La segunda Convención Bancaria Paraguay 2026 reúne a referentes nacionales e internacionales para discutir cómo la transformación tecnológica, la protección de datos, la ciberdelincuencia y las nuevas formas de dinero están modificando el negocio financiero.
El desafío ya no pasa solamente por invertir en tecnología, sino por determinar dónde y cómo hacerlo.
La banca paraguaya enfrente una transformación que está modificando no solo la forma en que opera, sino también los riesgos que debe administrar. La expansión de los servicios digitales, el mayor volumen de datos y la creciente exposición a ataques informáticos colocan a la ciberseguridad en el centro de la agenda del sistema financiero.
Este escenario será uno de los principales ejes de la Segunda Convención Bancaria Paraguay 2026, organizada por la Asociación de Bancos del Paraguay (Asoban), que se desarrollará este jueves 06 y viernes 07 de agosto en el Sheraton Asunción Hotel. El encuentro reúne a 16 expertos nacionales e internacionales y 390 líderes y referentes del sector, en un espacio orientado a debatir las tendencias que están redefiniendo a la industria financiera.
La presidenta de Asoban, Liz Cramer, sostuvo que el proceso de transformación está generando funciones y desafíos que hasta hace pocos años prácticamente no formaban parte de la estructura bancaria.
“Hoy se está reformulando la estructura bancaria con roles que cinco años atrás eran inimaginables”, señaló, al remarcar que el desafío consiste en mantenerse a la vanguardia no solamente mediante mayores inversiones, sino también procurando que los recursos sean destinados correctamente a las nuevas necesidades del sector.
La seguridad deja de ser un asunto exclusivamente tecnológico
Uno de los principales temas de la convención es la ciberseguridad, en un contexto en el que la digitalización amplió las oportunidades para la banca, pero también multiplicó los puntos de exposición.
La industria financiera se encuentra entre los sectores más regulados de la economía y realiza importantes inversiones para proteger información y sistemas. Sin embargo, la velocidad con la que evolucionan las amenazas digitales plantea un desafío permanente. “Somos el sector más regulado en la economía y probablemente la industria que más invierte en la protección de sus datos. Sin embargo, la ciberdelincuencia avanza a frecuencia alta”, advirtió Cramer.
La discusión ya no se limita, por tanto, a proteger plataformas bancarias. La interconexión creciente entre personas, empresas, instituciones y sistemas financieros amplía el alcance de eventuales vulnerabilidades.
En ese contexto, la presidenta de Asoban puso especial énfasis en la necesidad de acompañar el desarrollo tecnológico con información y preparación de los usuarios. Desde su perspectiva, el nivel de exposición actual obliga a considerar la seguridad digital como una responsabilidad que excede a las propias entidades financieras.
El desafío de la era poscuántica
Entre los especialistas invitados se encuentra el doctor Luis O. Noguerol, experto en ciberseguridad y sistemas de información con experiencia en Asia y América, quien abordará durante la convención el concepto de “era poscuántica” y sus implicancias para la seguridad digital.
La referencia apunta a un escenario en el que la evolución de la capacidad tecnológica puede modificar de manera significativa las herramientas disponibles tanto para proteger como para vulnerar sistemas. Para el sistema financiero, la discusión resulta especialmente relevante debido a la naturaleza de la información que administra y al volumen de operaciones que se realizan actualmente a través de canales digitales.
La transformación acelerada durante los últimos años, particularmente desde la pandemia, generó una interconexión mucho mayor entre usuarios y plataformas. Esa expansión también incrementó la superficie de riesgo.
“Desde la pandemia estamos todos muy interconectados, muy expuestos, y no hay nada más peligroso que una persona conectada y sin información”, señaló Cramer.
Datos: el nuevo activo que también debe protegerse
La nueva legislación relacionada con la protección de datos será otro de los temas centrales del encuentro. La discusión interesa especialmente al sistema financiero porque los bancos manejan grandes volúmenes de información vinculada con sus clientes, operaciones y comportamiento financiero.
El desafío para las entidades no consiste únicamente en cumplir con las nuevas exigencias regulatorias. También implica adaptar procesos, sistemas y modelos de gestión a una realidad en la que los datos adquieren un peso cada vez mayor en la toma de decisiones.
La evolución de la banca digital, además, está modificando la relación entre las entidades y sus clientes. La información se convirtió en un elemento fundamental para desarrollar productos, detectar riesgos y personalizar servicios, pero al mismo tiempo exige mayores niveles de protección.
Monedas digitales entran en la discusión
La transformación del sistema financiero también incluye una discusión que hasta hace algunos años parecía reservada a círculos especializados: las monedas digitales emitidas por bancos centrales.
Representantes de Citigroup participarán de la convención para abordar las experiencias de países cuyos bancos centrales ya avanzaron en la implementación de monedas digitales.
El interés para Paraguay pasa por observar cómo estas experiencias están modificando los sistemas de pago y qué oportunidades o desafíos podrían generar para las instituciones financieras tradicionales.
La discusión se inserta en un proceso más amplio de transformación del dinero y de las formas en que las personas y empresas realizan transacciones. Para la banca, seguir estos cambios resulta clave para anticipar escenarios y evitar que la innovación tecnológica avance más rápido que la capacidad de adaptación del sistema.
Paraguay mira hacia Nasdaq
Otro de los puntos destacados de la agenda será la participación de representantes de Nasdaq, una de las principales bolsas electrónicas de Estados Unidos. La conexión de Paraguay con este mercado abre una discusión sobre las oportunidades que puede generar para las empresas locales y sobre el papel que podría desempeñar la banca en ese proceso.
El interés no está solamente en el acceso a una plataforma financiera internacional, sino en entender cómo esa conexión puede traducirse en nuevas alternativas para las compañías paraguayas y en una mayor integración con los mercados internacionales.
Para las entidades bancarias, esto supone también repensar su papel como intermediarias entre empresas locales y un ecosistema financiero cada vez más globalizado y digital.
Una banca que debe decidir dónde invertir
Más allá de las tendencias tecnológicas, el desafío para el sistema financiero paraguayo pasa por convertir estas herramientas en inversiones que generen resultados concretos.
La velocidad de los cambios obliga a las entidades a tomar decisiones sobre infraestructura tecnológica, seguridad, datos, capacitación y nuevos servicios, mientras enfrentan un escenario en el que las amenazas también evolucionan.
La advertencia de Asoban apunta precisamente a ese dilema: no alcanza con invertir más, sino que resulta necesario invertir mejor.
La Segunda Convención Bancaria Paraguay 2026 pone sobre la mesa esa discusión en un momento en que la banca deja progresivamente de competir únicamente por productos financieros tradicionales y comienza a hacerlo también por tecnología, experiencia digital, seguridad y capacidad de adaptación.
El desafío, en definitiva, consiste en avanzar hacia una banca capaz de aprovechar las oportunidades de la innovación sin subestimar los riesgos que trae consigo. En un sistema cada vez más conectado, la tecnología puede ser una ventaja competitiva, pero también puede convertirse en uno de los principales puntos de vulnerabilidad.
