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Del efectivo al pago instantáneo: Paraguay busca su próxima frontera digital

El Sistema de Pagos del Paraguay (SIP) multiplicó 33 veces sus operaciones en cinco años y cambió la relación de los paraguayos con el dinero.

Para Derlis Montanía, especialista en infraestructura de mercados financieros del Banco Central del Paraguay (BCP), el desafío ahora es otro: la infraestructura dejó de ser la meta y se convirtió en el punto de partida para construir pagos más simples, inmediatos, seguros y con menos fricciones.

En la foto: Derlis Montanía, especialista en infraestructura de mercados financieros del Banco Central del Paraguay (BCP)

La transformación de los medios de pago en Paraguay atraviesa una nueva etapa. Después de varios años de expansión de cuentas, tarjetas, transferencias, códigos QR y billeteras digitales, el sistema financiero enfrenta un desafío diferente al que tenía antes de la pandemia: cómo aprovechar la infraestructura construida para mejorar la experiencia de quienes pagan y cobran.

Esa es una de las principales conclusiones planteadas por Derlis Montanía, especialista en infraestructura de mercados financieros del Banco Central del Paraguay (BCP). Su diagnóstico parte de una cifra que dimensiona la velocidad del cambio: el SIP creció 33 veces en cinco años, en un proceso modificó de manera acelerada los hábitos financieros de los paraguayos.

“Los desafíos que tenemos hoy en sistemas de pagos son totalmente diferentes a los que teníamos hace cinco o seis años”, señaló Montanía al analizar la evolución del ecosistema. La pandemia de 2020 expuso las limitaciones de una economía con alta dependencia del efectivo y con infraestructuras de pagos fragmentadas. La necesidad de mantener funcionando la actividad económica obligó a acelerar la construcción de alternativas digitales.

El resultado fue una expansión que, según el especialista, permitió generar las “carreteras” por donde comenzaron a circular los pagos digitales. Tarjetas, cuentas, transferencias, QR y billeteras ampliaron el acceso a los servicios financieros, mientras que la incorporación de nuevos participantes permitió extender el alcance del ecosistema.

La infraestructura dejó de ser la meta

Para Montanía, el principal cambio conceptual está precisamente en este punto. Paraguay ya no se encuentra en la etapa de construir las condiciones básicas para que los pagos digitales funcionen. “La infraestructura ya dejó de ser el objetivo y hoy empieza a ser el punto de partida”, sostuvo.

La diferencia es relevante. Una infraestructura moderna ya no debe limitarse a permitir que el dinero pase de una cuenta a otra. El siguiente desafío consiste en desarrollar servicios que respondan a las expectativas de los usuarios: que sean simples, inmediatos y seguros.

El BCP observa que el crecimiento de los distintos instrumentos no se produce necesariamente a costa de otros. Tarjetas de crédito y débito, transferencias, QE y billeteras muestran avances, lo que, según Montanía, revela que todavía existe un mercado por incorporar.

Las tarjetas de crédito, por ejemplo, más que duplicaron su cantidad en los últimos cinco años, mientras que las tarjetas de débito también registraron una expansión significativa. La cantidad de cuentas, a su vez, prácticamente se triplicó durante el mismo periodo.

La infraestructura física acompañó ese proceso. Crecieron los cajeros automáticos, los comercios habilitados para recibir pagos digitales y las terminales destinadas a procesar operaciones con tarjetas. Sobre esa base se construyó un ecosistema que hoy procesa un volumen muy superior al de hace apenas algunos años.

Un día equivale a lo que antes tomaba un año

La magnitud del crecimiento también plantea exigencias para la infraestructura del BCP. Montanía explicó que el SIP fue diseñado como una plataforma escalable y que el incremento de operaciones obliga a mantener un monitoreo permanente sobre su capacidad, seguridad y disponibilidad.

“Operaciones que anteriormente hacíamos en un año, hoy lo hacemos en un día”, graficó.

La frase resume la dimensión del cambio. El desafío ya no pasa únicamente por incorporar usuarios al sistema, sino por garantizar que una infraestructura sometida a un crecimiento acelerado pueda sostener operaciones cada vez más numerosas sin sacrificar seguridad ni disponibilidad.

En ese escenario, el BCP apunta a una nueva generación de servicios que permitan llevar los pagos digitales a situaciones de uso cada vez más cotidianas. El objetivo es que el usuario pueda elegir la herramienta que prefiera y utilizarla en distintos puntos del ecosistema sin enfrentar barreras tecnológicas o de interoperabilidad.

El QR como acelerador

Uno de los ejemplos citados por Montanía es la incorporación del QR interoperable para nuevos casos de uso, cuya implementación comenzó a mostrar resultados desde sus primeros meses.

El especialista destacó que se alcanzaron aproximadamente 241.000 transacciones durante el primer mes de implementación, en servicios que ya existían desde 2023 pero que no habían conseguido el mismo nivel de utilización. La incorporación del QR permitió, en este caso, conectar esas prestaciones con una herramienta de uso más sencillo y cotidiano.

Para el BCP, el dato es relevante porque demuestra que la infraestructura no necesariamente necesita crear nuevos servicios desde cero para generar mayor utilización. La innovación también puede consistir en conectar servicios existentes con herramientas que reduzcan las barreras para el usuario.

Ese concepto se relaciona directamente con la siguiente etapa que plantea Montanía: pasar de una lógica centrada en mover dinero a otra enfocada en crear experiencias de pago.

Menos fricción, más interoperabilidad

El cambio tecnológico también requiere una evolución del marco regulatorio. Montanía explicó que el trabajo del BCP no se limita a desarrollar infraestructura, sino que incluye la creación de reglas que permitan que el ecosistema crezca de manera ordenada.

En ese sentido, destacó la aprobación de la nueva ley de pagos y las reglamentaciones vinculadas con interoperabilidad como elementos destinados a reducir las fricciones entre las distintas infraestructuras. La premisa es sencilla: el usuario debería poder pagar con la herramienta que elija, en el lugar que quiera y sin obstáculos innecesarios.

La interoperabilidad adquiere así una importancia estratégica. Si el crecimiento de los pagos digitales estuvo marcado inicialmente por la disponibilidad de infraestructura, la próxima etapa dependerá en buena medida de la capacidad de conectar esas infraestructuras para que funcionen de manera más fluida.

La mirada puesta en Brasil

Paraguay tampoco desarrolla esta transformación de manera aislada. Montanía reconoció que el BCP sigue de cerca la evolución de otros mercados, especialmente el brasileño y su sistema de pagos instantáneos PIX.

Brasil se convirtió en uno de los principales referentes regionales en materia de pagos digitales y su experiencia muestra hasta dónde puede llegar la utilización de estas herramientas en la vida cotidiana. Desde grandes comercios hasta pequeñas operaciones informales, el QR y los pagos instantáneos forman parte de las transacciones habituales.

“Ese mismo modelo es lo que nosotros queremos llegar a alcanzar”, afirmó Montanía, aunque aclaró que el BCP no busca replicar automáticamente soluciones extranjeras. La estrategia consiste en analizar experiencias internacionales y determinar cuáles pueden adaptarse a las características del mercado paraguayo.

La referencia a Brasil resulta particularmente significativa porque plantea una meta concreta: que los pagos digitales dejen de ser una alternativa adicional y se conviertan en una infraestructura cotidiana para prácticamente cualquier tipo de transacción.

Un sistema que también amplió la inclusión financiera

El crecimiento del SIP también estuvo acompañado por una mayor incorporación de personas al sistema financiero. Montanía atribuyó este proceso a una combinación de factores: la creación de una infraestructura segura, la simplificación de la apertura de cuentas y la incorporación de nuevos participantes.

El ecosistema dejó de estar concentrado exclusivamente en bancos y financieras. Cooperativas y billeteras digitales pasaron a formar parte de una estructura más amplia, aumentando las alternativas disponibles para los usuarios.

En este punto, el desarrollo tecnológico tiene una consecuencia que va más allá de la velocidad de las transacciones: puede convertirse en un mecanismo para ampliar el acceso a servicios financieros.

La evolución registrada desde 2020 muestra que el cambio de hábitos no fue únicamente una respuesta coyuntural a la pandemia. Cinco años después, los pagos digitales mantienen una trayectoria ascendente y el mercado continúa incorporando nuevos usuarios, instrumentos y casos de uso.

La próxima frontera

El concepto de “próxima frontera” utilizado por Montanía resume el momento que atraviesa la industria. Paraguay ya construyó buena parte de las carreteras por las que circula el dinero digital; ahora debe decidir qué tan lejos puede llevarlas.

La siguiente etapa estará marcada por la experiencia del usuario, la interoperabilidad, la seguridad y la capacidad de incorporar nuevos servicios sin generar mayor complejidad. En paralelo, tecnologías como la inteligencia artificial comienzan a abrir nuevas posibilidades para los medios de pago y los servicios financieros.

El desafío para el BCP será mantener una infraestructura capaz de acompañar el crecimiento, mientras establece reglas que permitan que la innovación avance sin perder de vista la seguridad y la estabilidad del sistema.

La comparación con Brasil muestra que existe margen para seguir creciendo. Pero la apuesta, según la visión planteada por Montanía, no consiste simplemente en procesar más operaciones. La verdadera frontera será conseguir que pagar digitalmente sea tan sencillo, inmediato y seguro que el efectivo deje de ser la opción predeterminada para una parte cada vez mayor de la población.

Y en ese escenario, el SIP ya no representa el destino de la transformación: es la plataforma sobre la cual Paraguay pretende construir la próxima etapa de su economía digital.

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