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Entre créditos, ferias y exportaciones: cómo intenta crecer la agricultura familiar paraguaya

Más de G. 670.000 millones fueron movilizados hacia familias de la Agricultura Familiar durante los últimos tres años, según el balance presentado por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

La cifra surge de distintos mecanismos de comercialización, entre ellos la colocación de unos 42 millones de kilos de productos, las ferias de agricultura familiar y la provisión de alimentos al programa Hambre Cero

Detrás de los números aparecen 39.360 productores y 1.700 organizaciones que recibieron asistencia o participaron de iniciativas de fortalecimiento productivo y comercial. Sin embargo, el dato también plantea una pregunta relevante para el sector: cuánto de este movimiento puede transformarse en un crecimiento permanente de la productividad, la capacidad comercial y el acceso a mercados, más allá de los programas de apoyo y de las compras institucionales.

La comercialización constituye uno de los principales puntos del balance. Los distintos mecanismos utilizados durante el periodo permitieron colocar aproximadamente 42 millones de kilogramos de productos agropecuarios, generando ingresos superiores a G. 220.000 millones. A esto se sumaron G. 216.000 millones correspondientes a las Ferias de la Agricultura Familiar y alrededor de G. 235.000 millones por la provisión de alimentos al programa Hambre Cero.

El resultado muestra que el acceso al mercado puede tener un impacto significativo sobre los ingresos rurales. Pero también deja en evidencia la importancia de contar con canales comerciales estables que permitan que los productores puedan sostener sus ventas sin depender exclusivamente de ferias, compras públicas o intervenciones puntuales.

Del productor al mercado

Uno de los cambios que busca mostrar el MAG es el intento de pasar de una lógica centrada únicamente en aumentar la producción a otra que incorpore tecnología, organización, financiamiento y acceso a mercados. En esa línea, rubros como tomate, cebolla, zanahoria, pimiento, banana y piña fueron incorporados a estrategias orientadas a ampliar sus posibilidades de comercialización e incluso de exportación.

El contexto exportador paraguayo, sin embargo, continúa teniendo una fuerte presencia de productos primarios. Actualmente, el país exporta cerca de 13 millones de toneladas de productos vegetales a 169 mercados, con unos USD 4.000 millones anuales en productos primarios. En el sector pecuario, las exportaciones de carne y productos de origen animal alcanzaron un récord de USD 2.689 millones.

La discusión, por tanto, no pasa solamente por cuánto produce el campo, sino por cuánto valor logra capturar el productor dentro de esa cadena. Mayor productividad, transformación, almacenamiento, logística y acceso directo a mercados siguen siendo factores determinantes para que el crecimiento del sector rural se traduzca en mejores márgenes para quienes producen.

Tecnología frente a un clima cada vez más incierto

La incorporación tecnológica aparece como otro de los ejes del periodo. El balance reporta 1.429 hectáreas bajo siembra directa mecanizada, 61.000 planes de producción georreferenciados y 147 pozos artesianos, además de 12.613 paquetes tecnológicos y 231 tractores entregados.

También se instalaron 226 pluviómetros y 21 estaciones meteorológicas automáticas como parte de un sistema de información agrometeorológica y alerta temprana. El objetivo es que los productores puedan anticiparse a escenarios climáticos adversos y tomar decisiones con mayor información.

Uno de los casos mencionados es el Plan Cultivar Tomate Todo el Año, que alcanzó una eficiencia del 95% y busca sostener el abastecimiento del mercado con producción nacional.

Tierra y crédito, dos cuentas pendientes para producir

El acceso a la tierra y al financiamiento continúan siendo elementos centrales para la consolidación de las unidades productivas. En articulación con el INDERT, fueron entregados 9.717 títulos de propiedad, mientras que el Crédito Agrícola de Habilitación desembolsó más de G. 1,26 billones y el BNF otorgó créditos por más de G. 392.000 millones.

El volumen de financiamiento muestra que existe demanda de capital para invertir y modernizar el sector. El desafío está en que ese crédito se traduzca en mayor productividad y capacidad de repago, especialmente entre pequeños productores expuestos a riesgos climáticos y a la volatilidad de precios.

En materia sanitaria, SENACSA reporta la inmunización anual de 16,8 millones de cabezas de ganado contra la fiebre aftosa, además del fortalecimiento de la trazabilidad y el control sanitario. SENAVE, por su parte, mantiene las tareas vinculadas a la sanidad vegetal y calidad, mientras que INFONA brindó asistencia técnica a 3.363 productores.

El verdadero desafío: sostener el crecimiento

El balance también incluye nuevas políticas para el sector, entre ellas el Programa Nacional de Fortalecimiento de las Ferias de la Agricultura Familiar Campesina e Indígena 2026-2030, la Estrategia Nacional de la Producción Orgánica y el Plan Nacional de la Yerba Mate 2025-2030.

Más allá del listado de programas y cifras, el desafío estructural para la agricultura familiar sigue siendo lograr que el productor tenga mayor capacidad para producir, vender, financiarse y capturar valor de manera sostenible. Los G. 670.000 millones movilizados muestran el tamaño del flujo económico generado por estos mecanismos, pero la prueba de fondo será determinar cuánto de esa dinámica puede sostenerse y convertirse en negocios rurales más competitivos.

Para un sector expuesto a clima, costos, precios y dificultades logísticas, pasar de la asistencia a la consolidación empresarial de las unidades productivas será uno de los pasos más importantes para que la agricultura familiar deje de depender de resultados coyunturales y pueda integrarse con mayor fuerza a las cadenas de valor nacionales e internacionales.

 

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