Las mujeres continúan ampliando su participación en la economía paraguaya y consolidando su papel como uno de los principales motores del mercado laboral y del sostenimiento de los hogares.
Datos de la Encuesta Permanente de Hogares Continua (Ephc) del primer trimestre del 2026 muestran que cuatro de cada diez hogares del país tienen a una mujer como principal sostén económico, una cifra que refleja el creciente protagonismo femenino en la generación de ingresos.
Las estadísticas, elaboradas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y difundidas por el Ministerio de la Mujer, indican además que 1.448.349 mujeres forman parte de la fuerza laboral activa, equivalente al 61,9% de la población femenina en edad de trabajar. En conjunto, las mujeres representan el 42% del total de personas ocupadas en Paraguay.
El informe también evidencia avances en materia de formación. Las mujeres ocupadas registran un promedio de 11,3 años de estudio, un nivel superior al observado entre los hombres que integran la población ocupada. Este indicador refleja una mayor permanencia en el sistema educativo y constituye un factor relevante para acceder a empleos de mayor calificación y mejores oportunidades de desarrollo profesional.
En el ámbito laboral, otro dato destacado es el avance de la formalización. Según el reporte, el 54% de las mujeres ocupadas en el sector privado no agropecuario cuenta con empleo formal, con acceso a seguridad social y cobertura previsional, un aspecto clave para fortalecer la estabilidad laboral y la protección de los trabajadores.
Más allá de los indicadores laborales, las cifras muestran la creciente incidencia de las mujeres en la economía de los hogares paraguayos. Su participación no solo se traduce en ingresos familiares, sino también en una mayor capacidad para sostener gastos vinculados a alimentación, educación, vivienda y otros servicios esenciales.
Al mismo tiempo, la presencia femenina en actividades productivas, comerciales y de servicios continúa ampliándose, tanto a través del empleo asalariado como del emprendimiento y el trabajo independiente, contribuyendo a diversificar la estructura económica del país.
Los datos del INE reflejan una tendencia de mayor incorporación femenina al mercado laboral y una participación cada vez más significativa en la generación de ingresos.
El desafío pendiente continúa siendo avanzar en aspectos como la reducción de las brechas salariales, el acceso a posiciones de liderazgo, la conciliación entre la vida laboral y familiar, y el fortalecimiento de las condiciones de formalidad para ampliar el impacto económico de esta creciente participación.
