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Mipymes: el desafío de crecer

Las mipymes representan el 98% de las empresas del país y brindan 8 de cada 10 puestos de trabajo en el mercado laboral. Sin embargo, el desafío está en lograr que den el salto de calidad definitivo.

Para conmemorar la importancia de este sector, cada 27 de junio se celebra el Día Internacional de las Mipymes.

En un panorama de dinámico desarrollo y de atractivo creciente para las inversiones extranjeras, es imposible restar importancia a los grandes esfuerzos que realizan diariamente las micro, pequeñas y medianas empresas en Paraguay. Aunque su nombre puede llevar a equívocos, no se puede discutir su preponderancia en el tejido empresarial y laboral: los casi 500.000 componentes de este sector son un pilar fundamental de la economía.

Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC) 2026, correspondientes al primer trimestre del año, alrededor de 3.204.972 personas de 15 años o más se encuentran en actividad económica; de ese número, 63,7% trabaja en microempresas, es decir, empresas de 1 a 10 personas; el 9,3% en pequeñas empresas, de 11 a 30 personas; y el 3,8% en medianas empresas, de 31 a 50 personas. Solo un 12,7% se desempeña en grandes empresas y un 6,9% se desenvuelve como trabajador doméstico.

Con esas cifras, se puede estimar que el 76,8% de la población activa del país (8 de cada 10 empleados) se desempeña en este sector, es decir, alrededor de 2.460.186 personas de 15 años y más dependen de ellas. Martha Arriola, directora ejecutiva de la Asociación de Emprendedores del Paraguay (Asepy), organización que cuenta con 8.000 socios en todo el país, dijo en conversación con PLUS que observa un panorama de grandes oportunidades para el sector, pero también de grandes desafíos: “Vemos un ecosistema cada vez más dinámico, con más personas apostando por emprender, innovar y generar empleo”.

La brecha de la formalización

Por su parte, el viceministro de mipymes, Gustavo Giménez, en su paso por nuestro medio, resaltó que la fecha es un recordatorio de la trascendencia de estos negocios, lo que materializó en cifras: “Actualmente representan el 98% de las empresas del país y que ocho de cada diez puestos de trabajo se generan justamente en las mipymes”, afirmó.

Del mismo modo, reconoció que hay trabajo por hacer y que la clave es seguir promoviendo su crecimiento. Sobre el mismo punto, la directora de Asepy afirmó que hoy existe un emprendedor más preparado y consciente de la importancia de la formalización, sin embargo, “todavía existen barreras importantes para que más emprendimientos puedan crecer, consolidarse y convertirse en empresas sostenibles a largo plazo”, puntualizó.

Actualmente, la cartera estatal trabaja en un plan que contiene tres pilares: lograr la formalización de las empresas, que accedan a la financiación necesaria para crecer y que encuentren el mercado adecuado. En paralelo, Asepy acompaña este proceso con herramientas clave de formación, mentorías, y acompañamiento personalizado, así como también cuenta con un comité académico con expertos, encargado de trabajar en estos programas especializados para cada emprendedor en sus diferentes etapas.

En cuanto a la formalización, señaló que de las casi 500.000 empresas con cédula mipymes, menos del 10% se encuentra inscripta en IPS y en el Ministerio del Trabajo. En ese sentido, Giménez explicó que muchas veces el concepto de formalización está asociado simplemente a “cobrar más impuestos”, pero en realidad les permite ser más competitivas, ganar visibilidad y que el sector público brinde un soporte más completo.

Gustavo Giménez, viceministro de mipymes.

Asimismo, el viceministro destacó que esta problemática fue el principal motivo de la modificación de la Ley de Mipymes. Explicó que hoy día una microempresa puede acceder al proceso sin que ninguna institución pública deba cobrarle por el mismo. Actualmente, junto con otros sectores del Estado, trabajan simultáneamente para interconectar sus sistemas y que todo pueda gestionarse a través de un único portal.

“Es un mandato establecido en la ley y permitirá que la experiencia de formalizarse deje de ser traumática para convertirse en un proceso sencillo y positivo”, manifestó.

La importancia de la financiación

En palabras del viceministro, el siguiente paso es acceso al financiamiento. Del medio millón de mipymes, solo entre 180.000 y 190.000 tienen un crédito dentro del sistema financiero. Además de representar un déficit para su crecimiento, conlleva otros riesgos.

Esto significa que muchas de las mipymes que no acceden al financiamiento formal recurren a otras alternativas, como la usura, donde pagan tasas que superan el 100%, 200% e incluso el 300%”, remarcó Giménez.

En la misma línea, Arriola también coincidió en que este es un punto clave en el ciclo vital de las empresas, ya que reconoció que es un desafío que las mismas subsistan únicamente con el esfuerzo del propietario. “Muchas empresas logran nacer, pero el reto es lograr que se mantengan, generen empleo formal y puedan expandirse”, señaló. Asimismo, también matizó que no todo implica dinero, sino promover una educación financiera que ayude a los emprendedores a tomar mejores decisiones en su propio crecimiento.

El salto de calidad

Como tercer pilar, desde el Viceministerio apuntan a que tengan acceso al mercado, brindándoles la oportunidad de que las compras públicas vayan orientadas hacia las mipymes y para que, mediante la tecnología, puedan vender a mercados internacionales.

Desde Asepy informaron que notan un creciente mercado en sectores eminentemente digitales, así como emprendedores que despuntan en nichos específicos, donde la propuesta de valor es más significativa que el tamaño de la compañía, como en la producción de merchandising o gastronomía. Como puntos a favor, sostuvieron que Paraguay cuenta con una población mayoritariamente joven, una fuerte cultura emprendedora y un ecosistema cada vez más favorable.

Es por eso que, en palabras de la directora, las mipymes requieren fortalecer estos pilares para dar el salto de calidad. “Ya no depende del esfuerzo, hoy es indispensable incorporar tecnología, profesionalizar procesos, utilizar datos y desarrollar capacidades de innovación”, destacó.

Martha Arriola, directora ejecutiva de la Asociación de Emprendedores del Paraguay (Asepy).

Sin embargo, subrayó cuál será el factor diferencial necesario: la asociatividad. Arriola remarcó que ser parte de un gremio es integrarse a una comunidad que te conecta y genera oportunidades reales.

“El salto de los emprendedores paraguayos no va a ser individual, sino colectivo, fortaleciendo redes y espacios de articulación que los impulsen a expandirse de manera sostenible y competitiva. Cuando un emprendedor crece, crece también el país”, resumió.

Por último, el viceministro animó a todos los actores del sector a acceder al proceso de formalización, ya que gran parte de esa brecha se debe a los “mitos” que subsisten.

“Muchos dicen: ´No me conviene formalizarme porque voy a empezar a pagar más o voy a tener más obligaciones´ y realmente eso es un mito. Las mipymes que pasaron por nuestros procesos de acompañamiento en los Centros de Desarrollo Empresarial lograron crecer económicamente, mejoraron su competitividad, accedieron a nuevos créditos y pudieron expandirse. No es un proceso fácil, pero quienes se animaron hoy pueden comprobar los beneficios y el fortalecimiento de sus empresas”, finalizó.

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