En el marco del Congreso ADEC, el experto en inversiones de impacto sostuvo que las crisis actuales pueden abordarse desde el mercado a través de modelos de negocio que combinen tanto rentabilidad como impacto social y ambiental.
En ese contexto, destacó el potencial de Paraguay como un centro estratégico para impulsar inversiones de impacto en la región.
En la foto: Matías Kelly, director ejecutivo de Sumatoria.
Antes de su disertación llamada “Blended finance como catalizador de inversión para proyectos de impacto” en el XVII Congreso Internacional de RSE y Sostenibilidad realizado por la Asociación de Empresarios Cristianos (ADEC), Matías Kelly conversó con PLUS, señalando que hay “Un elefante en la sala” y que está presente en cada conversación financiera, pero sin un enfoque claro.
Kelly es referente regional regional en inversión de impacto y desarrollo de ecosistemas emprendedores. Asimismo, es director y cofundador de Sumatoria, una organización que desarrolla vehículos de inversión de impacto, para facilitar el acceso a financiamiento a emprendimientos de triple impacto y unidades productivas de la economía social y popular.
En su presentación, abordó una realidad de la que no se puede evadir: atravesamos una crisis ecosistémica y social de escala global, como el mismo describe: “Vivimos unos niveles de desigualdad similares a los de la Edad Media”, refirió. Como parte de su labor diaria, acercó opciones para abordar la problemática con soluciones que propicien emprendimientos que generan un valor, además de económico, uno social y ambiental, es decir, beneficie a las personas y al ecosistema, proyectos conocidos como de triple impacto.
Sumatoria: Fomentando la interdependencia
Esta organización civil opera desde hace diez años en Argentina, que comenzó recientemente la planificación de sus operaciones en Paraguay y el resto de Sudamérica. La misma invierte en startups basándose nueve verticales, desde economía circulas hasta inclusión, lo que les permite diversificar el alcance y hacer frente a diferentes problemáticas.
Como casos de éxito, Kelly dio el ejemplo de una organización en Santiago del Estero (Argentina). En un entorno donde las familias obtienen ingresos por la producción de carbón de los bosques nativos, un trabajo nocivo para las personas y perjudicial para el medioambiente, lograron establecer una empresa basada en la extracción orgánica de la flor del atamisqui; asimismo, ejemplificó un proyecto del conurbano de Buenos Aires, donde una cooperativa de reciclado fabrica útiles escolares a partir de desechos provenientes de hogares.
“Esos son ejemplos muy claros de proyectos que tienen impacto social, pero también impacto ambiental En un mundo tan complejo como el actual, necesitamos muchos de estos proyectos que nosotros llamamos “cicatrizantes ambientales” o “cicatrizantes sociales”, desarrollando su trabajo”, afirmó.
Paraguay: un potencial sostenible importante
Kelly se refirió al atractivo que posee el país para este tipo de proyectos. A partir de su trabajo en la zona del Gran Chaco, el objetivo es tener presencia y capitalizar las oportunidades que aún están por desarrollarse, pero para las cuales existen herramientas para trabajar.
Describió a Paraguay como “Un hub muy importante para la región” y añadió: “Creemos que es un país con un grado de inversión muy bueno, una macroeconomía mucho más estable, un mercado interno muy interesante en términos de ganadería y agricultura sostenible, y condiciones que observamos como adecuadas para desarrollar este tipo de iniciativas”.
Para comenzar a explotar ese potencial es necesario lo que se conoce como “Ecosistema de impacto”: un entorno donde entidades públicas y privadas propician una economía donde estos proyectos de triple impacto tienen posibilidades reales de crecimiento.
El elefante en la sala
“También es muy importante comprender el principio de la interdependencia”, inició de esta forma el analista para desmontar un concepto muy arraigado en la economía global: la competencia.
Matías Kelly apuntó que uno de los principales causantes de esta crisis es lo arraigado que se encuentra la idea de ser independientes: “Es uno de los paradigmas que debemos revisar a profundidad. Debemos pasar de la independencia a la interdependencia”, destacó.
Asimismo, afirmó que la experiencia lo lleva a creer que la salida más efectiva es una colectiva. “La competencia, muchas veces, es un virus que nos destruye. Tenemos que aprender a trabajar con otros. Y eso nos hace mejores, nos hace más organizados”, declaró.
Para finalizar, cumplió con revelar cuál es el elefante en la sala al que se refería inicialmente: “Hay algo que está ahí, que es enorme, evidente, y de lo que no hablamos: el impacto social de nuestro dinero”. Kelly finalizó apuntando que esa salida colectiva, sostenible y rentable, no se trata de ningún sueño, sino que es posible. “Con nuestro dinero, con nuestros ahorros y con nuestras inversiones podemos cambiar el mundo. Solo tenemos que ordenar algunos factores”, finalizó.
