Paraguay atraviesa una etapa decisiva para transformar la mejora de su perfil financiero en mayor profundidad para su mercado de capitales. El grado de inversión y la nueva Ley del Mercado de Valores y Productos elevan la visibilidad del país y generan mejores condiciones para atraer capital, pero desde Deloitte advierten que el verdadero desafío comienza ahora: ampliar la base de emisores e inversionistas, elevar los estándares de transparencia y gobierno corporativo y convertir la confianza en financiamiento e inversión de largo plazo.
En la foto: Ana Lía Simancas, socia líder de auditoría y assurance de Deloitte Paraguay
PLUS: Paraguay atraviesa un momento clave para su mercado de capitales tras alcanzar el grado de inversión y avanzar con la nueva Ley del Mercado de Valores. ¿Cómo evalúan este escenario desde Deloitte?
Ana Lía Simancas: Desde Deloitte vemos este momento como un punto de inflexión para Paraguay y, particularmente, para el desarrollo de su mercado de capitales. Si bien el grado de inversión es una calificación que se otorga a la deuda soberana y refleja la solidez macroeconómica e institucional del país, sus efectos trascienden al sector público y generan una oportunidad significativa para todo el ecosistema financiero y empresarial.
El grado de inversión mejora la percepción de riesgo país, aumenta la visibilidad de Paraguay ante inversionistas internacionales y amplía el universo de fondos e instituciones que pueden considerar exposiciones al mercado paraguayo. Esto crea condiciones más favorables para que las empresas accedan a financiamiento a través del mercado de capitales, diversifiquen sus fuentes de recursos y acompañen sus planes de crecimiento.
A esto se suma la nueva Ley del Mercado de Valores y Productos N.° 7.572/25, que representa un paso importante en el fortalecimiento del marco regulatorio y la modernización del sector. Esta ley fortalece el rol de la Superintendencia de Valores, otorgándole amplias facultades regulatorias y de supervisión para desarrollar la normativa secundaria necesaria para la implementación del nuevo marco legal y acompañar la evolución del mercado.
Sin embargo, el desafío no es solo contar con mejores condiciones, sino convertirlas en un mayor nivel de participación. Será clave ampliar la base de emisores e inversionistas, fortalecer las prácticas de gobierno corporativo, elevar los estándares de información financiera y promover una mayor cultura de inversión y financiamiento a través del mercado de valores.
Asimismo, el desarrollo de un mercado de capitales sólido no depende únicamente de contar con una legislación moderna, sino también de la fortaleza institucional de los organismos encargados de su regulación y supervisión. En este proceso, la auditoría y el aseguramiento de la información desempeñan un papel esencial. Los inversionistas no solo evalúan oportunidades de negocio, sino también la calidad, consistencia y confiabilidad de la información financiera sobre la que toman sus decisiones. Por ello, la existencia de estados financieros auditados, procesos robustos de control interno y prácticas de gobierno corporativo alineadas con estándares internacionales constituye un elemento diferenciador para las organizaciones que buscan acceder al mercado de capitales y generar confianza de largo plazo.
PLUS: ¿Cuáles considera que son hoy las principales fortalezas del mercado de capitales paraguayo y qué aspectos aún deben consolidarse para alcanzar un mayor nivel de desarrollo?
Ana Lía Simancas: Paraguay ha mostrado avances muy importantes en los últimos años y hoy cuenta con fortalezas que lo diferencian positivamente dentro de la región. Entre ellas destacaría la estabilidad macroeconómica, un historial de disciplina fiscal y monetaria, un sistema financiero sólido, la obtención del grado de inversión y un marco regulatorio que continúa evolucionando para acompañar las necesidades de un mercado cada vez más sofisticado.
Siendo el nuestro uno de los mercados de valores más jóvenes de la región, ya que, si bien las primeras operaciones bursátiles iniciaron en 1993, recién a partir del 2003 empezó a mostrar un movimiento periódico de operaciones, por lo que podemos decir que lleva unos 23 años de operación real, mientras que nuestros vecinos de la región poseen mercados de capitales de más de 100 años de maduración. Esto lejos de ser una desventaja, se convierte en una gran oportunidad para adoptar las mejores prácticas y aprendizajes de los mercados vecinos y evitar cometer los errores que se han dado en otros mercados de capitales.
Otro aspecto relevante es el crecimiento que ha experimentado el mercado de capitales en términos de volumen, cantidad de emisores e interés por parte de inversionistas institucionales. Cada vez más empresas consideran al mercado de valores como una alternativa real para financiar sus proyectos, diversificar sus fuentes de fondeo y acompañar sus planes de expansión.
También destacaría el desarrollo de los fondos administrados por las Administradoras de Fondos patrimoniales de inversión que canalizan el ahorro a través del mercado de capitales. Su crecimiento evidencia una mayor sofisticación de los inversionistas, una ampliación de la oferta de de productos financieros y una evolución positiva del ecosistema de inversión local.
Sin embargo, todavía existen desafíos importantes para alcanzar un mayor nivel de desarrollo. El principal es profundizar el mercado, ampliando la base de emisores e inversionistas y aumentando los niveles de liquidez. Asimismo, es necesario seguir promoviendo una mayor cultura financiera y de inversión, de manera que más empresas y personas puedan acceder a las oportunidades que ofrece el mercado de capitales. Todo esto acompañado de un mayor nivel de seguridad hacia los inversionistas a través de procesos claros, transparencia en los marcos normativos utilizados en la información financiera presentada y rigurosidad de los reguladores en el monitoreo de estos factores.
PLUS: Desde la experiencia de Deloitte asesorando a empresas, ¿observan un mayor interés por recurrir al mercado de valores como fuente de financiamiento? ¿Qué factores impulsan esa decisión?
Ana Lía Simancas: En lo que respecta a la inversión extranjera, el interés en acceder al mercado de capitales no es muy notorio en la primera etapa, sin embargo, sí observamos un interés creciente por parte de las empresas con operaciones en Paraguay en explorar el mercado de valores como una alternativa de financiamiento y crecimiento.
En los últimos años, el mercado paraguayo ha evolucionado significativamente, ofreciendo a las organizaciones la posibilidad de diversificar sus fuentes de fondeo más allá del financiamiento bancario tradicional.
Existen varios factores que impulsan esta tendencia. En primer lugar, muchas empresas buscan acceder a financiamiento de mediano y largo plazo en condiciones alineadas con sus planes de inversión y expansión. En segundo lugar, el desarrollo del mercado de capitales ha permitido contar con una base cada vez más amplia de inversionistas institucionales y vehículos de inversión, incluyendo fondos administrados por las AFPISA, que contribuyen a canalizar recursos hacia el sector productivo.
Sin embargo, acceder al mercado de valores implica también un proceso de transformación para las empresas. Los inversionistas valoran cada vez más aspectos como la calidad de la información financiera, la transparencia, la gestión de riesgos, los controles internos y las prácticas de gobierno corporativo. Por ello, muchas organizaciones ven este proceso no solo como una fuente de financiamiento, sino también como una oportunidad para fortalecer su institucionalidad y elevar sus estándares de gestión.
Desde Deloitte observamos que las empresas que mejor aprovechan las oportunidades del mercado de capitales son aquellas que comprenden que la confianza es un activo estratégico. Contar con información financiera confiable, auditorías independientes robustas, un adecuado gobierno corporativo y una gestión transparente no solo facilita el acceso a inversionistas, sino que también contribuye a generar valor sostenible en el largo plazo.
PLUS: ¿Qué cambios deberían implementar las empresas que buscan convertirse en emisores o acceder al mercado de capitales por primera vez?
Ana Lía Simancas: Las empresas que buscan convertirse en emisores o acceder al mercado de capitales por primera vez deben entender que no se trata únicamente de obtener una nueva fuente de financiamiento, sino de dar un paso hacia mayores niveles de institucionalización, transparencia y disciplina corporativa.
Uno de los primeros desafíos es fortalecer la calidad y oportunidad de la información financiera. Los inversionistas necesitan contar con información confiable, consistente y preparada bajo marcos normativos reconocidos, que les permita evaluar adecuadamente la situación y perspectivas de la empresa. En este sentido, la adopción de buenas prácticas contables, la preparación de estados financieros auditados y el fortalecimiento de los procesos de reporte son elementos fundamentales.
Otros aspectos clave son buenas prácticas de gobierno corporativo, un adecuada gestión de riesgos y el ambiente de control interno. A medida que las organizaciones interactúan con un universo más amplio de inversionistas y reguladores, aumenta la necesidad de contar con procesos robustos para identificar, monitorear y gestionar riesgos operativos, financieros, regulatorios y estratégicos. La existencia de controles efectivos no solo reduce riesgos, sino que también fortalece la credibilidad de la organización.
Asimismo, resulta fundamental desarrollar una mayor capacidad para cumplir con las exigencias regulatorias y los compromisos de divulgación de información que implica participar en el mercado de valores.
PLUS: El fortalecimiento del gobierno corporativo suele mencionarse como un requisito para atraer inversiones. ¿Qué tan importante es este aspecto y cuál es la situación de las empresas paraguayas en esta materia?
Ana Lía Simancas: El gobierno corporativo es uno de los factores más determinantes para atraer inversiones y acceder de manera sostenible al mercado de capitales. Los inversionistas no evalúan únicamente los resultados financieros de una empresa; también analizan cómo se toman las decisiones, qué mecanismos existen para supervisar la gestión, cómo se administran los riesgos y qué tan transparente es la organización en su relación con los distintos grupos de interés.
En Paraguay hemos observado avances importantes en esta materia durante los últimos años. Cada vez más empresas, especialmente aquellas que participan en el mercado de valores o buscan acceder a nuevas fuentes de financiamiento, han comenzado a fortalecer sus estructuras de gobierno, profesionalizar sus órganos de dirección y adoptar mejores prácticas de transparencia y control.
No obstante, todavía existe un importante espacio de evolución. Muchas empresas paraguayas, particularmente aquellas de origen familiar o en procesos de crecimiento, se encuentran en una etapa de transición hacia modelos de gestión más institucionalizados. Esto implica trabajar en aspectos como la formalización de políticas corporativas, la definición clara de responsabilidades, la incorporación de directores independientes, el fortalecimiento de los mecanismos de supervisión y la consolidación de una cultura de transparencia y rendición de cuentas.
PLUS: ¿Qué impacto espera que tenga la nueva Ley del Mercado de Valores en términos de transparencia, confianza y atracción de inversiones, tanto locales como internacionales?
Ana Lía Simancas: El principal aporte de la nueva le del mercado de valores y productos es la modernización del marco regulatorio y la creación de condiciones que contribuyen a fortalecer la transparencia, la protección de los inversionistas y la confianza en el mercado, elementos esenciales para atraer inversión de largo plazo.
Uno de los aspectos más relevantes es el fortalecimiento de las facultades regulatorias y de supervisión de la Superintendencia de Valores, lo que permitirá avanzar en la implementación de normativa secundaria alineada con las necesidades actuales del mercado y con estándares observados en jurisdicciones más desarrolladas. Esto contribuye a generar mayor previsibilidad para los participantes y a reforzar la credibilidad del sistema.
Para los inversionistas internacionales, este avance cobra una relevancia aún mayor al combinarse con la reciente obtención del grado de inversión por parte de Paraguay. Ambos factores transmiten una señal consistente de fortalecimiento institucional, estabilidad y compromiso con el desarrollo del mercado financiero. Esto puede ampliar el interés de fondos e inversores que tradicionalmente priorizan mercados con marcos regulatorios sólidos y elevados estándares de transparencia.
No obstante, el verdadero impacto de la ley dependerá de su implementación efectiva y de la capacidad de todos los actores del mercado para acompañar este proceso. La regulación es una condición necesaria, pero no suficiente. Será igualmente importante seguir fortaleciendo el gobierno corporativo, la calidad de la información financiera, los mecanismos de control interno y la cultura de transparencia de las organizaciones.
PLUS: Mirando la experiencia de otros países de la región, ¿qué buenas prácticas podría adoptar Paraguay para acelerar el crecimiento y la profundización de su mercado de capitales?
Ana Lía Simancas: Si bien cada mercado tiene sus particularidades, existen ciertas buenas prácticas que han demostrado ser factores clave para impulsar su crecimiento.
Una de ellas es el fortalecimiento continuo de la institucionalidad y de los organismos de supervisión. La experiencia regional muestra que los mercados más desarrollados son aquellos en los que los participantes perciben reglas claras, estabilidad regulatoria y una supervisión técnica e independiente. La confianza que esto genera resulta fundamental para atraer inversión de largo plazo y ampliar la participación de nuevos actores.
En este sentido, la implementación y adopción consistente de un marco de información financiera alineado con las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) constituye una herramienta fundamental para el desarrollo del mercado de capitales. La utilización de estándares reconocidos globalmente favorece la comparabilidad, transparencia y calidad de la información financiera, facilitando que inversionistas locales e internacionales evalúen oportunidades de inversión bajo criterios homogéneos y confiables. A medida que el mercado paraguayo aspire a una mayor integración con los mercados internacionales, la aplicación rigurosa de las NIIF, acompañada de auditorías independientes de alta calidad, será un factor clave para fortalecer la confianza, reducir asimetrías de información y atraer capital de largo plazo.
Por otro lado, la educación financiera y la formación del inversionista también representan una práctica que ha tenido resultados muy positivos en otros países. Un mercado de capitales sostenible requiere no solo más emisores, sino también una mayor participación de personas e instituciones que comprendan las oportunidades y riesgos asociados a las distintas alternativas de inversión. Una mayor cultura financiera contribuye a ampliar la base de inversionistas y fortalecer el mercado.
PLUS: Finalmente, ¿qué perspectivas observa Deloitte para el mercado de capitales paraguayo en los próximos años y qué papel jugarán las empresas, los inversionistas y las instituciones en esta nueva etapa?
Ana Lía Simancas: Las perspectivas para el mercado de capitales paraguayo son muy positivas. Como ya lo mencioné, Paraguay se encuentra en una posición particularmente favorable, impulsada por una combinación de factores que incluyen la estabilidad macroeconómica, la obtención del grado de inversión, la modernización del marco regulatorio y un creciente interés por parte de empresas e inversionistas en participar de mecanismos de financiamiento e inversión más sofisticados. Todo ello configura una oportunidad histórica para avanzar hacia un mercado más profundo, dinámico e integrado a los estándares internacionales.
En los próximos años esperamos que el mercado continúe su proceso de expansión, tanto en volumen de operaciones como en diversidad de emisores, instrumentos e inversionistas y que los reguladores tomen estándares internacionales en la elaboración de la regulación aplicable al mercado, así como el rigor pertinente a su rol.
Desde Deloitte vemos esta etapa con optimismo. Consideramos que Paraguay cuenta con las condiciones necesarias para dar un salto cualitativo en el desarrollo de su mercado de capitales. El desafío será que empresas, inversionistas, reguladores y demás participantes trabajen de manera coordinada para fortalecer la confianza, ampliar la participación y elevar continuamente los estándares del mercado. Si esto se logra, el mercado de capitales paraguayo podrá desempeñar un papel cada vez más relevante como motor de inversión, competitividad y crecimiento sostenible para el país.
