El sector productivo y agroindustrial paraguayo avanza con firmeza en la planificación de la siembra estival primavera-verano 2026/2027 de la soja, cuyo inicio está previsto por parte de la APS el próximo 3 de septiembre, en Campo 9, tras la finalización de la pausa fitosanitaria establecida por el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave).
Las proyecciones para la siembra de la soja para el periodo 2026/ 2027 apuntan a consolidar una superficie de siembra similar al ciclo anterior, en torno a las 3,7 millones de hectáreas en la Región Oriental, buscando consolidar la producción mediante el uso eficiente de la tecnología, el manejo de datos y el sistema de siembra directa.
Sin embargo, a diferencia de la superzafra récord 2025/2026 —que se estimó con un volumen histórico de 12,5 millones de toneladas e inyectó US$ 2.978 millones a la economía—, el nuevo ciclo arrancaría condicionado por la presión de aumentos de costos internacionales y un margen de rentabilidad más ajustado.
Insumos asegurados, pero con presión en los costos
Desde la Asociación de Productores de Soja del Paraguay (APS), su directivo Karsten Friedrichsen brindó tranquilidad respecto al abastecimiento de insumos y fertilizantes, aunque advirtió sobre la coyuntura de precios:
«La cantidad de insumos para la siembra de la soja en la próxima campaña, en su mayoría, está garantizada. Prácticamente todo está en Paraguay o está llegando de manera organizada desde los puertos de Brasil. El país está preparado y no tendremos mayores problemas de disponibilidad para esta zafra», expresó
No obstante, Friedrichsen señaló que la incertidumbre global genera una distorsión compleja para el productor, con insumos costosos frente a un mercado de Chicago cuyos precios de los granos no acompañan proporcionalmente esa subida.
En otro orden, advirtió también que el precio del gasoil representa un factor de incertidumbre debido a la persistencia de los conflictos internacionales. Eso elevaría los costos de producción y fletes considerablemente, aunque sin comprometer la viabilidad de la siembra.
Comentó que si bien los fertilizantes esenciales (MAP, TSP, SSP) están físicamente disponibles para este ciclo, la gran preocupación del sector privado se proyecta más en el costo y abastecimiento para las campañas venideras, siempre y cuando las tensiones globales persistan.
Flexibilidad operativa para los pronósticos climáticos
«En la producción agrícola, el clima se analiza más bien en retrospectiva y no hacia el futuro. Estamos listos para iniciar, pero debemos adecuarnos al clima que vendrá. Históricamente, las peores mermas en Paraguay fueron por sequía, pero eventualmente, un exceso extremo de lluvias en época de cosecha podría comprometer gravemente la calidad del grano o causar pérdidas en el campo», manifestó el directivo de la APS.
Apuntar a la eficiencia comercial
La campaña sojera 2026/2027 exigirá la máxima ingeniería financiera del complejo sojero. Con una oferta mundial expansiva liderada por los gigantes de la región, el éxito del periodo ya no se medirá únicamente por el volumen cosechado, sino por la capacidad de obtener los márgenes comerciales.
Se debe agregar que al presente escenario se suma el requerimiento de trazabilidad de la producción exigida por la norma 1115 de la Unión Europea, que se deberá implementar a partir del 2027.
Los pronósticos meteorológicos de los diferentes entes locales e internacionales confirman la llegada del fenómeno de El Niño con una intensidad de moderada a fuerte, proyectando lluvias extraordinarias y temperaturas elevadas durante el tramo final de 2026 y los primeros meses de 2027.
