Bruno Vaccotti, presidente de la Asociación Paraguaya de Parques Industriales, sostiene que el país tiene condiciones para atraer nuevas fábricas y abastecer a los mercados regionales. Sin embargo, advierte que la previsibilidad, la infraestructura y la agilidad de los trámites serán determinantes para transformar el interés empresarial en inversiones concretas.
En la foto: Bruno Vaccotti, presidente de la Asociación Paraguaya de Parques Industriales (APPI)
Paraguay tiene la oportunidad de fortalecer su perfil industrial y convertirse en una plataforma de producción para Sudamérica, pero el desafío no se limita a atraer inversores: también exige infraestructura disponible, reglas previsibles y capacidad para poner en marcha los proyectos sin demoras. Así lo señaló Bruno Vaccotti, presidente de la Asociación Paraguaya de Parques Industriales (APPI), en una entrevista con Revista PLUS.
El referente del sector considera que el país reúne ventajas para captar nuevas industrias, entre ellas la energía renovable, el régimen de maquila, una estructura tributaria competitiva, una población joven y la ubicación estratégica entre mercados como Brasil y Argentina. La combinación de estos factores, afirmó, puede posicionar a Paraguay como una base para producir y exportar, más allá de su atractivo por los costos.
Sin embargo, para que esa oportunidad se concrete, Vaccotti considera necesario presentar una oferta industrial organizada y profesional, con información precisa sobre los terrenos disponibles, los servicios, los costos y los plazos para iniciar operaciones.
Más allá de la maquila: los sectores que pueden ganar terreno
El potencial industrial paraguayo no se limita a un solo rubro. Según Vaccotti, existen oportunidades para ampliar el procesamiento de materias primas y avanzar hacia productos con mayor valor agregado, especialmente en las cadenas agroindustrial y forestal.

En la agroindustria, el objetivo es desarrollar alimentos, ingredientes y productos terminados a partir de la producción nacional. En el sector forestal y maderero, la posibilidad pasa por incrementar el procesamiento dentro del país y capturar una mayor proporción del valor generado por la actividad.
A estos rubros se suman las autopartes, los plásticos, los textiles, el ensamblaje y la manufactura orientada a la exportación bajo el régimen de maquila. También aparecen oportunidades en industrias electrointensivas, logística y servicios tecnológicos vinculados a la producción, incluidos los centros de datos.
Para Vaccotti, la clave está en construir cadenas productivas capaces de multiplicar el impacto de cada inversión. La instalación de una fábrica no solo genera actividad en su propia operación, sino que también puede impulsar la demanda de transporte, mantenimiento, capacitación técnica, proveedores y otros servicios empresariales.
Consultas de inversores: el desafío es pasar del interés a las fábricas
El presidente de la APPI afirmó que reciben consultas y visitas de empresarios de Argentina, Bolivia, Brasil y otros países interesados en conocer las condiciones para instalarse en Paraguay. Entre los perfiles que muestran interés mencionó a empresas maquiladoras, operadores logísticos e industrias electrointensivas, además de compañías de alimentos, tecnología y servicios vinculados a la actividad industrial.
De acuerdo con Vaccotti, existen empresas que están evaluando ubicaciones y proyectos concretos. No obstante, el volumen de consultas no garantiza por sí solo que las inversiones se materialicen: la decisión final depende de las condiciones operativas que encuentren los empresarios.
“Necesitamos previsibilidad, velocidad y ejecución”, resumió el titular de la APPI al referirse a las condiciones necesarias para que los proyectos pasen de la evaluación a la puesta en marcha.

El inversor, explicó, necesita conocer con certeza dónde podrá instalarse, cuánto costará la operación y en qué plazo estará en condiciones de comenzar a producir. Por eso, consideró prioritario agilizar los permisos, mejorar la coordinación entre las instituciones nacionales y los municipios, disponer de infraestructura y fortalecer la formación de técnicos.
Energía e infraestructura: los factores que pueden definir una inversión
Aunque la disponibilidad de energía renovable es una de las ventajas que Paraguay busca aprovechar, Vaccotti advirtió que la capacidad de generación no es suficiente por sí sola para responder a las necesidades de la industria.
El país también debe garantizar transmisión, distribución, subestaciones y calidad del servicio en las zonas donde se proyecta instalar nuevas fábricas. Las empresas necesitan saber que tendrán la potencia requerida cuando la necesiten y bajo condiciones competitivas.
A nivel de infraestructura industrial, mencionó la necesidad de contar con accesos adecuados, agua para procesos productivos, tratamiento de efluentes, telecomunicaciones y espacios preparados para futuras ampliaciones. La logística constituye otro componente central. Entre las prioridades identificó las conexiones viales con los corredores de exportación, el aprovechamiento de la hidrovía Paraguay-Paraná, la eficiencia portuaria y una mejor integración con el corredor bioceánico.
El planteamiento del sector es que estas inversiones se planifiquen en conjunto. Habilitar un parque industrial sin resolver previamente sus accesos, suministro eléctrico o conexión logística puede convertirse en un obstáculo para las empresas que buscan operar y exportar.
Trámites y reglas previsibles: el costo de demorar una fábrica
Vaccotti también apuntó a las dificultades que puede generar la burocracia para la llegada de nuevas inversiones. Entre las medidas que considera necesarias figuran una ventanilla única que funcione efectivamente, la digitalización de trámites, plazos previsibles y una coordinación más eficiente entre las instituciones.
A su criterio, el tiempo que demanda la instalación de una empresa también representa un costo y puede pesar tanto como la tarifa eléctrica o la carga tributaria al momento de decidir dónde invertir. El dirigente señaló, además, la importancia de mantener reglas estables, ofrecer información clara y garantizar criterios uniformes para el tratamiento de los expedientes.
La formación de capital humano es otro desafío. Vaccotti planteó que universidades, institutos técnicos y empresas deben trabajar de manera coordinada para preparar a los jóvenes para las necesidades de las industrias que el país busca atraer. En paralelo, destacó la necesidad de facilitar el acceso de las pequeñas y medianas empresas al financiamiento, la capacitación y los estándares de calidad, de modo que puedan incorporarse como proveedoras de las nuevas fábricas.
Parques industriales: una oportunidad para crear corredores productivos
De cara a los próximos cinco años, Vaccotti proyecta una expansión de los parques industriales existentes, nuevos desarrollos en ubicaciones estratégicas y la formación de corredores que agrupen actividades complementarias.
Este modelo permitiría compartir infraestructura, logística y servicios, además de facilitar la conexión entre industrias, proveedores y operadores especializados. El crecimiento del sector, sostuvo, no debería medirse únicamente por la cantidad de hectáreas disponibles o de naves construidas, sino también por el número de empresas que efectivamente operan, los empleos generados y los proveedores locales incorporados.
El titular de la APPI también mencionó el potencial de los parques con criterios de sostenibilidad, gestión eficiente del agua y los residuos, conectividad y estándares acordes con las exigencias de los inversores internacionales. La asociación busca ampliar su base de integrantes y consolidarse como interlocutor entre las empresas y las instituciones públicas. El objetivo es ordenar la oferta disponible y facilitar el proceso de evaluación e instalación de nuevos proyectos.
Gasoducto, electricidad y centros de datos: proyectos que podrían cambiar la escala industrial

Entre las iniciativas que podrían abrir una nueva etapa para la industria paraguaya, Vaccotti mencionó el proyecto de un gasoducto para conectar Argentina con Brasil, dentro de un esquema que contempla una planta de 1 GW en el Chaco paraguayo.
Según el dirigente, si esta iniciativa se concreta, podría abrir oportunidades para industrias electrointensivas y contribuir al desarrollo productivo de una región con potencial para nuevas inversiones.
La propuesta fue presentada como una posibilidad futura, no como una infraestructura ya ejecutada. Su impacto dependerá de la concreción del proyecto y de las condiciones que permitan convertirlo en una plataforma para nuevas actividades industriales.
Vaccotti también destacó las inversiones en transmisión y distribución eléctrica, los parques y corredores industriales, la infraestructura portuaria y logística, así como los centros de datos y los servicios tecnológicos.
La oportunidad, según su planteamiento, está en conectar estas iniciativas dentro de una estrategia común, de modo que las obras de infraestructura faciliten la llegada de empresas, tecnología y empleo, en lugar de funcionar como proyectos aislados.
El desafío para Paraguay será transformar sus ventajas competitivas y el interés de los inversores en instalaciones operativas, producción de mayor valor agregado y una red de proveedores nacionales capaz de sostener el crecimiento industrial.

