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La fiebre mundialista dinamiza la economía

El Mundial activa el comercio, fortalece a la economía formal y genera oportunidades para numerosos sectores, aunque su impacto sigue siendo temporal y no modifica los fundamentos macroeconómicos, coinciden los economistas Arnold Benítez y Jorge Garicoche.

El regreso de Paraguay a una Copa del Mundo después de 16 años volvió a despertar la pasión de millones de paraguayos. Pero el entusiasmo no se limita a las canchas: también se refleja en supermercados, bares, restaurantes, comercios, empresas de bebidas, shoppings, plataformas de delivery y múltiples sectores que experimentan un incremento en la actividad durante cada partido de la Albirroja.

Los economistas Arnold Benítez, de Avalon Casa de Bolsa y Jorge Garicoche de Consultora Mentu coinciden en que el Mundial constituye un importante dinamizador económico para el país, aunque advierten que su efecto es coyuntural y está lejos de modificar las variables estructurales que determinan el crecimiento económico.

En otras palabras, el Mundial impulsa el consumo, pero no cambia la economía de fondo.

Un impulso para el consumo

Ambos especialistas sostienen que la Copa del Mundo genera un contexto excepcional para la actividad comercial.

Cada encuentro de la selección paraguaya moviliza reuniones familiares, encuentros entre amigos y eventos corporativos que incrementan la demanda de alimentos, bebidas, carnes, electrodomésticos, indumentaria deportiva, servicios de telecomunicaciones y entretenimiento.

El fenómeno también impulsa promociones especiales, campañas publicitarias, activaciones comerciales y estrategias de marketing diseñadas específicamente para aprovechar el entusiasmo que genera el torneo.

Para Arnold Benítez, el Mundial funciona como un acelerador de decisiones de consumo. Muchas familias adelantan la compra de un televisor, organizan reuniones o realizan gastos que probablemente hubieran efectuado semanas o meses después.

Jorge Garicoche coincide en que la expectativa comercial alrededor del torneo beneficia tanto a consumidores como a empresas, especialmente en sectores vinculados al consumo masivo.

La expectativa también mueve la economía

Uno de los principales puntos de coincidencia entre ambos economistas es el papel que desempeñan las expectativas. El entusiasmo que genera una Copa del Mundo modifica temporalmente el comportamiento de consumidores y empresas.

Cuando existe optimismo, las personas están más predispuestas a reunirse, celebrar y consumir. Al mismo tiempo, las empresas incrementan inventarios, preparan promociones, fortalecen campañas publicitarias y organizan actividades especiales esperando un aumento en la demanda.

Benítez resume este fenómeno señalando que el Mundial «mueve expectativas» además de dinero. Garicoche comparte esa visión al afirmar que la expectativa comercial es precisamente uno de los motores que dinamiza la economía durante el torneo.

El efecto alcanza a toda la cadena productiva

Aunque el consumidor percibe principalmente el incremento de promociones y ventas, el impacto económico se extiende mucho más allá del comercio minorista. Garicoche explica que un mayor consumo de bebidas, carnes y alimentos también incrementa la producción industrial, la logística, el transporte, el almacenamiento y la distribución.

Benítez agrega que sectores como supermercados, bares, restaurantes, empresas de delivery, medios de comunicación, agencias publicitarias, shoppings, tiendas deportivas y comercios de electrodomésticos figuran entre los principales beneficiados por el ambiente mundialista.

Ambos coinciden en que el efecto multiplicador alcanza prácticamente a toda la cadena comercial y de servicios.

Un impulso importante, pero temporal

Pese al dinamismo que genera la competencia, los dos especialistas ponen el fenómeno en perspectiva. Ni Benítez ni Garicoche consideran que el Mundial tenga capacidad para modificar el desempeño macroeconómico del país.

El incremento de las ventas no implica necesariamente una expansión permanente de la economía. En muchos casos, explican, los consumidores simplemente adelantan compras o trasladan gastos que habrían realizado en otro momento.

Por ello, aunque determinados sectores registren semanas de intensa actividad, el efecto desaparece una vez finalizado el torneo.

El Mundial representa un estímulo coyuntural, no un cambio estructural.

La economía formal es la gran beneficiada

Otro aspecto destacado por ambos economistas es que las mayores oportunidades recaen sobre las empresas formalizadas. Garicoche sostiene que pertenecer a la economía formal permite acceder a campañas comerciales, alianzas con grandes marcas, programas de marketing y acuerdos que difícilmente pueden aprovechar quienes operan informalmente,

Benítez, por su parte, señala que las empresas que planificaron con anticipación promociones, eventos, productos especiales y alianzas comerciales fueron las que lograron capitalizar mejor el entusiasmo generado por el torneo.

En ambos casos, la conclusión es similar: la preparación empresarial marca la diferencia.

Más visibilidad para Paraguay

Los especialistas también coinciden en que la clasificación mundialista mejora la exposición internacional del país.

La participación de Paraguay en el mayor evento deportivo del planeta fortalece la marca país y permite mostrar su cultura, gastronomía, productos y potencial económico. Sin embargo, ambos aclaran que esa mayor visibilidad no se traduce automáticamente en nuevas inversiones.

Para atraer inversión extranjera siguen siendo determinantes factores como la seguridad jurídica, la infraestructura, la estabilidad macroeconómica, la competitividad y la integración con los mercados internacionales.

El Mundial abre una ventana de exposición, pero las decisiones de inversión responden a elementos mucho más profundos.

Una oportunidad que las empresas deben saber aprovechar

Para Benítez y Garicoche, el principal aprendizaje que deja el Mundial es que los grandes eventos deportivos generan oportunidades comerciales concretas para quienes saben prepararse.

Promociones inteligentes, experiencias para clientes, campañas de marketing, alianzas con medios de pago, activaciones en puntos de venta y estrategias comerciales oportunas permiten capturar parte del entusiasmo que genera el torneo.

El desafío consiste en convertir un fenómeno temporal en relaciones comerciales duraderas con los consumidores.

Mucho más que fútbol

La principal coincidencia entre ambos economistas es clara: el Mundial no produce milagros económicos, pero sí crea un entorno extraordinariamente favorable para el consumo y la actividad empresarial.

Las reuniones familiares, el optimismo colectivo y la pasión por la Selección movilizan compras, impulsan ventas y benefician a numerosos sectores de la economía. Sin embargo, el verdadero crecimiento económico seguirá dependiendo de factores estructurales como la productividad, la inversión, la competitividad y la calidad del clima de negocios.

Mientras dura la Copa del Mundo, Paraguay celebra dentro y fuera de la cancha. La diferencia es que, para la economía, el verdadero partido comienza cuando termina el último silbatazo.

 

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