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El Tesoro busca capital en bolsa: así será la cuarta subasta de bonos de 2026

El MEF reabrirá el 23 de septiembre dos series con vencimientos en 2030 y 2035. La operación llega a un mercado paraguayo donde los instrumentos de renta fija concentran buena parte de las negociaciones y después de tres colocaciones del Tesoro realizadas durante 2026.

El mercado local de deuda pública tendrá una nueva cita el próximo miércoles 23 de septiembre, cuando el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) realice la cuarta subasta de Bonos del Tesoro de 2026 a través de la Bolsa de Valores de Asunción (BVA). La operación contempla la reapertura de dos series existentes, con vencimiento en 2030 y 2035. Al tratarse de una reapertura, el Tesoro no crea necesariamente instrumentos completamente nuevos, sino que coloca títulos adicionales correspondientes a series que ya se encuentran en circulación.

El calendario oficial establece además que la liquidación de esta operación se realizará el viernes 25 de septiembre, según la información del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Más allá del monto que finalmente consiga colocar el Tesoro, la jornada permitirá observar dos variables particularmente relevantes para el mercado: cuánto dinero están dispuestos a comprometer los inversionistas y qué rendimiento exigirán para financiar al Estado en esos plazos.

Es allí donde la subasta adquiere una dimensión que va más allá de una operación de financiamiento público.

Un mercado dominado por los bonos

La operación ocurre en un mercado de capitales donde la renta fija tiene un peso ampliamente superior al de otros instrumentos. Recordemos que, en junio pasado, los bonos concentraron el 96,1% del volumen negociado, mientras que las acciones representaron alrededor del 3,4%, según datos publicados anteriormente.

Los Bonos del Tesoro forman parte de ese universo y constituyen títulos de deuda mediante los cuales el Estado obtiene recursos de inversionistas a cambio del compromiso de devolver el capital y pagar los intereses establecidos.

Para el inversionista, por tanto, el instrumento representa una alternativa de renta fija. Para el Tesoro, constituye una fuente de financiamiento que compite con otras opciones, como los créditos multilaterales y las emisiones internacionales.

La nueva licitación no parte de cero.

En abril, durante la primera colocación local del ejercicio, el Tesoro adjudicó G. 698.000 millones, equivalentes entonces a aproximadamente US$ 110 millones. La operación correspondió a títulos con vencimiento en agosto de 2035 y registró una tasa de rendimiento del 8,90% anual, con cupones semestrales.

Posteriormente, en junio, el MEF captó otros G. 974.350 millones, frente a posturas de inversionistas que alcanzaron aproximadamente G. 1,205 billones. Es decir, la demanda presentada superó el monto finalmente adjudicado.

En julio se realizó la tercera emisión del año, nuevamente mediante la reapertura de dos series con vencimientos en 2030 y 2035, las mismas fechas previstas para la operación de septiembre.  Este historial ofrece un punto de comparación para analizar la próxima licitación: no solamente cuánto colocará el Estado, sino cómo evolucionarán las condiciones exigidas por quienes compren esos títulos.

¿Por qué importa la tasa?

El rendimiento exigido por los compradores determina, junto con las características del instrumento, el costo financiero al que el Tesoro consigue esos recursos. Por eso, pequeñas diferencias en las tasas adquieren importancia cuando se trasladan a emisiones de gran volumen y varios años de duración.

El comportamiento de los bonos tampoco depende exclusivamente de las decisiones del emisor. Las tasas de interés, las condiciones económicas, la percepción de riesgo y las alternativas disponibles para los inversionistas influyen en el precio y rendimiento de estos instrumentos. El propio MEF señala que precio y rendimiento mantienen una relación inversa: cuando el precio del bono disminuye, su rendimiento aumenta, y viceversa.

La subasta también debe observarse dentro de una estrategia de financiamiento que utiliza tanto el mercado doméstico como el internacional.

El memorando de oferta soberana de febrero de 2026 muestra que Paraguay recurrió nuevamente al mercado internacional durante este ejercicio. La documentación identifica a Citigroup, Goldman Sachs y J.P. Morgan como colocadores conjuntos de aquella operación.

En esa transacción internacional se realizó, entre otras operaciones, una reapertura de los bonos denominados en dólares con vencimiento en 2055. El documento advierte además que el precio y la liquidez de los títulos pueden variar por factores como las tasas prevalecientes, las condiciones económicas generales y la situación financiera del país.

El mercado local cumple una función diferente: permite al Tesoro captar recursos dentro del sistema financiero paraguayo y ampliar el stock de instrumentos disponibles para inversionistas domésticos. Y existe una base relevante de compradores. Al cierre de agosto de 2025 había aproximadamente G. 7,07 billones en Bonos del Tesoro en circulación en el mercado interno, con bancos y actores institucionales entre sus mayores tenedores.

El monto ofertado, la demanda recibida, el volumen adjudicado y las tasas resultantes permitirán comparar esta cuarta ronda con las anteriores y observar las condiciones bajo las cuales los inversionistas están dispuestos a financiar al Tesoro. Esa comparación será especialmente relevante después de un primer semestre en el que las colocaciones públicas movilizaron montos importantes dentro del mercado local.

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