embargo, el desafío de la compañía ya no consiste únicamente en producir más huevos. La pregunta que atraviesa su estrategia es cómo extraer mayor valor de cada componente de la producción y abrir nuevos mercados a partir de una materia prima cotidiana.
Del huevo tradicional a una industria de valor agregado
Uno de los primeros pasos en esa dirección fue el desarrollo del huevo líquido pasteurizado, una solución destinada principalmente a las industrias alimentaria y gastronómica, que permite incorporar este ingrediente en procesos productivos con condiciones controladas de calidad e inocuidad.
La línea alcanzó una producción de 1.445.620 litros durante 2025, lo que representó un crecimiento del 64% frente al año anterior. El resultado muestra cómo un producto tradicional puede transformarse en un insumo industrial con aplicaciones que van desde la elaboración de alimentos hasta la producción a gran escala.
Pero la diversificación no termina allí. Nutrihuevos trabaja en el aprovechamiento de las propiedades de la cáscara de huevo para desarrollar materias primas destinadas a la industria cosmética. El proyecto requirió una inversión superior a US$ 150.000 en infraestructura para procesar este material y convertirlo en un polvo que pueda utilizarse en nuevas formulaciones.
La compañía también explora el aprovechamiento de huevos rotos que surgen durante el proceso industrial para desarrollar alimentos destinados a mascotas. Se trata de nuevas líneas de negocio que buscan ampliar las aplicaciones de los componentes del huevo y reducir la cantidad de materiales que quedan fuera de los circuitos productivos de mayor valor.
Esta estrategia representa un cambio en la manera de concebir el negocio avícola: el huevo deja de ser solamente un producto terminado para convertirse en el punto de partida de una cadena de aplicaciones industriales.
El crecimiento también se mide en oportunidades para las personas

La transformación industrial de Nutrihuevos tiene otra dimensión que la empresa decidió mostrar desde el inicio del recorrido: su impacto en las personas. Por eso, la primera estación de la experiencia no fue una planta de producción, sino El Hornerito, un centro de desarrollo infantil que refleja la apuesta de la compañía por la educación y el bienestar de las comunidades donde opera.
El proyecto nació con el propósito de acompañar a niños y niñas durante sus primeros años de vida, una etapa determinante para el desarrollo cognitivo, motor, afectivo y nutricional. El centro recibe a bebés desde los cuatro meses hasta los tres años y diez meses, con una propuesta educativa que incorpora metodologías como Reggio Emilia, Montessori y Emmi Pikler.
La iniciativa busca ir más allá del concepto tradicional de guardería. Sus espacios están diseñados para estimular la autonomía, la exploración y el aprendizaje mediante experiencias adaptadas a cada etapa de crecimiento.
Uno de los aspectos más relevantes es su apertura a la comunidad. En 2025, El Hornerito registró 38 niños matriculados: el 87% provenía de familias de Villeta y de industrias vecinas, mientras que el 13% correspondía a hijos de colaboradores de Nutrihuevos. El modelo también se extendió a Asunción.
La empresa sostiene que el crecimiento industrial debe generar oportunidades más allá de sus instalaciones. Esta visión se traduce en programas de educación, salud, vivienda y bienestar dirigidos a sus equipos y a sus familias.
A través de una alianza con la Fundación Paraguaya y el programa Empresas sin Pobreza, Nutrihuevos implementa el Semáforo de Eliminación de Pobreza, una herramienta que permite identificar las principales necesidades de los colaboradores y orientar acciones concretas. En 2024, la compañía alcanzó la erradicación de la pobreza extrema entre sus trabajadores, resultado que continúa monitoreando mediante nuevas mediciones y acompañamiento.
Durante 2025 destinó G. 1.734 millones a beneficios, formación complementaria y actividades para sus equipos. También entregó 282 kits escolares mediante el programa Nutrimochila y acompañó a colaboradores que buscaban completar su formación académica.
A esto se suman iniciativas de acceso a vivienda, controles médicos, actividades deportivas y jornadas de voluntariado. En materia de alimentación, durante el año pasado donó 13.260 docenas de huevos a 13 comedores y hogares, que atendían en promedio a 1.822 personas por mes.
El huevo como alimento y conocimiento

Otro componente de la estrategia de Nutrihuevos es la educación nutricional. La compañía cuenta con un Departamento de Nutrición que desarrolla actividades de divulgación y trabaja con profesionales de la salud, universidades y sociedades médico-científicas para acercar información respaldada por evidencia científica.
Durante la presentación, el equipo recordó el valor nutricional del huevo, especialmente por su aporte de proteínas de alta calidad, vitaminas, minerales y componentes como la colina, la luteína y la zeaxantina.
Un huevo aporta aproximadamente entre 6 y 7 gramos de proteína, además de aminoácidos esenciales que el organismo necesita para distintas funciones. Su versatilidad y accesibilidad económica también lo convierten en una alternativa relevante dentro de la alimentación cotidiana.
La empresa lleva ocho años con este departamento, una iniciativa que busca ampliar la información disponible para consumidores y profesionales, además de contribuir a dejar atrás algunos mitos relacionados con el consumo de huevos.
En ese sentido, la apuesta no se limita a colocar un producto en el mercado. También apunta a fortalecer el conocimiento sobre sus propiedades y ampliar su presencia en las decisiones alimentarias de los hogares paraguayos.
Al final, la experiencia de Nutrihuevos deja una lectura empresarial interesante: detrás de un alimento cotidiano existe una cadena industrial compleja, con inversiones, investigación, innovación y una estrategia que intenta conectar la rentabilidad con el desarrollo de las personas y el entorno.
