En una ciudad acostumbrada a recibir visitantes que llegan por compras, negocios o de paso, el desafío de la hotelería ya no pasa únicamente por ofrecer una buena habitación. La apuesta está en lograr que el huésped encuentre motivos suficientes para quedarse, disfrutar y convertir su estadía en parte de la experiencia del destino. En Ciudad del Este, el Hotel Casino Acaray trabaja sobre esa premisa con una propuesta que combina alojamiento, gastronomía, bienestar, entretenimiento y eventos.
Con una ubicación privilegiada frente al río Paraná y rodeado de naturaleza, Acaray se posiciona como el único hotel categorizado como cinco estrellas de Ciudad del Este, con una oferta pensada tanto para quienes llegan atraídos por el movimiento comercial de la Triple Frontera como para el segmento corporativo y de eventos.
“Buscamos que la experiencia del huésped sea integral”, explica Laura Mongelós, gerente de Marketing del Hotel Casino Acaray. Esa mirada atraviesa la estrategia del establecimiento, que segmenta su comunicación de acuerdo con los distintos perfiles que recibe, desde turistas interesados en las compras hasta empresas y organizaciones que buscan un espacio para reuniones, congresos y acontecimientos.
Una experiencia que va más allá de la habitación
El concepto de hospitalidad que desarrolla Acaray se apoya en la posibilidad de concentrar distintas experiencias dentro de un mismo lugar. El huésped puede encontrar espacios de descanso, gastronomía, entrenamiento y bienestar sin necesidad de salir del establecimiento.
A esto se suma Yrupe, el espacio destinado al bienestar, con tratamientos, sauna e hidromasaje, además de piscinas y gimnasio. Para quienes buscan entretenimiento, el casino forma parte de la propuesta, mientras que el Snack Bar combina gastronomía, música y juegos en un ambiente más distendido.
La oferta gastronómica también ocupa un lugar central. El restaurante Mburuvicha propone una cocina que toma productos y elementos de la cultura regional para llevarlos a una propuesta contemporánea. La intención es que la gastronomía también funcione como una forma de acercar al visitante a la identidad del territorio.
La experiencia se extiende además a los eventos. Uno de los ejemplos más recientes fue la realización de SAGSE Paraguay 2026, que reunió a más de 345 participantes y confirmó su regreso para el año 2027. Para el hotel, este tipo de encuentros representa una oportunidad para fortalecer el segmento corporativo y posiciones a Ciudad del Este como sede de eventos de alcance internacional.
Una estrategia pensada para la Triple Frontera
La ubicación convierte al mercado regional en un componente fundamental de la estrategia comercial. Paraguay, Brasil y Argentina forman parte de un mismo radio de influencia, aunque con públicos que tienen hábitos y expectativas diferentes.
Por eso, la comunicación se adapta de acuerdo con la nacionalidad y el perfil del visitante. No se trata simplemente de promocionar una habitación, sino de presentar experiencias diferentes según aquello que busca cada público.
En paralelo, el hotel facilita las reservas a través de su sitio web y trabaja en la fidelización mediante Golden Life, su programa de beneficios, que permite acumular puntos y acceder a distintas ventajas.
Como parte de las acciones por su aniversario, el programa también contempla un atractivo premio: un departamento ubicado en el barrio Boquerón de Ciudad del Este. La iniciativa busca fortalecer el vínculo con los huéspedes y generar una relación que vaya más allá de una estadía puntual.
Naturaleza como parte del diferencial
Uno de los principales atributos de Acaray está en su entorno. La presencia del río Paraná y la naturaleza que rodea al establecimiento aportan un diferencial frente a una hotelería exclusivamente urbana.
En ese contexto, la sostenibilidad aparece como una línea de trabajo vinculada a la mejora continua. El hotel cuenta con certificación ISO 9001, como parte de un modelo orientado a la gestión de calidad y a la estandarización de procesos.
Pero para Acaray, la sostenibilidad no se limita a una certificación. La apuesta pasa también por aprovechar de manera responsable los recursos y preservar el entorno que forma parte de la propia experiencia que ofrece a sus huéspedes.
Ciudad del Este como destino
El desafío hacia adelante excede incluso a la propia industria hotelera. La visión de Acaray apunta a acompañar la transformación de Ciudad del Este hacia un destino turístico con mayor capacidad de permanencia.
Durante años, buena parte de los visitantes llegó a la ciudad por motivos comerciales y permaneció durante períodos relativamente cortos. El desafío está en cambiar esa lógica y lograr que la ciudad sea elegida también para descansar, disfrutar, hacer negocios y vivir experiencias.
En ese escenario, la tecnología tendrá un papel cada vez más importante, pero no será el único factor. Mongelós considera que la personalización y, sobre todo, el componente humano seguirán siendo determinantes en la industria.
La tendencia apunta entonces a una hotelería capaz de utilizar herramientas tecnológicas para conocer mejor al huésped y anticiparse a sus necesidades, pero sin perder aquello que finalmente define una buena experiencia: la atención y el vínculo humano.
Desde esa perspectiva, Acaray busca que la estadía sea parte del viaje y no solamente una pausa entre una actividad y otra. La apuesta es que Ciudad del Este deje de ser vista únicamente como una ciudad de compras o de paso y pueda consolidarse como un destino donde también vale la pena quedarse.
