La adjudicación en Argentina de la nueva concesión de la Vía Navegable Troncal constituye un hecho relevante para el comercio exterior paraguayo que influenciara en la competitividad del comercio exterior nacional durante las próximas décadas. Más del 80% del comercio exterior nacional depende directa o indirectamente de la hidrovía Paraguay–Paraná, por lo que cualquier cambio en las condiciones operativas o tarifarias debe ser analizado con rigor técnico.
Para la agroindustria paraguaya, esta vía no es solo un corredor logístico: es la conexión principal con los mercados internacionales. Productos como harina de soja, aceite de soja, granos, carne, combustibles, fertilizantes y carga general dependen de una navegación eficiente, segura y competitiva para llegar a destino en condiciones adecuadas.
La concesión, otorgada por un plazo estimado de 25 años al consorcio integrado por Jan De Nul y Servimagnus, contempla la prestación de servicios vinculados a la navegabilidad en el tramo argentino de la Hidrovía, bajo un esquema financiado por peaje.
Para Paraguay, país mediterráneo cuya salida natural al océano depende de esta vía fluvial, el valor del peaje no puede analizarse de manera aislada. Lo relevante es la relación entre tarifa, servicio recibido, eficiencia operativa, seguridad en el transporte y competitividad final de los productos paraguayos.
Tarifa, metodología y servicio
El esquema tarifario previsto utiliza como referencia la tonelada de registro neto (TRN), una unidad asociada a la capacidad de las embarcaciones. Sin embargo, la economía del transporte fluvial no siempre queda reflejada adecuadamente en esa metodología de cálculo.
En términos simples, una barcaza o convoy no opera exactamente igual que un buque oceánico. Puede navegar con mayores restricciones de calado, depender de condiciones hidrológicas muy variables, transportar cargas con márgenes sensibles al costo logístico y utilizar servicios distintos según el tramo recorrido. Por eso, aplicar una tarifa basada únicamente en TRN puede no reflejar con precisión el servicio efectivamente recibido ni el impacto real sobre el costo de exportar desde Paraguay.
La discusión, por tanto, no debería limitarse al monto nominal del peaje, sino incluir preguntas centrales: qué diferenciación proporcional se observan por diferentes tramos, qué servicios se prestarán, cómo se calcula la tarifa, y qué mejoras concretas recibirá el exportador nacional.
Impacto sobre la competitividad exportadora
Paraguay posee una de las principales flotas fluviales del mundo y la mayor flota de barcazas de la Hidrovía Paraguay–Paraná. Esa capacidad logística sostiene buena parte de la inserción internacional del país y permite movilizar productos industriales y agroindustriales hacia mercados de alto valor.
Un incremento relevante en el componente peaje podría trasladarse a la cadena logística y afectar la competitividad de exportaciones paraguayas, especialmente aquellas de gran volumen y alta dependencia fluvial, como harina de soja, aceite de soja y otros productos agroindustriales.
En un país mediterráneo, donde la distancia a los puertos marítimos ya representa una desventaja estructural, cualquier costo adicional debe estar asociado a servicios verificables que generen eficiencia, seguridad y previsibilidad para el transporte.
Lo que plantea el sector
Desde el sector naviero paraguayo se ha señalado que el debate no se limita al monto del peaje. También resulta clave contar con transparencia en la determinación de costos, claridad sobre la aplicación por tramos, participación de los países usuarios y mecanismos que eviten distorsiones entre las tarifas aplicadas y los servicios efectivamente prestados.
Para los sectores productivos y exportadores, esta discusión tiene un impacto directo: la tarifa de navegación termina formando parte del costo logístico de los productos paraguayos. Por ello, la metodología de cálculo y su aplicación efectiva deben ser claras, proporcionales y vinculadas a beneficios concretos para la cadena exportadora.
La posición de CAPPRO
Desde la perspectiva de CAPPRO, la nueva concesión debe ser evaluada con una mirada técnica e integral, considerando su impacto sobre la competitividad de la producción y las exportaciones paraguayas.
El objetivo debe ser asegurar una ecuación equilibrada entre tarifa y servicio, de manera que los costos aplicados redunden en mayor eficiencia operativa, seguridad del transporte y previsibilidad logística. Esto es especialmente relevante para la industria paraguaya de procesamiento de soja, que depende de la Hidrovía para colocar harina y aceite en mercados internacionales.
Para Paraguay, resulta fundamental contar con información clara sobre la aplicación de tarifas por tramo, el tratamiento de la navegación fluvial de convoyes y barcazas, y los mecanismos de consulta disponibles para los países usuarios de la Hidrovía.
La Hidrovía Paraguay–Paraná es una infraestructura estratégica de integración regional y un factor decisivo para la competitividad del país. Su administración y desarrollo deben contribuir a que los productos paraguayos lleguen al mundo en mejores condiciones, asegurando que toda tarifa aplicada guarde relación con servicios efectivamente prestados y beneficios concretos para los usuarios y exportadores.
