La producción de caña de azúcar orgánica en Caaguazú incorporará nueva capacidad de trabajo con una inversión de G. 1.162,5 millones destinada a maquinaria agrícola e insumos productivos.
Los recursos fueron canalizados a través del Proyecto de Inserción a los Mercados Agrarios (PIMA), dependiente del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y beneficiarán a los socios de la Cooperativa Multiactiva de Producción Agropecuaria, Ahorro y Crédito Cañaveral Ltda.
El paquete contempla dos tractores agrícolas, uno de 120 HP y otro de 36 HP, además de un distribuidor de cal y compuestos orgánicos, una rastra de 36 discos, 2.575 kilos de semillas para abono verde y 206.000 kilos de cal agrícola. La incorporación de estos equipos apunta principalmente a reducir las limitaciones operativas en las fincas, mejorar las labores de preparación y manejo del suelo y elevar el rendimiento del cultivo.
La mecanización representa uno de los principales desafíos para los pequeños y medianos productores, debido al impacto que tienen los costos y la disponibilidad de equipos sobre la productividad. En este caso, la cooperativa, integrada por más de un centenar de socios, utilizará la maquinaria para fortalecer la producción de caña de azúcar orgánica destinada al abastecimiento de la industria nacional.
El objetivo económico pasa por mejorar la eficiencia de la producción y la capacidad de los agricultores para insertarse en una cadena de valor que conecta la actividad primaria con la industria. La caña de azúcar constituye además una fuente de ingresos para numerosas familias de Caaguazú, por lo que cualquier aumento en productividad puede traducirse en una mayor capacidad de generación de renta para los productores.
Durante la entrega, el ministro de agricultura y ganadería, Carlos Giménez, sostuvo que elevar los niveles de productividad resulta determinante para los cultivos vinculados a procesos industriales. “Cuando un cultivo está vinculado a una industria, debemos producir más y mejor para lograr estabilidad económica”, señaló.
El sector cañero también enfrenta nuevas oportunidades a partir de la expansión del mercado de alcohol carburante y de una mayor demanda industrial por materia prima nacional. En ese contexto, el fortalecimiento de la producción orgánica busca mejorar la capacidad de respuesta de los productores y consolidar una oferta con mayores niveles de tecnificación.
Más allá de la entrega puntual de equipos, el desafío estará en traducir esta inversión en mayores rendimientos por hectárea, reducción de costos y mejores condiciones comerciales para los productores.
Para una actividad dependiente de la productividad agrícola y de la demanda industrial, el acceso a maquinaria e insumos constituye un factor relevante para sostener la competitividad de la cadena.
La Cooperativa Cañaveral destinará los equipos a sus actividades productivas, con la expectativa de ampliar su capacidad de trabajo y fortalecer el vínculo con la industria. El resultado de esta inversión se medirá, en última instancia, por la evolución de los volúmenes producidos, los costos de operación y los ingresos que puedan generar los productores de caña orgánica de la zona.
