El Banco Central del Paraguay (BCP) decidió mantener en 5,50% anual la tasa de interés de política monetaria (TPM), en un escenario marcado por un mayor dinamismo de la economía local y una inflación que continúa por debajo de la meta.
La decisión fue adoptada por el Comité de Política Monetaria (CPM) en su reunión del 23 de julio y divulgada en el acta publicada. La autoridad monetaria destacó que la actividad económica mostró un desempeño superior al previsto durante los primeros cinco meses del año.
En consecuencia, el último informe de política monetaria elevó la estimación de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para el 2026 de 4,2% y 4,5%, impulsado principalmente por mejores perspectivas para la agricultura, la industria manufactura, electricidad y agua y los servicios.
Los datos de actividad respaldan esta revisión; el Imaep registró en mayo un crecimiento interanual de 1,9%, mientras que el acumulado de los primeros cinco meses alcanzó 5,6%. Por su parte, el Estimador Cifras de Negocios (ECN) aumentó 0,5% interanual y acumuló una expansión de 4,5%. El desempeño estuvo acompañado por una fuerte dinámica del crédito, que aumentó 15,3% interanual en mayo, sin efecto cambiario.
En materia de precios, el escenario también permitió una revisión favorable. La proyección de inflación para 2026 fue reducida de 3,5% a 3,3%, mientras que la previsión de inflación subyacente, medida a través del Ipcsae, pasó de 3,1% a 2,8%. En junio, el IPC registró una variación mensual de -0,3%, con una inflación interanual de 2,1%, mientras las expectativas para los próximos 12 meses permanecieron ancladas en 3,5%.
El sector externo mostró igualmente una evolución positiva durante el primer semestre. Las exportaciones totales aumentaron 23,6% a junio, con protagonismo de los granos de soja y manufacturas de origen industrial. Las importaciones crecieron 9,6%, impulsadas por bienes intermedios y de consumo, incluyendo automóviles y artefactos eléctricos. Como resultado, Paraguay acumuló un superávit comercial de US$ 746,6 millones al cierre de junio.
El desempeño doméstico contrasta con un escenario internacional que mantiene elevados niveles de incertidumbre. El FMI redujo su previsión de crecimiento mundial para 2026 de 3,1% a 3%, al tiempo que elevó su proyección de inflación global de 4,4% a 4,7%. Entre los principales riesgos figuran las tensiones geopolíticas y el incremento de los precios del petróleo, cuya cotización se ubicó en torno a US$ 100 por barril ante la escalada del conflicto en Medio Oriente y las amenazas al tránsito por el Estrecho de Ormuz.
A nivel regional, las condiciones también presentan señales mixtas; Brasil mantiene una inflación elevada y expectativas de precios de 5,2% para el 2026, mientras que Argentina registró una contracción mensual de 0,5% en su actividad económica durante mayo, aunque logró desacelerar su inflación mensual a 1,9% en junio.
En este contexto, el CPM consideró que mantener la TPM en 5,50% resulta coherente con una posición neutral de la política monetaria.
El organismo señaló que continuará monitoreando los riesgos externos, particularmente la evolución de los precios internacionales del petróleo y las decisiones de la Reserva Federal, para determinar su impacto sobre la inflación y las condiciones financieras locales.
La próxima reunión del Comité de Política Monetaria está prevista para el 25 de agosto, cuando se evaluará nuevamente la evolución de la actividad, los precios y el escenario internacional.
