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Netflix: la compañía que expandió la pantalla chica

Muchos negocios son exitosos porque toman un camino en dirección hacia el futuro, pero los que transcienden a un nuevo nivel son los que comprenden qué es el futuro.

Netflix, en cada paso que dio en sus más de 25 años, no solo maximizó los alcances de su negocio, sino que terminó rediseñando toda la industria del entretenimiento.

La forma más elocuente de explicar el impacto de la compañía es tan sencilla como escuchar que la gente ve Netflix, cuando se refiere a que está disfrutando de una película en la comodidad de su hogar en un televisor, o bien en una Tablet, notebook o celular donde sea que se encuentre. Con su amplísimo catálogo, títulos icónicos que ya ocupan un sitial en la cultura popular y una interfaz tan intuitiva como versátil, resulta casi imposible imaginar no solo un fin de semana sin Netflix, sino a la industria del entretenimiento entera sin ella.

Sin embargo, hasta finales de los noventa, Hollywood seguía privilegiando a las salas de cine, la famosa “pantalla grande” y el entretenimiento destinado a la casa, era mucho más limitado y, sobre todo, carecía de las dimensiones que cuenta a día de hoy.

Del videoclub, al correo

Para muchos usuarios jóvenes de la plataforma, les resultaría inadmisible el proceso, tedioso para algunos, mágico para otros, de ver una nueva película a principios de los años noventa.

Había que ir a un videoclub y alquilar un VHS -también llamado cassette-, salvo que uno desee esperar pacientemente que la televisión la emitiera en un horario determinado. El espectador siempre debía adaptarse a la forma en que funcionaba la industria.

Curiosamente, el primer paso para fundar Netflix se dio con el paso del VHS al formato disco, popularizado principalmente por el DVD, que comenzó a comercializarse en 1997 en todo el mundo. Reed Hastings y Marc Randolph, quienes se conocieron cuando la empresa del primero compró el startup donde trabajaba el segundo, idearon el servicio siguiendo el ejemplo de Amazon, pero ante los desafíos de almacenamiento que requerían los VHS, dieron el salto definitivo al enterarse de la gran versatilidad que traerían el formato DVD.

Hasting, informático con paso importante por varias compañías, era consciente del impacto positivo que tenía en la retención de clientes la buena trazabilidad de las soluciones ágiles por correo, entendió que este sería crucial en el nuevo servicio.

La famosa (y falsa) historia

Aunque durante años circuló la versión de que la empresa nació después de que Hastings pagara una multa por devolver tarde una película alquilada, el propio fundador desmintió la misma, pero admitió que ayudaba a explicar la ventaja estratégica de Netflix.

Cuando el servicio fue lanzado el 29 de agosto de 1997, era un servicio de alquiler por título, que llegaba a los clientes por correo. Pero para septiembre de 1999, Netflix cambia las reglas del juego: por medio de una suscripción mensual, los usuarios elegían una película desde una página web y la recibían días después en su domicilio, sin recargos por envío o entregas tardías. La verdadera diferencia no radicaba solo en el servicio a domicilio, sino en la experiencia que ofrecía al cliente. A diferencia de los videoclubes, Netflix buscó eliminar ese problema ofreciendo un servicio mucho más flexible.

A comienzos de los años 2000, Netflix seguía creciendo gracias al alquiler de DVD, pero dentro de la empresa ya existía la convicción de que ese modelo no sería el futuro. La expansión de internet hacía pensar que, tarde o temprano, las películas podrían reproducirse directamente desde la red sin necesidad de enviarlas físicamente. Esa intuición terminó convirtiéndose en una de las decisiones más importantes de su historia.

La revolución del entretenimiento

En 2007, Netflix presentó oficialmente su servicio de streaming. La plataforma permitía ver películas y series de manera inmediata desde una computadora, sin esperar envíos ni devoluciones. Por primera vez, el espectador podía decidir qué mirar y cuándo hacerlo, sin depender de la programación de un canal de televisión o de la disponibilidad de un videoclub.

Del mismo modo, Netflix comenzó entonces a desarrollar sistemas de recomendación basados en el comportamiento de sus suscriptores. Cada reproducción o búsqueda aportaban información para personalizar la plataforma. La experiencia dejó de ser igual para todos y comenzó a adaptarse a cada usuario.

La siguiente gran transformación llegó en 2013, cuando Netflix estrenó su contenido exclusivo, con el fin de dejar de depender de las series y películas producidas por las grandes cadenas. Al éxito de su primera serie House of Cards, le siguieron fenómenos mundiales como Orange Is the New Black, Stranger Things, The Crown, Narcos, El juego del calamar, Bridgerton, entre otros. Netflix pasó a convertirse en uno de los mayores productores de entretenimiento del mundo.

Durante décadas, la televisión había acostumbrado al público a esperar una semana entre un episodio y otro. Netflix rompió esa lógica al lanzar temporadas completas el mismo día, permitiendo que cada persona decidiera cuánto quería ver y a qué ritmo hacerlo.

Actualmente Netflix cuenta con cientos de millones de usuarios en más de 190 países y continúa expandiendo su catálogo con películas, documentales y realities. Junto a ello, también incursionaron en la producción de videojuegos y de contenido en vivo a través de sus plataformas.

Netflix entendió antes que muchos que el verdadero valor no estaba solo en el contenido, sino en darle al usuario la libertad de decidir cómo, cuándo y dónde disfrutarlo.

Su éxito que las grandes transformaciones no siempre consisten en inventar algo completamente nuevo, sino en innovar en las formas para construir una experiencia mucho más simple, personalizada y accesible para las personas. Más que cambiar las películas o las series, Netflix cambió la forma en que el mundo las consume.

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