La Unión Industrial Paraguaya, a través de su Unidad de Cooperación Técnica y Fortalecimiento de Mipymes, realizó el Primer Encuentro de la Cadena Porcina del Paraguay en el marco de FEPY 2026, reuniendo a representantes del sector productivo, industrial, financiero, técnico y gubernamental para analizar los desafíos y oportunidades de una de las actividades con mayor potencial de crecimiento dentro de la agroindustria nacional.
Uno de los momentos centrales de la jornada fue la presentación del estudio sectorial “Situación actual y oportunidades de fortalecimiento de la cadena porcina en Paraguay: Hoja de ruta”, desarrollado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) con el apoyo la Unión Industrial Paraguaya, que analiza la situación actual del sector e identifica oportunidades para fortalecer su competitividad, sostenibilidad e integración productiva.
La apertura del encuentro estuvo a cargo del presidente de la UIP, Enrique Duarte, quien destacó que el sector porcino se ha convertido en uno de los segmentos más dinámicos de la transformación industrial paraguaya y señaló que las decisiones de largo plazo deben construirse sobre evidencia técnica y datos confiables.
Durante su intervención, Duarte recordó que las exportaciones porcinas crecieron 43% en el primer trimestre de 2026 y sostuvo que el desafío actual consiste en lograr que el crecimiento alcance a todos los eslabones de la cadena. En ese contexto, advirtió que la industria cuenta con una capacidad instalada que aún no está siendo plenamente utilizada y subrayó la necesidad de fortalecer la producción primaria, ampliar la formalización y mejorar la articulación entre productores, industria y sector público.
La vicepresidenta de Cooperación Técnica y Fortalecimiento de Mipymes de la UIP, María José Espínola, destacó a su vez que el estudio constituye una herramienta para impulsar nuevas instancias de articulación entre los distintos actores vinculados al sector. Señaló que la cadena porcina posee un importante potencial estratégico para el país y remarcó la necesidad de avanzar hacia acciones coordinadas que permitan convertir ese potencial en resultados concretos para la producción, el empleo y la formalización.
Por su parte, Melva De Gracia, coordinadora de Cooperación Técnica y Fortalecimiento de Mipymes de la UIP, señaló que el estudio forma parte de las acciones impulsadas en el marco del acuerdo de cooperación entre la UIP y la FAO en diciembre de 2025. “Buscamos generar información y evidencia técnica que contribuya a fortalecer cadenas productivas estratégicas para el país y sirva como base para la construcción de acciones concretas orientadas al desarrollo del sector”, expresó.
La presentación técnica estuvo a cargo de Hugo Jiménez De Recalde, experto nacional en inversiones agropecuarias, quien expuso los principales hallazgos del estudio. Según el análisis, Paraguay atraviesa una transformación acelerada de su cadena porcina, impulsada por el crecimiento del consumo interno, las inversiones industriales y las oportunidades de exportación.
Uno de los datos más destacados muestra que el consumo de carne porcina pasó de apenas 3 kilogramos por persona al año hace una década a 11 kilogramos en la actualidad, convirtiéndose en la proteína animal con mayor crecimiento porcentual en el mercado local.
El estudio señala además que las tendencias internacionales continúan favoreciendo el consumo de carne porcina y aviar por razones de costo, eficiencia productiva y preferencias nutricionales.
La investigación también revela una importante concentración territorial de la producción. Itapúa y Alto Paraná reúnen el 72% de la población porcina nacional, con más de 1,19 millones de cabezas registradas entre ambos departamentos, consolidándose como el principal núcleo productivo del país.
Entre los hallazgos más relevantes, el estudio identifica una marcada dualidad dentro del sector. Mientras el segmento industrial concentra el 80,6% de la producción nacional y presenta altos niveles de productividad, el sector familiar continúa enfrentando desafíos vinculados a la informalidad, el acceso a financiamiento, la asistencia técnica y la incorporación de tecnología. Las fincas familiares registraron una disminución cercana al 30% desde 2017 y presentan niveles de productividad considerablemente inferiores a los observados en sistemas industriales.
El análisis identifica además como principales desafíos para el desarrollo de la cadena la formalización de productores, el fortalecimiento sanitario, la reducción de costos de producción, el acceso al crédito, la mejora de la infraestructura, el combate al contrabando y la ampliación de mercados.
Como resultado, el estudio propone avanzar hacia una hoja de ruta basada en la articulación entre sector público, productores, industria, sistema financiero y organismos de cooperación, con el objetivo de construir una cadena porcina más competitiva, sostenible e inclusiva.
Entre las recomendaciones figura el fortalecimiento de sistemas de información sectorial, el impulso a programas de inversión focalizados territorialmente y la generación de mecanismos que permitan integrar a pequeños y medianos productores al crecimiento que experimenta actualmente la actividad.
El panel de cierre reunió al viceministro de Industria, Javier Viveros; al presidente del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (SENACSA), José Carlos Martin; al miembro del Directorio de la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD), Isaac Godoy; al presidente de la Asociación de Criadores de Cerdos del Paraguay (ACCP), Hugo Schaffrath; y al gerente general de UPISA y representante de CAPAINPOD, Ricardo Alonso, quienes analizaron los desafíos y oportunidades para el desarrollo competitivo de la cadena porcina paraguaya.
Durante el intercambio, los panelistas coincidieron en la necesidad de fortalecer la articulación entre todos los eslabones de la cadena, impulsar la formalización de productores, ampliar el acceso al financiamiento y avanzar en una estrategia de crecimiento coordinado que permita aprovechar las oportunidades que ofrecen los mercados internacionales.
Asimismo, destacaron que Paraguay cuenta con condiciones favorables para consolidarse como un actor relevante en la producción y exportación de carne porcina, gracias a su estatus sanitario, disponibilidad de granos, capacidad industrial instalada y creciente apertura de mercados. En ese contexto, señalaron la importancia de continuar fortaleciendo la trazabilidad, la sostenibilidad, la capacitación y la incorporación de pequeños y medianos productores a los procesos de crecimiento y formalización del sector.
Los participantes coincidieron además en que la apertura de nuevos mercados, la diversificación de destinos de exportación y el acceso a herramientas financieras adaptadas a la realidad productiva serán factores determinantes para acompañar las inversiones proyectadas y acelerar el desarrollo de toda la cadena de valor.
El encuentro concluyó con un llamado a profundizar la coordinación entre instituciones públicas, sector productivo, industria y sistema financiero, con el objetivo de convertir el potencial de la cadena porcina en una oportunidad de desarrollo sostenible, generación de empleo y crecimiento económico para el Paraguay.
