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La confianza del consumidor mejora, pero todavía no alcanza un nivel optimista

El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) mostró una recuperación en julio, pero los datos revelan un escenario bastante más moderado que el que podría sugerir una lectura superficial del resultado.

El indicador elaborado a partir de la encuesta de confianza del consumidor pasó de 41,23 en junio a 42,99 en julio, un aumento de 1,76 puntos. Sin embargo, continúa en un nivel que refleja cautela y, sobre todo, una marcada diferencia entre la percepción de la situación económica actual y las expectativas hacia el futuro.

El resultado cobra mayor dimensión cuando se observan sus componentes. El Índice de Situación Económica (ISE) llegó a 32,42 puntos, frente a 30,25 en junio, mientras que el Índice de Expectativas Económicas (IEE) alcanzó 53,55 puntos, desde 52,21. Es decir, la percepción sobre el futuro se ubica claramente por encima de la evaluación que los consumidores hacen de su situación presente.

La diferencia es relevante para interpretar el comportamiento del consumo. El consumidor paraguayo parece tener una expectativa algo más favorable sobre los próximos meses, pero esa percepción todavía no se traduce en una confianza sólida respecto de su realidad económica actual. En otras palabras, hay una mejora del ánimo, pero todavía no puede hablarse de un cambio contundente en la capacidad o disposición de consumo.

El desglose del indicador muestra con mayor claridad esa brecha. El ICC hogar subió de 47,38 a 49,51 puntos, acercándose a un nivel de equilibrio, mientras que el ICC personal pasó de 45,07 a 44,94, prácticamente sin cambios. Por su parte, el ICC país avanzó de 31,25 a 34,51 puntos, aunque continúa siendo el componente más bajo.

Esto significa que la percepción vinculada al país continúa siendo considerablemente más débil que la evaluación relacionada con el hogar o la situación personal. Esto sugiere que la mejora del indicador general no debe interpretarse como una recuperación homogénea del optimismo, sino como el resultado de movimientos diferentes entre sus componentes.

El contraste se profundiza al observar los subíndices de situación y expectativas. Mientras la situación económica personal se ubicó en 34 puntos y la del país en 22,38, las expectativas personales alcanzaron 55,88 puntos y las del país 46,63.

Ahorrar sigue siendo difícil

Ante la pregunta sobre si actualmente tiene posibilidades de ahorrar, solamente 13,50% de las respuestas fueron afirmativas. El porcentaje mejoró 1,50 puntos respecto del mes anterior, pero continúa mostrando que el ahorro no constituye una posibilidad extendida entre los consumidores.

Esta variable es particularmente importante porque permite observar una dimensión que el ICC general puede ocultar. Una persona puede manifestar una expectativa más favorable sobre la economía, pero si todavía no cuenta con suficiente margen después de cubrir sus gastos, esa expectativa no necesariamente se transforma en mayor consumo o inversión.

El consumidor todavía posterga las compras importantes

La disposición a realizar compras de bienes durables tampoco presenta un escenario particularmente expansivo. En julio, apenas 1,75% de las respuestas consideró que era un buen momento para comprar un automóvil. En el caso de las viviendas, el porcentaje llegó a 3%, pera electrodomésticos 6% y para motocicletas 2,25%.

Estos porcentajes muestran una situación que merece atención. Aunque el índice general de confianza mejoró, la intención concreta de realizar determinadas compras permanece en niveles muy bajos.

Esto significa que el repunte de 1,76 puntos del ICC no debería interpretarse automáticamente como una señal de aceleración del consumo. El comportamiento observado todavía es compatible con un consumidor que mantiene cautela frente a compromisos de mayor valor.

En particular, la diferencia entre expectativas y decisiones de compra resulta significativa: el consumidor puede sentirse algo más confiado respecto al futuro y, al mismo tiempo, considerar que todavía no es el momento adecuado para asumir determinadas compras.

Paraguay mejora frente a junio, pero sigue lejos de un escenario de fuerte confianza

La comparación regional también permite poner el dato en contexto. En julio, Paraguay registró un ICC de 42,99 puntos, por encima de Argentina, que alcanzó 40,67 y de Chile, con 30,66. Brasil, en cambio, presentó un nivel considerablemente superior, de 88,30 puntos.

La comparación debe tomarse con cautela debido a las diferencias metodológicas y de escala entre los indicadores de los distintos países, pero sirve para mostrar que el resultado paraguayo no corresponde a un escenario de confianza particularmente elevado dentro de la región.

También resulta interesante observar la evolución internacional incluida en el informe. El índice utilizado para Estados Unidos se ubicó en 54,40 puntos, frente a 49,50 en junio, mientras que la Zona Euro registró 97,20 puntos.

En definitiva, julio muestra una mejora del ánimo, no necesariamente una recuperación plena del bolsillo. El ICC avanzó hasta 42,99 puntos, pero el dato más revelador está en la distancia entre las expectativas y la situación actual: los paraguayos parecen confiar algo más en lo que viene, mientras todavía mantienen cautela frente a las decisiones económicas del presente.

 

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