El nuevo escenario macroeconómico elaborado por Itaú mantiene una perspectiva favorable para la economía paraguaya. La entidad conservó su proyección de crecimiento del PIB en 4% para 2026, aunque considera que existen riesgos al alza impulsados por el sector agrícola. Al mismo tiempo, revisó a la baja su estimación de inflación para el cierre del año, que pasó de 4% a 3,5%, tras una sucesión de registros inferiores a los previstos.
El PIB creció 5,8% interanual en el primer trimestre de 2026, moderándose levemente desde el 6,2% registrado en el cuarto trimestre de 2025, con un desempeño sólido y generalizado entre sectores, particularmente en servicios, manufactura y agricultura. En términos desestacionalizados, la actividad avanzó 1,9% trimestral, lo que implica un arrastre estadístico de 3,1% para 2026.
Por el lado de la demanda, el crecimiento anual se moderó (4,8% interanual frente a 6,7% en el cuarto trimestre de 2025), impulsado principalmente por el consumo, mientras que la inversión ganó tracción (+3,7% interanual). La demanda externa mejoró, con exportaciones acelerándose a 3,1% interanual gracias a mayores envíos de soja y productos industriales, parcialmente compensados por menores reexportaciones y exportaciones de carne. Las importaciones aumentaron apenas 0,3% interanual, reflejando un panorama más mixto de la demanda interna.
La desinflación se vuelve más generalizada
Aunque la actividad sigue mostrando un desempeño superior a lo esperado, el panorama inflacionario luce favorable, probablemente reflejando los efectos de la apreciación de la moneda. De hecho, la inflación general cayó 0,3% mensual en junio, impulsada principalmente por menores precios de frutas y verduras, carnes, combustibles y bienes durables. La inflación de servicios se mantuvo positiva, aunque moderada, compensando parcialmente la caída en los precios de bienes.
Las medidas de inflación subyacente también mostraron moderación, con el IPC X1 registrando una caída de 0,1% mensual, lo que sugiere que las presiones desinflacionarias se han vuelto más amplias. En términos interanuales, la inflación general se desaceleró a 2,1% desde 2,4% en mayo, mientras que la inflación subyacente X1 bajó a 1,1%. La inflación continúa cómodamente dentro del rango de tolerancia de la meta del BCP, mientras que las medidas subyacentes se mantienen cerca del límite inferior, indicando presiones de precios contenidas. Los indicadores secuenciales también reforzaron la narrativa de desinflación, con la inflación anualizada a tres meses desacelerándose a 3,1% desde 4,4% en mayo.
BCP vuelve a mantener la tasa ante crecimiento sólido e inflación anclada
En su reunión de junio, el BCP decidió por unanimidad mantener la tasa de política monetaria en 5,50% por cuarto mes consecutivo, preservando una postura neutral. El Comité destacó el sólido dinamismo económico, consistente con un crecimiento del PIB de 4,2% en 2026, mientras que la inflación continúa explicada principalmente por componentes volátiles, con presiones subyacentes contenidas y expectativas ancladas en 3,5%.
Hacia adelante, si bien los menores precios del petróleo ayudan al panorama inflacionario, persisten riesgos externos, incluyendo un posible endurecimiento de la política monetaria de la Reserva Federal. Por ello, el BCP continuará con una estrategia dependiente de los datos para asegurar la convergencia de la inflación hacia la meta. Estimamos que la tasa de interés real ex ante a un año se ubica en torno a 2,0%, dentro del rango neutral estimado por el BCP (1,3%- 2,6%).
En síntesis, Itaú mantiene un escenario de crecimiento sólido, con una inflación más benigna y una política monetaria sin cambios para 2026. El banco seguirá monitoreando los indicadores de actividad para evaluar si las dinámicas recientes sugieren un mayor potencial de crecimiento.

