El país busca aprovechar su infraestructura energética y las condiciones para desarrollar una industria vinculada a la criptominería, blockchain y activos digitales.
Joaquín Morínigo, fundador de CriptoPy, afirma que Paraguay ocupa el cuarto lugar mundial en procesamiento de activos digitales y que en 2025 la criptominería generó más de US$ 250 millones.
Paraguay empieza a ganar mayor visibilidad dentro del ecosistema global de los activos digitales, un sector que combina tecnología, energía, inversión y nuevas formas de intercambio financiero.
El país cuenta con una de sus principales ventajas en la disponibilidad de energía eléctrica, mientras que la expansión de la infraestructura digital abre oportunidades para actividades vinculadas con la criptominería y la tecnología blockchain.
Joaquín Morínigo, fundador de CriptoPy y cofundador del Paraguay Blockchain Summit, sostuvo que Paraguay ocupa actualmente el cuarto lugar mundial en procesamiento de activos digitales, por detrás de Rusia, Estados Unidos y Emiratos Árabes Unidos.
La afirmación, atribuida al empresario, coloca al país en un segmento de la economía digital que todavía se encuentra en proceso de expansión y que enfrenta, al mismo tiempo, desafíos regulatorios, tecnológicos y de seguridad.
Más de US$ 250 millones en criptominería
Según Morínigo, durante 2025 la actividad de criptominería generó más de US$ 250 millones en Paraguay. El dato refleja, de acuerdo con su interpretación, el volumen que puede alcanzar una actividad que encuentra en la disponibilidad energética del país uno de sus principales atractivos.
La criptominería requiere grandes cantidades de electricidad para operar los equipos destinados a validar transacciones y procesar determinados activos digitales. En ese sentido, Paraguay cuenta con una característica diferencial frente a otros mercados: una elevada disponibilidad de generación eléctrica.
Sin embargo, convertir esa ventaja en una industria de mayor alcance requiere más que energía. La actividad también demanda infraestructura tecnológica, conectividad, capital, seguridad informática, reglas claras y capacidad para atraer empresas que desarrollen actividades de mayor valor agregado.
El desafío, por tanto, pasa por determinar cuánto de ese potencial puede traducirse en una industria digital más amplia y no limitarse exclusivamente al procesamiento intensivo de activos digitales.
Del procesamiento a una economía blockchain
Morínigo sostuvo que Paraguay cuenta con condiciones para avanzar hacia un ecosistema más amplio vinculado con blockchain y activos digitales.
La tecnología blockchain no se limita a las criptomonedas. Su utilización puede abarcar sistemas de registro, trazabilidad, contratos digitales, servicios financieros y diferentes soluciones relacionadas con la gestión de activos y datos.
Para Paraguay, la posibilidad de desarrollar ese ecosistema abre una discusión sobre el tipo de inversión que el país quiere atraer y, principalmente, sobre cuánto valor puede generar internamente.
Una industria basada únicamente en el consumo intensivo de energía tendría un impacto diferente al de un ecosistema capaz de incorporar desarrolladores, empresas tecnológicas, servicios financieros especializados, infraestructura digital y nuevos emprendimientos.
Ese salto resulta relevante para medir el verdadero potencial económico del sector.
El atractivo energético
La disponibilidad de energía constituye uno de los principales argumentos detrás de la expansión de la criptominería en Paraguay.
El país posee una importante capacidad de generación hidroeléctrica, lo que permite disponer de electricidad en condiciones que pueden resultar atractivas para determinadas actividades intensivas en consumo energético.
Pero esa ventaja también plantea interrogantes sobre el uso que se quiere dar a la energía disponible.
La discusión económica ya no pasa solamente por atraer empresas que consuman electricidad, sino por evaluar qué actividades generan mayor valor agregado, empleo especializado, inversión tecnológica y encadenamientos con otros sectores de la economía.
En ese contexto, los activos digitales aparecen como una de las alternativas dentro de una agenda más amplia de transformación digital.
Una industria con oportunidades y desafíos
El crecimiento del sector también obliga a mirar sus riesgos y desafíos. La expansión de los activos digitales plantea cuestiones relacionadas con la seguridad informática, la protección de los usuarios, la trazabilidad de las operaciones, la regulación y el impacto energético.
Para Paraguay, la discusión adquiere una dimensión adicional debido a su condición de país con abundante generación eléctrica y una economía que busca atraer nuevas inversiones.
El desafío será determinar cómo aprovechar esa ventaja sin reducir la oportunidad a la simple venta de energía para actividades de procesamiento. El mayor potencial podría estar en construir alrededor de esa infraestructura un ecosistema tecnológico capaz de generar conocimiento, empresas, empleos especializados y nuevos servicios.
Morínigo destacó que Paraguay cuenta con bases para ampliar su participación en esta industria y convertirse en un referente regional. Más allá de esa expectativa, la evolución del sector dependerá de la capacidad de transformar el interés actual en inversiones sostenibles y en actividades que aporten mayor valor a la economía.
