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Artesanía indígena mueve más de G. 108 millones y avanza en inclusión financiera

La segunda edición de la Feria de Arte y Artesanía Indígena ORE 2026 cerró con un resultado que trasciende la exhibición cultural: durante dos jornadas, los artesanos participantes generaron G. 108.321.050 en ventas, con 1.441 visitantes y una creciente utilización de medios de pago electrónicos. El encuentro también permitió que 11 artesanos accedieran por primera vez al sistema financiero formal.

Realizada los días 08 y 09 de agosto en el Espacio Cultural Staudt, la feria reunió a 32 artesanos y artesanas de 31 comunidades, pertenecientes a 12 pueblos indígenas y provenientes de 11 departamentos. En total, se habilitaron 31 espacios destinados a exposición y comercialización de productos.

El sábado concentró la mayor cantidad de visitantes, con 980 personas y ventas por G. 61.031.000, un 1,35% más que en la misma jornada de la edición anterior. Del total comercializado ese día, el 47% se concretó mediante POS, tarjetas o códigos QR, mientras que el resto correspondió a efectivo y transferencias. Se realizaron 131 operaciones electrónicas por G. 24.728.000, con un ticket promedio de G. 188.763.

El domingo, en tanto, la feria recibió a 461 visitantes y registró ventas por G. 47.290.050, cifra que representó un aumento de 4,5% frente al domingo de la edición anterior. En esta jornada, el 44% de las operaciones se efectuó mediante POS, con 132 transacciones electrónicas por G. 19.809.050 y un ticket promedio de G. 150.000.

Un paso hacia la bancarización

Uno de los datos que adquiere mayor relevancia desde el punto de vista financiero fue la incorporación de herramientas de pago electrónico para los participantes. A través de una alianza entre el Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA) y ueno bank, se pusieron a disposición 22 POS, que permitieron procesar 263 transacciones durante los dos días mediante tarjetas de débito, crédito y códigos QR.

La iniciativa también derivó en resultados concretos de bancarización: 11 artesanos fueron incorporados por primera vez al sistema financiero y se activaron 26 tarjetas de débito. De esta manera, los ingresos obtenidos durante la feria pudieron canalizarse a través de instrumentos financieros formales, reduciendo la dependencia del efectivo como único mecanismo de cobro.

El cambio tiene una dimensión económica relevante para trabajadores que comercializan directamente sus productos. El acceso a cuentas, tarjetas y medios electrónicos amplía las alternativas para cobrar, administrar y utilizar los ingresos generados por la actividad artesanal, además de facilitar las compras para los consumidores.

Más allá de los números de ventas, ORE 2026 muestra así, cómo la artesanía puede funcionar también como una actividad económica capaz de generar ingresos, abrir mercados y avanzar hacia una mayor formalización financiera. La participación de comunidades de distintas zonas del país y la coincidencia con el movimiento generado por Palmear contribuyeron, además, a ampliar el público alcanzado por la feria.

Con 1.441 visitantes, más de G. 108 millones comercializados y una mayor incorporación de medios electrónicos, la segunda edición dejó un resultado que combina producción, mercado e inclusión financiera, con la artesanía indígena como protagonista de una actividad económica que busca ampliar sus canales de comercialización.

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