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Cultura que mueve resultados: cómo la colaboración transforma organizaciones y genera impacto real en el negocio

En un entorno empresarial cada vez más dinámico, competitivo e interdependiente, las organizaciones ya no pueden sostener sus resultados únicamente en la estrategia o en la eficiencia operativa. Hoy, el verdadero diferencial está en la cultura.

En la foto: Marta Gómez, directora de recursos humanos de ADM para el negocio de Ag Services & Oilseeds (AS&O) en Latinoamérica.

La cultura organizacional dejó de ser un concepto abstracto para convertirse en un activo estratégico capaz de acelerar —o frenar— el desempeño del negocio. En este contexto, la colaboración emerge como uno de los pilares más poderosos para generar valor sostenible. Equipos que comparten información, que confían, que cocrean y que trabajan alineados hacia un propósito común logran no solo mejores resultados, sino también mayor adaptabilidad frente al cambio.

Sin embargo, construir una cultura colaborativa no es espontáneo ni inmediato. Requiere liderazgo consciente, sistemas que la respalden y una gestión intencional desde Recursos Humanos.

Para profundizar en este desafío clave del presente y del futuro del trabajo, conversamos con Marta Gomez, Directora de Recursos Humanos de ADM para el negocio de Ag Services & Oilseeds (AS&O) en Latinoamérica, para ver cómo la colaboración puede transformar organizaciones y generar impacto real en el negocio.

PLUS: Cuando hablamos de “cultura que mueve resultados”, ¿de qué estamos hablando concretamente dentro de una organización?

Marta Gómez: Hablamos de una cultura que transforma valores en comportamiento y comportamiento en resultados. Esto se da cuando la integridad, la responsabilidad y la excelencia orientan las decisiones del día a día, y no solo el discurso. Esto se traduce en claridad de prioridades, accountability y foco consistente en la ejecución.

También es una cultura que respeta distintas perspectivas y promueve la inclusión, porque sabemos que equipos diversos toman mejores decisiones. Cuando las personas entienden su rol dentro de la estrategia y se sienten parte de ella, la ejecución gana velocidad y calidad. En esencia, es coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.

PLUS: ¿Por qué la colaboración se ha convertido en un factor crítico para el éxito empresarial en la actualidad?

Marta Gómez: Porque los desafíos actuales son cada vez más complejos e interdependientes, y requieren integración de capacidades. En una compañía como ADM, que conecta distintas etapas de la cadena, el valor está justamente en trabajar de manera coordinada.

La colaboración permite romper silos, acelerar decisiones y responder con mayor agilidad al cliente. Además, potencia la innovación al integrar distintas experiencias y miradas. Y eso solo es posible en entornos donde hay respeto, confianza y apertura. Hoy, competir bien significa saber trabajar juntos.

PLUS: En su experiencia, ¿cuáles son los principales obstáculos que impiden que una cultura colaborativa se desarrolle de manera genuina?

Marta Gómez: Los principales obstáculos son el desalineamiento de objetivos, estructuras muy verticales y la falta de confianza. Cuando cada área trabaja con metas aisladas, la colaboración pierde espacio frente a la competencia interna.

Otro punto crítico es la falta de seguridad psicológica: sin un ambiente de respeto, las personas no se sienten cómodas para aportar. Además, cuando no hay claridad sobre responsabilidades, la ejecución se fragmenta. La cultura colaborativa requiere intención: alinear metas, incentivar comportamientos correctos y garantizar que todos se sientan incluidos y valorados.

PLUS: ¿Qué rol juega el liderazgo en la construcción —o destrucción— de entornos colaborativos?

Marta Gómez: El liderazgo es clave. No solo dirige resultados, sino que modela comportamientos. Cuando los líderes fomentan el respeto, promueven el trabajo en equipo y asumen responsabilidad, crean entornos donde las personas se sienten seguras para contribuir.

Por el contrario, liderazgos aislados o poco transparentes debilitan la colaboración. Liderar hoy es conectar, dar claridad y generar espacio para que los equipos actúen con autonomía. También implica asegurar que distintas voces sean escuchadas, fortaleciendo una cultura inclusiva y sostenible.

PLUS: ¿Cómo puede Recursos Humanos impulsar de manera concreta la colaboración más allá de los discursos?

Marta Gómez: Recursos Humanos tiene un rol estructural en traducir la cultura en práctica. Esto implica diseñar modelos de evaluación que valoren resultados colectivos, desarrollar liderazgos colaborativos e integrar estas competencias en los programas de desarrollo.

También es clave crear espacios y dinámicas que fomenten la interacción entre áreas. Además, las políticas deben reforzar la inclusión, asegurando que diferentes perfiles tengan voz. Cuando los incentivos están alineados y las personas preparadas, la colaboración deja de ser un concepto y pasa a ser parte del funcionamiento del negocio.

PLUS: Muchas organizaciones declaran valores como “trabajo en equipo”, pero no logran llevarlos a la práctica. ¿Dónde suele estar la brecha?

Marta Gómez: La brecha suele estar en la falta de coherencia entre valores y sistemas. No alcanza con declarar “trabajo en equipo” si los incentivos siguen siendo individuales. La cultura se construye en lo que se mide, se reconoce y se tolera.

También influye la falta de claridad sobre cómo esos valores se traducen en comportamientos concretos. Cuando hay coherencia entre discurso, práctica y liderazgo, el trabajo en equipo deja de ser aspiracional y se convierte en realidad.

PLUS: ¿Qué prácticas, herramientas o dinámicas ha visto que realmente funcionan para fomentar la colaboración entre áreas?

Marta Gómez: Funcionan aquellas que conectan objetivos y estructuran la interacción. Proyectos interfuncionales con metas compartidas, espacios regulares de alineamiento y uso de datos comunes ayudan a integrar áreas.

La transparencia también es clave: cuando la información fluye, la colaboración se fortalece. Además, la claridad de roles y la autonomía con responsabilidad generan mejores resultados. En definitiva, la colaboración no depende solo de herramientas, sino de disciplina y de una cultura que valora el trabajo conjunto.

PLUS: ¿Cómo impacta una cultura colaborativa en indicadores duros del negocio como productividad, innovación o rentabilidad?

Marta Gómez: El impacto es directo. La colaboración reduce retrabajos, mejora la eficiencia y acelera la toma de decisiones. También impulsa la innovación al integrar diferentes perspectivas.

Cuando hay alineamiento entre áreas, la ejecución es más consistente y el cliente percibe mayor valor. Esto se traduce en mayor productividad, mejores resultados financieros y mayor competitividad. A largo plazo, fortalece la reputación y la capacidad de adaptación de la organización.

PLUS: En contextos híbridos o de trabajo remoto, ¿qué desafíos adicionales surgen para sostener la colaboración?

Marta Gómez: El principal desafío es hacer la colaboración más intencional. En el trabajo presencial, muchas conexiones surgen de forma natural; en el modelo híbrido, es necesario estructurarlas.

Esto implica comunicación clara, uso eficiente de herramientas y espacios de alineamiento frecuentes. También es clave cuidar la cultura, asegurando respeto, inclusión y sentido de pertenencia, incluso a distancia. El rol del liderazgo es fundamental para mantener cercanía y fomentar la participación activa.

PLUS: Si una empresa quisiera empezar hoy a construir una cultura más colaborativa, ¿cuáles serían los primeros tres pasos clave?

Marta Gómez: Primero, alinear al liderazgo en torno a un propósito común y comportamientos claros, porque la cultura comienza con el ejemplo. Segundo, revisar metas e incentivos para valorar resultados colectivos. Tercero, invertir en el desarrollo de habilidades como comunicación, escucha y trabajo en equipo.

De forma transversal, es clave construir un entorno inclusivo donde distintas perspectivas sean valoradas. La cultura se construye con consistencia, no con acciones aisladas.

Perfil – Marta Gómez

Directora de Recursos Humanos de ADM para el negocio de Ag Services & Oilseeds (AS&O) en Latinoamérica para países de habla hispana, donde lidera iniciativas estratégicas de talento, cultura organizacional y transformación. Cuenta con más de 20 años de experiencia en Recursos Humanos en empresas multinacionales, con una sólida trayectoria como HR Business Partner y en gestión del desarrollo organizacional, liderazgo y cultura corporativa.

A lo largo de su carrera, ha ocupado posiciones de liderazgo en Recursos Humanos en distintos sectores, consolidando su experiencia en la gestión de equipos y la evolución de organizaciones en entornos complejos. Es miembro de la Junta Directiva de DCH Paraguay desde 2025, participando activamente en iniciativas que promueven el desarrollo del capital humano y el fortalecimiento del rol estratégico de Recursos Humanos en la región.

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