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Nelson Franco: “La seguridad bancaria se construye entre todos”

El avance de la banca digital amplía las posibilidades para los usuarios, pero también abre nuevos espacios para modalidades de fraude cada vez más sofisticadas.

Nelson Franco, gerente de división seguridad integral de Solar Banco, advierte que el engaño y la estafa constituyen hoy una de las principales preocupaciones para el sector financiero y sostiene que la prevención requiere combinar controles tecnológicos, educación del cliente y capacidad de respuesta.

En la foto: Nelson Franco, gerente de división seguridad integral de Solar Banco.

La transformación digital del sistema financiero modificó la manera en que las personas realizan operaciones bancarias, pero también la forma en que actúan los delincuentes. Para Nelson Franco, gerente de división seguridad integral de Solar Banco, uno de los principales desafíos actuales ya no pasa únicamente por proteger las plataformas tecnológicas, sino también por anticiparse a estrategias de manipulación dirigidas directamente a los usuarios.

“El engaño y la estafa” representan actualmente una de las principales preocupaciones de seguridad para los bancos en Paraguay, según explicó Franco. Los delincuentes recurren a mensajes de texto, llamadas telefónicas y páginas web que imitan a las originales para hacer creer a las personas que están interactuando con una entidad legítima.

“El objetivo siempre es el mismo: que la persona termine entregando sus claves o datos personales sin darse cuenta”, señaló.

Esta realidad lleva a ampliar el concepto de seguridad dentro de una entidad financiera. En Solar Banco, el enfoque comprende a clientes, colaboradores, sistemas, información, oficinas y operaciones. “No es solamente una cuestión de sistemas informáticos; va mucho más allá. Hablamos de prevenir fraudes, garantizar que el servicio nunca se interrumpa y, sobre todo, estar listos para reaccionar rápido ante cualquier imprevisto”, explicó.

Tecnología y comportamiento, dos frentes de una misma estrategia

Para Franco, contar con controles sólidos y proteger las plataformas es responsabilidad de las entidades financieras, pero esa infraestructura debe complementarse con la concientización de los usuarios.

“También es imprescindible instruir al cliente para detectar y estar atento a los intentos de los criminales, no compartir sus claves, no dar códigos por teléfono, no compartir información privada o confidencial. Eso es tan importante como todo lo que hacemos nosotros”, sostuvo.

Entre las modalidades más frecuentes aparecen el phishing, mediante correos electrónicos o páginas web falsas; el smishing, que persigue el mismo objetivo a través de mensajes de texto o aplicaciones como WhatsApp; y el vishing, que utiliza llamadas telefónicas para convencer al usuario de entregar información o realizar una operación.

A estos mecanismos se suman nuevas estrategias. Franco mencionó perfiles falsos en redes sociales que ofrecen inversiones en criptomonedas, supuestas oportunidades de trabajos online con remuneraciones atractivas y enlaces que contienen malware o info-stealers, programas maliciosos capaces de obtener información sobre la actividad del usuario en sus dispositivos.

“Los delincuentes y grupos criminales siempre están ampliando y perfeccionando su catálogo”, advirtió.

La digitalización también exige nuevos hábitos

Herramientas como los códigos QR, los alias y las aplicaciones bancarias facilitaron las operaciones financieras, pero su inmediatez y utilización masiva también pueden ser aprovechadas en esquemas de engaño.

Para reducir la exposición, Franco recomienda corroborar los datos antes de concretar cualquier operación, utilizar únicamente los canales oficiales del banco, mantener actualizados los dispositivos y aplicaciones, emplear contraseñas seguras y evitar operaciones desde redes Wi-Fi públicas o equipos que no sean de confianza.

También remarcó una regla básica: una entidad bancaria nunca solicitará contraseñas, PIN ni códigos de seguridad por teléfono, mensajes u otros canales.

La autenticación en dos pasos, por su parte, suma niveles de protección y dificulta el accionar de los delincuentes, aunque no elimina por completo el riesgo. “La protección integral depende no solo de ese factor”, puntualizó.

El tiempo, un factor clave frente al fraude

La velocidad de reacción adquiere especial importancia cuando una operación sospechosa ya ocurrió. Ante una transacción que el cliente no reconoce, Franco recomienda notificar inmediatamente al banco y conservar toda la información relacionada con el movimiento.

Una vez recibido el reporte, explicó, la primera medida es proteger la cuenta para impedir nuevas operaciones. Posteriormente se revisan accesos, movimientos y comportamientos, mientras se solicita al cliente formalizar la denuncia ante las autoridades competentes cuando corresponda.

“El tiempo es fundamental para evitar mayores pérdidas”, afirmó.

Solar Banco dispone de su call center 021 218 8000, operativo las 24 horas, los siete días de la semana, para reportar posibles fraudes y solicitar asistencia inmediata. Además, la entidad desarrolla campañas de prevención en sus canales oficiales, capacita a sus colaboradores y actualiza de manera continua sus controles frente a nuevas modalidades delictivas.

Para el ejecutivo, la prevención no puede recaer exclusivamente sobre una de las partes. “El banco debe implementar controles, monitoreo, alertas y canales de atención eficientes. El cliente debe proteger sus credenciales, utilizar dispositivos confiables y reportar rápidamente cualquier situación sospechosa. La seguridad se construye entre todos”, concluyó.

Franco cuenta con más de 20 años de experiencia en los sectores financiero y de auditoría informática, es experto en seguridad de la información y hacking ético por la UTN de Buenos Aires y posee experiencia en implementación de marcos normativos, continuidad de negocio y análisis y remediación de vulnerabilidades.

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