Building Innovations presentó Velvet Mariscal, su cuarto desarrollo en este barrio y el número 11 dentro de su cartera, en un momento en que la desarrolladora busca acelerar su volumen de negocios y posicionar una nueva categoría de producto que define como “lujo accesible”.
La empresa, que inició operaciones en el año 2021, acumula más de US$ 30 millones en volumen de ventas y proyecta llevar a US$ 60 millones el valor de los proyectos lanzados al mercado en el corto plazo.
En la foto: Nicolás Paredes, presidente de Building Innovation y Marcos Bertone, director comercial de Building Innovations
El nuevo desarrollo representa un cambio de categoría dentro del portafolio de Building Innovations. La empresa plantea el “lujo accesible” no únicamente como una cuestión vinculada al precio o a las terminaciones, sino como una combinación de ubicación, arquitectura, diseño, funcionalidad, confort y servicios.
“Entendemos que cuando hablamos de lujo hoy no solo hablamos de precio, sino de valor”, explicó Marcos Bertone, director comercial de Building Innovations. En esa definición, agregó que el valor está relacionado también con “la calidad y el estándar de vida que ofrecemos”, además del tiempo que el propietario puede ahorrar al encontrarse cerca de los principales puntos de actividad de la ciudad.
Bertone también hizo referencia al confort de los espacios, la arquitectura y la estética del proyecto, así como a los amenities. “Hablamos del valor del tiempo al estar cerca de todo, del confort en la espacialidad, la arquitectura y estética en equilibrio, y amenities exclusivos que superan las expectativas de todo tipo de consumidor”, señaló.
La propuesta fue concebida, además, como un producto híbrido. La intención es que no dependa exclusivamente de un tipo de comprador y que pueda responder a diferentes formas de utilización de las unidades.
Nicolás Paredes: cinco años de crecimiento y una demanda que considera estructural

El presidente de Building Innovations, Nicolás Paredes, destacó durante la presentación la transformación que experimentó la compañía desde su creación. La firma pasó de una estructura inicial de apenas tres personas a contar actualmente con aproximadamente 60 colaboradores en Paraguay, además de equipos en Buenos Aires, Salta y São Paulo.
La evolución también se refleja en la cantidad de proyectos y superficie construida. La desarrolladora ya entregó tres edificios, mantiene cuatro en construcción y supera los 40.000 m² construidos. Entre 2021 y la actualidad, alcanzó aproximadamente US$ 30 millones en ventas.
Paredes remarcó que detrás de cada emprendimiento existe un proceso de planificación que no puede reducirse únicamente al momento del lanzamiento. “Cada emprendimiento significa mucho trabajo, significa muchos meses de planificación”, sostuvo.
El ejecutivo también explicó que el negocio inmobiliario de la compañía viene adquiriendo una dimensión vinculada cada vez más a la inversión. Una parte de los compradores no adquiere una unidad únicamente para utilizarla como vivienda, sino que la considera una herramienta para generar ingresos.
“Una parte importante de nuestros clientes compra los departamentos como una herramienta de inversión financiera”, explicó Paredes. Posteriormente, esas unidades pueden ingresar al mercado de alquiler y generar renta para sus propietarios.
El presidente de Building Innovations señaló además que los tres edificios entregados por la empresa se encuentran prácticamente ocupados. Este comportamiento, según la compañía, constituye una señal favorable para su modelo, aunque la ocupación de sus propios proyectos no necesariamente puede extrapolarse al conjunto del mercado inmobiliario paraguayo.
“La necesidad de vivienda es real”
Uno de los puntos centrales planteados por Paredes durante la presentación fue su lectura sobre el escenario inmobiliario paraguayo. Frente a la posibilidad de que el crecimiento de la construcción residencial responda a una burbuja, el ejecutivo fue categórico: “Mi respuesta es no. No, estamos con una necesidad de vivienda y la necesidad es real”.
Su argumento parte de una serie de factores estructurales: el crecimiento urbano, la concentración de empleos, la evolución demográfica, el ingreso de nuevos habitantes a las ciudades y el retorno de paraguayos que actualmente viven en el exterior.
Para Paredes, Asunción y su área metropolitana enfrentan además una transformación en la manera en que deberán crecer. La expansión horizontal de la ciudad tiene límites y, en ese contexto, la construcción en altura aparece como una alternativa para absorber una mayor cantidad de población en zonas con infraestructura y servicios.
“La densificación es el camino a seguir”, afirmó.
Sin embargo, el propio escenario plantea una dificultad que resulta clave para el sector: que la necesidad habitacional no siempre se traduce automáticamente en capacidad de compra. La existencia de demanda potencial debe encontrarse con ingresos suficientes, precios compatibles y financiamiento.
En ese sentido, Paredes también puso énfasis en el papel del crédito. El acceso a la vivienda, sostuvo, debe hacerse viable “a través de los préstamos”, una condición determinante para que el crecimiento de la oferta inmobiliaria pueda convertirse en una expansión efectiva de la demanda.
Mariscal: una apuesta basada en experiencia acumulada

Velvet Mariscal representa la cuarta incursión de Building Innovations en el barrio. La elección de la zona, según Bertone, no responde a una decisión circunstancial ni a la búsqueda de aprovechar una tendencia inmobiliaria.
“Porque no es una apuesta especulativa, sino que es una decisión con convicción que ya hemos confirmado con tres proyectos anteriores”, sostuvo.
El director comercial explicó que Barrio Mariscal reúne una combinación de atributos que la desarrolladora considera difícil de encontrar en otras zonas de Asunción. Entre ellos mencionó la ubicación, la conectividad, la oferta de entretenimiento, el movimiento comercial y gastronómico y, al mismo tiempo, el carácter residencial del sector.
“Mariscal reúne algo que pocos barrios de Asunción tienen: ubicación, conectividad, entretenimiento, oferta comercial y gastronómica y la calidez de un barrio residencial en el corazón de Asunción”, afirmó.
La experiencia previa de la empresa en el sector es, por lo tanto, parte de la tesis detrás del nuevo proyecto. Building Innovations no parte de cero en el barrio, sino que busca profundizar una estrategia que ya desarrolló mediante tres emprendimientos anteriores.
Un proyecto para distintos tipos de inversores
Otro de los elementos que la desarrolladora considera centrales en Velvet Mariscal es la diversidad de perfiles a los que pretende llegar. La empresa no busca que el proyecto dependa únicamente del comprador que utilizará el departamento como vivienda permanente.
“Apuntamos a todo tipo de perfil, justamente ahí está la mayor fortaleza del proyecto”, explicó Bertone.
El director comercial detalló que el desarrollo apunta al inversor que busca renta temporal, al que prefiere una renta tradicional y al consumidor final que busca adquirir su vivienda. También contempla al inversor que apuesta a la valorización del inmueble y del entorno.
“Esa diversidad de demanda es en sí misma una ventaja, el proyecto no depende de un único mercado”, sostuvo.
Este enfoque permite a la compañía posicionar el proyecto como un activo con diferentes alternativas de uso. Una unidad puede ser utilizada como residencia, destinada al alquiler tradicional o incorporada a esquemas de renta temporal, dependiendo de las necesidades y estrategia de cada propietario.
Rentabilidad sin promesas
La búsqueda de inversores también plantea una cuestión sensible para cualquier desarrollo inmobiliario: la rentabilidad. En este punto, Bertone evitó presentar retornos o plazos de reventa como una garantía.
“No somos de prometer rentabilidad ni plazos de reventa como si fuesen garantías”, afirmó.
La propuesta de Building Innovations se centra, en cambio, en el acompañamiento posterior a la compra y en la administración de las unidades. “Lo que sí prometemos es la fidelidad y el compromiso de administrar y gestionar cada unidad buscando siempre el máximo rendimiento para el cliente”, sostuvo.
Para la compañía, esto forma parte de una filosofía de trabajo y no únicamente de una estrategia comercial. La idea es que la relación con el comprador continúe después de la entrega del departamento, particularmente cuando se trata de un inversor que necesita gestionar el activo y convertirlo en una fuente de renta.
Ese modelo se relaciona directamente con el Holding 360° de la empresa, que integra las distintas etapas del negocio inmobiliario y busca mantener bajo una misma estructura el desarrollo, la construcción, la comercialización y la administración.
Arquitectura clásica para una demanda contemporánea
Velvet Mariscal también marca una diferencia respecto de los proyectos anteriores por su planteamiento arquitectónico. El diseño estuvo a cargo de los arquitectos Martín Olabarrieta, Florencia Ordóñez y Nik Wenzke, a partir de una colaboración internacional entre estudios argentinos.
La propuesta toma referencias de la arquitectura clásica, pero busca evitar una reproducción literal de estilos del pasado. El objetivo es construir una estética atemporal y, al mismo tiempo, responder a las necesidades actuales de habitabilidad.
“Buscamos que cada ambiente dialogara con la proporción y la elegancia de lo clásico atemporal, pero resuelto con las necesidades de vida de hoy”, explicó Paredes.
El presidente de Building Innovations remarcó que el concepto no consiste en replicar una arquitectura histórica, sino en utilizar ese lenguaje como punto de partida para generar espacios contemporáneos.
“No es un edificio que imita un estilo del pasado: es un edificio que usa ese lenguaje para crear espacialidad y calma en el presente”, afirmó.
Bertone, por su parte, considera que esta característica forma parte del salto de categoría que representa el emprendimiento. “Los tres proyectos anteriores nos permitieron consolidarnos en el barrio, Velvet Mariscal es un salto de categoría”, sostuvo.
El desafío de duplicar la escala
El lanzamiento se produce en paralelo con una meta de expansión ambiciosa para Building Innovations. La compañía busca que Velvet Mariscal y un próximo proyecto le permitan llevar a US$ 60 millones el valor de los proyectos lanzados al mercado.
“Vamos a llegar a un valor de 60 millones de dólares lanzado al mercado, duplicando en un año lo que hicimos en los primeros cinco años de vida”, afirmó Paredes.
La cifra refleja la velocidad con la que la empresa pretende escalar, pero también plantea una exigencia mayor: no solo se trata de lanzar nuevos proyectos, sino de lograr que las unidades encuentren compradores, que los inversores puedan obtener resultados y que los edificios mantengan niveles adecuados de ocupación.
En un mercado inmobiliario con una oferta creciente, aumentar la cantidad de proyectos o metros cuadrados no garantiza por sí solo una mayor rentabilidad. La capacidad de absorción del mercado, el acceso al financiamiento, el poder adquisitivo de los compradores y el comportamiento de los alquileres serán variables determinantes.
Una nueva etapa para Building Innovations
Velvet Mariscal representa, en definitiva, una combinación de las principales apuestas de Building Innovations: profundizar su presencia en un barrio donde ya cuenta con experiencia, ampliar el espectro de compradores, incorporar una propuesta arquitectónica diferenciada y posicionar el “lujo accesible” como una nueva categoría dentro de su cartera.
Paredes y Bertone coinciden en que el proyecto no debe entenderse únicamente como un cuarto edificio en Mariscal. Para la compañía, es la evolución de una estrategia que busca vincular vivienda e inversión bajo un mismo producto y sostener la relación con el cliente más allá de la entrega de la unidad.
El proyecto también funcionará como una prueba para la propia desarrolladora. La compañía pretende duplicar rápidamente el volumen de negocios alcanzado en sus primeros cinco años, en un contexto donde la oferta inmobiliaria crece y donde la demanda potencial debe transformarse en capacidad efectiva de compra y alquiler.
La apuesta, por tanto, no pasa únicamente por vender un edificio bajo el concepto de “lujo accesible”. El verdadero desafío será demostrar que esa combinación de ubicación, arquitectura, servicio, valorización y posibilidades de renta puede sostenerse en el tiempo y generar resultados concretos para quienes compran para vivir y, especialmente, para quienes ingresan al proyecto como inversores.

