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Peta Friedrich: “La sustentabilidad ya no alcanza, tenemos que ser regenerativos”

El cofundador de Sistema B Argentina, Peta Friedrich, plantea que las empresas deben avanzar hacia modelos de negocio capaces de integrar de manera estructural el impacto económico, social y ambiental. Para el referente, la sustentabilidad dejó de ser suficiente y el desafío pasa por desarrollar compañías regenerativas, capaces de reparar parte de los efectos acumulados sobre los ecosistemas y, al mismo tiempo, fortalecer su competitividad.

La discusión sobre sostenibilidad empresarial atraviesa una nueva etapa. Para Peta Friedrich, ya no alcanza con reducir impactos negativos o mantener el estado actual de los ecosistemas: las empresas necesitan avanzar hacia modelos capaces de regenerar aquello que fue deteriorado.

“La sustentabilidad es algo muy noble, pero sabemos que no alcanza quedarnos como estamos. Tenemos que regenerar, tenemos que tratar de remendar daños que hicimos a los ecosistemas sociales y ambientales”, sostuvo.

Desde su perspectiva, este cambio también implica revisar la manera en que las empresas entienden su papel dentro de la economía. Friedrich considera que el modelo económico tradicional fue construido bajo una lógica predominantemente extractiva y que el desafío consiste en avanzar hacia una nueva economía orientada a resolver problemas sociales y ambientales sin dejar de generar negocios.

“La nueva economía está al servicio de la solución de todos los grandes problemas que tenemos como humanidad y como planeta”, afirmó.

Según explicó, la transformación no representa solamente una cuestión ambiental, sino también una condición para la continuidad y competitividad de las compañías en el largo plazo.

“Estamos allanando el camino a las empresas hacia la nueva economía que pide a gritos nacer. Si no observamos eso, puede que muchas empresas se queden sin negocio, porque no prestan atención a que tienen que ser regenerativas”, señaló.

El triple impacto debe formar parte del negocio

Friedrich también propuso revisar la manera en que suele interpretarse el concepto de triple impacto.

A su criterio, no debería entenderse como una actividad adicional que una empresa incorpora para compensar las consecuencias de su operación, sino como una característica integrada desde el diseño mismo del modelo de negocio.

“El triple impacto es el negocio. Si no tenemos negocio, no tenemos nada. Pero está la sociedad, está el ambiente, que hay que incluirlos en el negocio de alguna manera”, explicó.

El desafío, agregó, consiste en evitar que las acciones sociales o ambientales sean tratadas como elementos aislados de la actividad principal de una compañía.

“El triple impacto tiene que ser por diseño de un modelo de negocio o tiene que ser por hacer una transformación profunda de un modelo de negocio existente, donde la sociedad, el ambiente y el negocio son los que potencian el negocio mismo”, sostuvo.

Para Friedrich, el problema aparece cuando las empresas se limitan a realizar acciones superficiales que no modifican la forma en que producen, venden o generan valor.

“Cambiar las lamparitas o donar un poco de dinero no significa necesariamente que una empresa sea sustentable. Tiene que ser profundo, porque si no alguien podría decir que esto es greenwashing”, indicó.

Integrar el impacto para evitar el greenwashing

El cofundador de Sistema B Argentina considera que una de las formas más efectivas de evitar el greenwashing consiste en incorporar la responsabilidad ambiental y social dentro del núcleo de la actividad empresarial.

“La única forma de evitar el greenwashing es incorporar la responsabilidad hacia el ambiente dentro del modelo de negocio. Si lo ponemos por afuera del modelo de negocio, es muy probable que sea greenwashing”, afirmó.

Esto implica, según explicó, incluir a las diferentes partes interesadas dentro de la lógica de generación de valor de una compañía.

“Las partes interesadas tienen que ser partícipes de mi modelo de negocio, pero no solo por no ser greenwash, sino porque solamente de esa manera ese negocio va a ser próspero”, señaló.

Desde esta perspectiva, la sostenibilidad deja de ser un costo agregado para convertirse en un componente que puede contribuir al desarrollo del negocio.

Competitividad y propósito

Friedrich también vinculó esta transformación con la competitividad empresarial.

“Si entendemos el triple impacto correctamente, aporta a la competitividad porque es parte del negocio”, sostuvo.

A su criterio, una empresa orientada a resolver problemas sociales o ambientales puede generar valor económico y, al mismo tiempo, fortalecer el sentido de propósito de quienes forman parte de la organización.

“Yo lo llamo la nueva calidad de vida: sentir que mi actividad diaria está orientada a la solución de los problemas. Yo dejo de ser el problema y paso a ser la solución”, expresó.

Esta visión también modifica, según Friedrich, la relación de los trabajadores con las compañías.

“No se trata solamente de levantarse para engrosar el bolsillo del patrón, sino de saber que mi trabajo diario es parte de la solución de los problemas de todos”, manifestó.

El desafío de las emisiones

Otro de los temas abordados por Friedrich fue la necesidad de que las compañías incorporen la gestión de su huella de carbono dentro de sus estrategias.

Según explicó, toda actividad humana genera emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero, por lo que resulta necesario reducirlas y, cuando no sea posible evitarlas, avanzar hacia mecanismos de captura.

“Por un tema de autoprotección, deberíamos tratar de minimizar nuestras emisiones y maximizar las posibilidades de capturar el carbono que no podemos dejar de emitir”, sostuvo.

Friedrich señaló que las empresas pueden avanzar hacia modelos carbono neutrales e incluso convertirse en organizaciones con balance positivo mediante la captura de una cantidad mayor de carbono que la emitida.

Como ejemplo, explicó que su propia compañía decidió avanzar más allá de la compensación anual.

“Mi empresa decidió recapturar el carbono, no el que emitió en este año, sino el que emitió en toda su historia desde que fue fundada. Vamos a hacer una empresa carbono neutral histórica, que borre nuestra huella histórica de carbono”, expresó.

A su criterio, existen herramientas disponibles para que más compañías adopten este tipo de compromisos y contribuyan a reducir el impacto acumulado sobre el clima.

Un espacio para acelerar la transformación

Las declaraciones de Friedrich se dieron en el marco del Día B, encuentro que reúne a empresas vinculadas al movimiento B y organizaciones interesadas en avanzar hacia modelos de negocio con impacto social y ambiental.

Para Friedrich, este tipo de espacios permite compartir experiencias, aprendizajes y herramientas que pueden ayudar tanto a las compañías que ya forman parte del ecosistema B como a aquellas que todavía están evaluando transformar sus modelos.

“Son decisiones de incorporarse de alguna manera en una nueva economía, una economía que está al servicio de la solución de todos los grandes problemas que tenemos como humanidad y como planeta”, concluyó.

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