El GuaraníSat-2 es un CubeSat de tres unidades, con dimensiones aproximadas de 10 centímetros de ancho por 10 centímetros de alto y 30 centímetros de largo, y un peso inferior a 4 kilogramos. Su vida útil estimada ronda los dos años, aunque dependerá de las condiciones de operación y del entorno orbital.
Más que transportar una única carga útil, el satélite funcionará como una plataforma para distintas pruebas científicas y tecnológicas. Una de ellas estará a cargo de la Facultad de Ingeniería de la UNA (FIUNA) y buscará realizar mediciones relacionadas con la Anomalía del Atlántico Sur, una región donde el campo magnético terrestre presenta particularidades.
El dispositivo también incorpora una cámara para captar imágenes de la Tierra y un coprocesador de tecnología de la familia Snapdragon, vinculado a soluciones utilizadas anteriormente en misiones de exploración de Marte. La intención es experimentar con el procesamiento y almacenamiento de las imágenes obtenidas desde la órbita.
Otro de los componentes está relacionado con los paneles solares desarrollados por la empresa italiana Astradyne, que serán sometidos a pruebas en condiciones espaciales. Además, el satélite tendrá una misión vinculada con la comunidad internacional de radioaficionados, mediante la retransmisión de información y paquetes de datos.
El valor está también en lo que se aprende
Para Alejandro Román, director general de Ejecución y Desarrollo Aeroespacial de la Agencia Espacial del Paraguay, uno de los principales resultados del proyecto está relacionado con la experiencia que queda instalada en el país.
“El desafío es enorme, porque todo lo que tiene que ver con el espacio es complejo, es riesgoso, es caro”, señaló, al destacar el trabajo realizado para desarrollar el dispositivo en territorio paraguayo.
Ese aprendizaje resulta relevante para una industria que demanda capacidades específicas y que, en el caso paraguayo, todavía se encuentra en una etapa inicial de desarrollo.
El propio proyecto plantea al GuaraníSat-2 como una plataforma de formación y experimentación para preparar el camino hacia el GuaraníSat-3, cuya misión prevista estará más directamente vinculada con la observación de la Tierra y la generación de información de utilidad para el país.
Del GuaraníSat-1 al siguiente desafío
El GuaraníSat-2 no parte desde cero. El antecedente inmediato es el GuaraníSat-1, lanzado en 2021 y desarrollado por profesionales paraguayos durante su etapa de formación en Japón. Su misión se extendió durante 18 meses y permitió al país adquirir experiencia en desarrollo, operación y recepción de información satelital.
La diferencia entre ambos proyectos muestra la evolución de las capacidades locales: el primer satélite significó una experiencia de aprendizaje desarrollada con fuerte participación internacional; el segundo busca demostrar que parte de ese conocimiento puede convertirse en capacidad de diseño e integración dentro del propio Paraguay.
La Agencia Espacial del Paraguay ya trabaja, además, en infraestructura que permita realizar localmente pruebas que actualmente deben hacerse en el extranjero. Un convenio con Japón contempla cooperación para el desarrollo de laboratorios y capacidades vinculadas al sector espacial durante los próximos años.
El despegue será apenas una parte de la misión. Una vez liberado en órbita, el GuaraníSat-2 deberá activar sus sistemas, desplegar sus paneles solares y comenzar a transmitir información hacia la estación terrena instalada en el laboratorio espacial de la UNA.
La secuencia contempla que el satélite sea liberado aproximadamente 56 minutos después del despegue, debido a que viajará en una misión compartida junto con otros satélites. El verdadero desafío estará entonces en la operación, la recepción de datos y, sobre todo, en la capacidad de convertir esta experiencia en conocimiento que pueda utilizarse para proyectos posteriores.
Más que el tamaño del dispositivo, el proyecto pone sobre la mesa una cuestión de mayor alcance: qué capacidad puede desarrollar Paraguay para diseñar, probar, operar y aprovechar tecnología espacial desde el país.
El GuaraníSat-2 será una nueva prueba en ese proceso. Y el siguiente objetivo ya apunta más lejos: utilizar las capacidades adquiridas para construir misiones con aplicaciones concretas en observación de la Tierra y generación de información para distintos sectores.
