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No todo necesita convertirse en un posteo

Una reunión, una firma de convenio, una visita, un aniversario. Cuando trabajamos en comunicación, muchas veces la reacción inmediata es: “publiquemos esto”. Pero que algo sea importante para una organización no significa necesariamente que también lo sea para su audiencia.

En la foto: Alejandra Cáceres, coordinadora general ECO

Desde adentro se conoce todo lo que hubo detrás: el tiempo, las personas, las gestiones y el esfuerzo. Quien ve la publicación no tiene ese contexto. Tiene apenas unos segundos para entender por qué eso que estamos contando debería interesarle.

Por eso, una actividad no debería convertirse automáticamente en contenido. Una reunión o un acuerdo pueden servir para hablar de algo más: qué cambia a partir de eso, qué problema ayuda a resolver o qué aprendizaje deja.

La pregunta es qué aporta una publicación cuando la única razón para hacerla es que algo sucedió.

Una estrategia digital no es un registro de todas las actividades de una organización. Es también decidir qué contar, qué dejar afuera y desde qué lugar queremos construir una conversación con nuestra audiencia.

A veces eso significa no publicar la foto que tenemos, no subirnos a una tendencia solo porque está circulando o aceptar que algo importante para nosotros no necesita un carrusel de cinco slides.

Antes de pensar cómo publicar algo, quizás conviene hacerse una pregunta más simple: ¿esto tiene algo que decirle a quien está del otro lado?

Porque lo que una organización necesita registrar y lo que necesita comunicar no siempre es lo mismo.

Y está bien que no sean lo mismo.

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