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Fiebre aftosa: APPEC advierte sobre el riesgo económico para las exportaciones de carne

La expansión internacional de la fiebre aftosa, particularmente del serotipo SAT 1, vuelve a colocar la sanidad animal como un factor directamente vinculado al comercio exterior y a la generación de divisas del sector cárnico. Ante este escenario, la Asociación Paraguaya de Productores y Exportadores de Carne (APPEC) instó al Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) a reforzar las medidas de prevención, vigilancia epidemiológica y vacunación.

La advertencia se produce mientras la Organización Mundial de la Sanidad Animal (OMSA) monitorea la aparición de SAT 1 fuera de su zona histórica de circulación. El organismo reportó casos en países de África, Europa, Oriente Medio y Asia y señaló que la situación representa un riesgo no solo sanitario, sino también para la producción, los medios de vida, la seguridad alimentaria y el comercio internacional.

La relevancia económica radica en que la detección de fiebre aftosa puede derivar en restricciones al movimiento y al comercio de animales y productos de origen animal. Según la OMSA, en economías pequeñas y dependientes de la ganadería, las pérdidas asociadas a una incursión pueden alcanzar hasta 1% del PIB, mientras que las interrupciones comerciales pueden generar costos iguales o incluso superiores a las pérdidas directas de producción.

US$ 1.299 millones en carne

El planteamiento adquiere especial relevancia para Paraguay por el peso que tiene la carne bovina en la generación de ingresos externos. A agosto de 2026, el país exportó 186.175 toneladas de carne bovina por US$ 1.299 millones, sin incluir menudencias, de acuerdo con datos de Senacsa. Frente al mismo periodo de 2025, el volumen cayó 25% y las divisas 9%.

La menor cantidad exportada fue parcialmente compensada por una mayor valorización del producto. El precio promedio llegó a US$ 7.410 por tonelada en agosto, el nivel más elevado del año hasta ese momento. Paraguay destinó su carne bovina a aproximadamente 50 mercados durante los primeros ocho meses del año. Chile encabezó las compras con unas 20.609 toneladas por US$ 399 millones, seguido por Israel, Estados Unidos, Taiwán y Brasil.

En este contexto, una interrupción sanitaria no se limitaría a las pérdidas dentro de los establecimientos ganaderos. También podría afectar frigoríficos, transporte, proveedores, logística, servicios vinculados a la cadena y, principalmente, el flujo de exportaciones y divisas.

APPEC sostuvo que la prevención y la vigilancia epidemiológica son herramientas necesarias para preservar el acceso de la carne paraguaya a los mercados internacionales. La asociación pidió a Senacsa consolidar el sistema de vacunación antiaftosa y evaluar permanentemente si la cobertura resulta adecuada frente a los serotipos que circulan a nivel regional y global.

La OMSA también señala que las estrategias disponibles incluyen vacunación, bioseguridad, control de movimientos y vigilancia en fronteras, junto con sistemas de alerta temprana capaces de detectar rápidamente nuevos eventos.

El organismo internacional advierte que cada serotipo requiere una vacuna específica para generar inmunidad, por lo que el seguimiento epidemiológico resulta relevante para definir las medidas de prevención.

Para Paraguay, el desafío se plantea sobre una cadena que mantiene una fuerte vinculación con los mercados externos. El país viene ampliando destinos para sus productos de origen animal y, en 2026, concretó nuevas operaciones y procesos de habilitación sanitaria, entre ellos el primer envío de carne ovina a Emiratos Árabes Unidos y auditorías para el acceso de establecimientos bovinos a Turquía.

La discusión sobre la fiebre aftosa, por tanto, trasciende la cuestión estrictamente veterinaria: la continuidad del estatus sanitario también funciona como una condición para sostener mercados, exportaciones y el ingreso de divisas generado por la cadena ganadera.

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