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El mapa económico que Peña llevó a la ONU: petróleo, rutas comerciales, chips e IA

En su cuarto discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas como presidente, Santiago Peña llevó una agenda que combina geopolítica y economía. Energía, rutas comerciales, semiconductores e inteligencia artificial formaron parte de una intervención en la que también abordó Venezuela, Taiwán y la reforma del sistema multilateral.

Uno de los puntos con mayor impacto fue su referencia al Golfo Pérsico y al Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas estratégicas para el transporte mundial de hidrocarburos.

Peña advirtió que cuando Ormuz permanece cerrado, el impacto termina trasladándose a los consumidores, particularmente a través de la seguridad energética y alimentaria. Por ello pidió el cese de los ataques, la reapertura de Ormuz y Bab el-Mandeb y el retorno a las negociaciones.

Energía y comercio, en el centro del tablero

La referencia a Ormuz no es únicamente geopolítica. Cualquier interrupción prolongada de esta vía puede generar presión sobre los mercados internacionales de energía y, por extensión, sobre los costos de transporte, producción y alimentos.

El planteamiento adquiere relevancia para una economía abierta al comercio exterior como la paraguaya, donde las variaciones internacionales de combustibles y fletes pueden terminar trasladándose a distintos sectores de la actividad económica.

Otro de los puntos destacados fue el Estrecho de Taiwán. Peña afirmó que lo que ocurra en esa zona tiene consecuencias para la economía mundial y ratificó la posición paraguaya de respaldo a Taiwán.

Más allá de la dimensión diplomática, Taiwán ocupa un lugar estratégico en las cadenas globales de tecnología y semiconductores. Por ello, una escalada en esa región podría afectar sectores que van desde electrónica y telecomunicaciones hasta automóviles, maquinaria y sistemas industriales. El presidente sostuvo que Paraguay mantiene su posición respecto a Taiwán por razones vinculadas con la democracia, el Estado de derecho, los derechos humanos y la paz.

El mensaje se produjo en un momento en que las tensiones geopolíticas están reconfigurando las cadenas internacionales de producción y suministro.

IA: la otra gran transformación

La tercera dimensión económica del discurso estuvo vinculada con la inteligencia artificial. Peña sostuvo que la transformación tecnológica ya no puede detenerse y planteó que Paraguay debe aprovechar su potencial productivo.

En particular, afirmó que si actualmente el país alimenta a unos 100 millones de personas, con el uso de inteligencia artificial podría llegar a alimentar a 1.000 millones. El planteamiento apunta a la posibilidad de utilizar tecnología para elevar la productividad del sector agropecuario y ampliar la capacidad de producción.

Sin embargo, la propia ONU colocó a la inteligencia artificial entre los principales desafíos del escenario internacional. En la apertura del debate general, el secretario general António Guterres señaló que la IA avanza a una velocidad que supera la capacidad de comprender todas sus consecuencias y reclamó mecanismos de gobernanza y supervisión.

Para Paraguay, el desafío económico está en cómo convertir esa transformación tecnológica en mayor productividad, nuevos mercados y valor agregado, en lugar de limitarse a incorporar herramientas de IA.

Venezuela: de la postura política a la transición

El presidente también utilizó parte importante de su intervención para explicar su reciente visita a Venezuela. Peña sostuvo que no viajó a Caracas para validar al régimen y afirmó que el objetivo fue contribuir a una etapa posterior a la salida de Nicolás Maduro del poder. “Paraguay puede ser útil para ese segundo paso”, afirmó, en referencia a una eventual transición democrática y pluralista.

La posición coloca a Paraguay dentro de una discusión regional que puede tener consecuencias sobre relaciones comerciales, inversiones y estabilidad política en Sudamérica.

Peña también cuestionó la estructura actual de Naciones Unidas y, particularmente, el funcionamiento del Consejo de Seguridad. Sostuvo que el organismo fue diseñado hace ocho décadas y que con frecuencia no logra responder a los problemas actuales. En ese contexto, planteó que América Latina y el Caribe tengan un mayor protagonismo y sostuvo que el próximo secretario general de la ONU debería provenir de la región.

La discusión ocurre en una Asamblea General cuyo lema para este período es “Restaurar la confianza, gestionar la transformación: unas Naciones Unidas que cumplen para todos”, en un escenario marcado por conflictos, desigualdad, cambio climático y el avance acelerado de la inteligencia artificial.

Aunque buena parte de la intervención estuvo concentrada en asuntos diplomáticos, el mapa presentado por Peña tiene una lectura económica clara.

Ormuz representa energía; Taiwán, semiconductores y cadenas tecnológicas; la IA, productividad y transformación empresarial; mientras que los conflictos internacionales condicionan el comercio y las inversiones.

Para una economía pequeña y abierta como Paraguay, ninguno de estos factores ocurre completamente fuera de sus fronteras. El desafío está en cómo las empresas y el Estado responden a un escenario internacional en el que energía, tecnología, rutas comerciales y geopolítica están cada vez más conectadas.

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