El gasto social acumuló G. 22,3 billones al cierre de julio de 2026, un 5% más que en el mismo periodo del año pasado. El incremento representa unos G. 1,2 billones adicionales, aunque muestra una desaceleración importante respecto al crecimiento registrado al cierre del primer semestre, cuando la ejecución había aumentado 14% interanual.
Los datos de la Dirección General de Presupuesto del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) muestran que Salud fue el sector que más aceleró su ejecución durante julio, con un crecimiento de 14% frente al mismo mes del año anterior. Los recursos estuvieron vinculados principalmente a la continuidad de los servicios sanitarios, compra de medicamentos e insumos y funcionamiento de la red de salud.
Educación, en tanto, concentra la mayor porción del gasto social. Al cierre de julio representó el 33% del total, con una ejecución de G. 7,3 billones. El monto incluye recursos destinados a los servicios educativos y al programa Hambre Cero en las Escuelas. El sector registró un aumento de 9% en comparación con julio de 2025.
El tercer componente es Promoción y Acción Social, que representa el 21% del gasto social, equivalente a G. 4,7 billones. Su ejecución creció 10%, impulsada principalmente por la expansión de la Pensión Universal para Adultos Mayores. Seguridad Social, por su parte, concentra el 17%, con G. 3,7 billones ejecutados.
La comparación con junio deja un dato relevante. En apenas un mes, el gasto social pasó de un crecimiento acumulado de 14% a 5% interanual. Al término del primer semestre se habían ejecutado G. 19 billones, G. 2,3 billones más que un año antes. En ese momento, Salud mostraba un incremento de 22% y Educación de 13%, tasas superiores a las observadas al cierre de julio.
La cifra acumulada confirma que el gasto social continúa siendo uno de los principales componentes de la ejecución pública, pero el aumento nominal de los desembolsos no necesariamente permite medir por sí solo la mejora en la calidad o cobertura de los servicios.
El desafío está en determinar cuánto de esos recursos se traduce efectivamente en medicamentos disponibles, infraestructura, alimentación escolar, atención sanitaria y prestaciones sociales para la población. Para julio, el dato central es que el gasto aumentó, pero a un ritmo considerablemente menor que el observado durante el primer semestre.

