El Gobierno reglamentó la actualización del régimen tras casi tres décadas, con el objetivo de modernizar procesos y mejorar la previsibilidad para inversores.
El sector proyecta la aprobación de 25 nuevos proyectos en abril y la llegada de hasta 100 iniciativas adicionales durante 2026.
Paraguay busca dar un nuevo impulso a su régimen de maquila con la reglamentación de la Ley Nº 7547/2025, una actualización que promete dinamizar inversiones, ampliar el empleo y fortalecer el posicionamiento del país como plataforma exportadora.
El presidente de la República, Santiago Peña, firmó el decreto reglamentario de la nueva Ley de Maquila, marcando el inicio de una etapa de modernización de un régimen vigente desde 1997 y considerado clave para el desarrollo industrial del país.
De acuerdo con el viceministro de Industria, Javier Viveros, la actualización normativa ya genera expectativas concretas en el corto plazo, con inversiones proyectadas por cerca de US$ 50 millones y la creación de más de 1.600 nuevos puestos de trabajo.
En ese contexto, el funcionario adelantó que alrededor de 25 proyectos de maquila se encuentran listos para ser aprobados durante el mes de abril, lo que evidencia un renovado interés de empresas por instalarse en Paraguay.
El dinamismo del sector ya se refleja en sus cifras recientes. Solo en 2025, la maquila generó exportaciones por más de US$ 1.300 millones y sostuvo más de 35.000 empleos, consolidándose como uno de los motores industriales del país.
Desde el Gobierno destacan que uno de los principales cambios introducidos por la nueva legislación es la mejora en la previsibilidad para los inversores, un aspecto que, según Viveros, representaba una debilidad en el marco anterior.
Además de los proyectos en puerta, las proyecciones oficiales apuntan a un crecimiento sostenido. Para 2026 se espera la llegada de al menos 100 nuevos proyectos de maquila y la superación de los 40.000 puestos de trabajo en el sector.
La normativa también incorpora herramientas tecnológicas para agilizar trámites y reducir la burocracia, facilitando la instalación de nuevas empresas, incluidas sociedades anónimas (SA), y adaptando el régimen a las exigencias del comercio internacional.
En paralelo, el fortalecimiento del capital humano forma parte de la estrategia, con programas de capacitación impulsados por las propias empresas interesadas en operar bajo este esquema.
El desafío de mediano plazo, según el viceministro, será avanzar hacia una mayor sofisticación productiva, con el objetivo de que Paraguay no solo sea un centro de ensamblaje, sino también un generador de marcas propias con valor agregado en los mercados internacionales.
